Sobre pensamiento crítico y criterio
Sobre pensamiento crítico y criterio
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erecho a opinión,
Herr Rainer. ¡Algunas personas atropellan este derecho y no hay concordia
porque todos creen tener la razón! ¿Qué derecho pretenden al eclipsar a los
demás? La opinión tiene un alto precio cuando reina el poder y la imposición.
- Problemas
de prioridad, sin duda. Pretender derechos a opinión, ¿qué procura? ¿No es
acaso innata y libre la capacidad de entender e interpretar, Herr Luis? ¿Qué
espera aquel que ofrece argumantos para hacer suprema su idea sobre otras? Deténgase usted a pensar en los procesos naturales análogos y relaciónelos con las ideas y la razón de ser de las cosas. Medite, por ejemplo, en la germinación natural de las semillas
en el campo, y dígame: ¿considera usted que la razón primordial de una semilla sea la fruta? ¿Es
el fruto del árbol el objetivo final de un agricultor que la cultiva? ¿Qué querrá preservar
para fines de continuidad?
- Su propia
cosecha. Sin el fruto que es su alimento no hay continuidad de vida. Por tanto
es la razón de su trabajo.
-Véalo de
este modo, Herr Luis. La semilla agreste, ausente de humanidad, ¿no germina sola
en tierra idónea cuando el fruto podrido o seco se desprende por gravedad?
-El terreno
excelente al pie de un árbol frutal es propicio para toda semilla que cae por
el peso de aquel fruto, en la condición que esté. Entiendo que así es.
- El fruto
mismo, ¿no es acaso portador de un denominado germen de vida, escondido y
recubierto, al que conoce usted como semilla, cuya pulpa seca o podrida sumará
a los nutrientes minerales y al agua del suelo para que brote como embrión de
vida? Sea cual sea la condición de la fruta, madura o podrida, hay un factor
natural que garantizará el rebrote de vida por lo que contiene esa semilla:
morirá y resurgirá nueva vida en aquel terreno hecho naturalmente fértil. Por tanto,
le pregunto: un infante, ¿cómo es que anticipa aprendizaje antes de oír la voz
de sus padres, es decir, antes del comprender a sus padres?
- Ellos
exploran el entorno sensorialmente.
- Gut. La
mirada profunda y el oído atento al entorno que cautiva su atención. Desean
palpar el objeto, olerlo y llevárselo a la boca instintivamente para descubrir
cosas. Note usted: vista, oído, tacto, olfato y gusto. Si se percata, el ser
humano se cultiva en el primer conocimiento que atrae su curiosidad desde la
temprana infancia. La curiosidad lo motiva a descubrir por sí solo lo que
después nominará cuando aprenda a hablar la lengua de sus padres, porque se le
enseñará el significado de las cosas que primero degustó. Esto sucederá cuando
alcance a relacionar ideas consabidas empíricamente con el logos: la
palabra oída, al tiempo debido.
- Es
verdad. Comprendo ahora la analogía con la semilla del fruto agreste.
- Pero el
cultivador, quien sembró semillas en terreno fértil es poseedor de fruto no
agreste, porque se anticipa a las aves para sacudirlos de las ramas y las
recoge al tiempo debido para su consumo, todas aquellas que las aves y demás depredadores
no alcanzaron a comer, ¿no es verdad?
- Ya lo
creo. El hombre cosecha lo que siembra y disfruta por el bien de su duro trabajo.
- Pero note
a partir de aquí un segundo factor del destino de todo embrión de semilla: esta
echará raíces que se aferrarán a suelo fértil, ya no en la superficie como las
agrestes: una mano la entierra en terreno preparado para cultivo como usted
afirma. Así, la razón del manzano es la manzana comestible. ¿Fuera usted tan
amble de leer en la RAE las acepciones para “cultivar”?
Refiriéndose al Diccionario de la Real
Academia Española abierto sobre la mesa, busqué y leí con ávida curiosidad: “1.
tr. Dar a la tierra y a las plantas las labores necesarias para que
fructifiquen. 2. tr. Poner los medios necesarios para mantener y estrechar el
conocimiento, el trato o la amistad. 3. tr. Desarrollar, ejercitar el talento,
el ingenio, la memoria, etc. 4. tr. Ejercitarse en las artes, las ciencias, las
lenguas, etc. 5. tr. Biol. Sembrar y hacer que se desarrollen microorganismos
sobre sustancias apropiadas. 6. tr. Biol. Criar y explotar seres vivos con
fines industriales, económicos o científicos”.
Ya veo. Por
esta razón no es fruto agreste. Medito en la primera acepción: es fruto de
arduo trabajo… ¡como lo expresa Salomón en los Proverbios!
-
Magnífico. Y la segunda y tercera, ¿no nos invitan a concluir que el ser
pensante desarrolla su facultad cognitiva con la asistencia de un mentor o
maestro después de haber tentado por sí mismo una comprensión de su entorno?
Aquí asume el rol de discípulo frente a su instructor, quien le enseña a
nominar cada cosa. Después vendrá el significado de aquellas.
- Le sigo
atento, Herr Rainer. No lo interrumpo.
- Aparece
entonces en el breve tiempo el tierno tallo y con este las hojas, ¿no es así?
- ¡Claro
que sí! emergen de este infante las primeras palabras asociadas a ideas
propias, una primera opinión articulada en tanto el maestro lo eduque desde
temprano.
- Lo eduque
en “pensamiento crítico”, aunque muchos no lo vean así desde el momento que aquel
infante hecho niño está preparado para contestar a esta pregunta: “¿qué te
parece?” y cuando alcanza a ser un mozo: “¿qué opinión te merece?” Para ello se
valdrá su instructor de preguntas retoricas o de opinión, ¿lo recuerda?
-
Perfectamente. Entonces aquellas “hojas en firmes ramas” serán las primeras
manifestaciones de su propia opinión, ¿verdad?
- “Criterio”.
¿Cómo se define esta palabra en vuestro idioma?
- Permítame
por favor. “Del lat. tardío criterĭum,
y este del gr. κριτήριον kritḗrion, der. de κρίνειν krínein 'juzgar'.
1. m. Norma para conocer la verdad. 2. m. Juicio o discernimiento”.
- Por
tanto, el juicio u opinión, ¿no será fruto de ese cultivo? Lo expresará por sus
propios medios como certeza, por lo menos hasta el límite de su comprensión que
irá adoptando. Vea usted los matices que adopta su entendimiento progresivo en este
pasaje de los Proverbios. Bitte, 4:18
Señalándome su vieja versión de Francesca
y Solé, ubiqué la cita y leí: “el camino de los justos es como la luz de la
aurora cuyo resplandor va en aumento hasta pleno día”. ¡Qué magnifica forma de
decirlo!
-Ya lo
creo. De este modo aparecen las flores al tiempo debido: estambre y pistilo,
los órganos de reproducción en el seno de una flor madura.
- Tiempo de
floración, Herr Reiner… tiempo de embellecer y perfumar…
- ¡Tiempo
de compartir! La belleza y perfume tienen un efecto cautivador: atraer abejas.
¿Recuerda para qué?
- Para
polinizar. Sin ellas el polen no fecundará estigmas en los pistilos.
- Las
obreras atraídas por el encanto de aquellas flores se gratifican voraces con la
savia o néctar mientras fecundan sobre los pétalos abiertos de par en par. Hora
de intercambiar vida. El discípulo da a conocer su criterio, aún en proceso de
perfeccionar, asistido o mejor dicho “cultivado”. Madurará hasta que sea capaz
de dar fruto propio. De allí que la abeja obrera fecunde a esa flor que engendrará
en el seno de aquella cautivante flor. Cada idea, Herr Luis, es toda una
constelación de posibilidades en el raciocinio de quien es cultivado en
pensamiento crítico. Léalo en el Proverbio 1: 4, bitte. El discípulo asistido
escuchará y absorberá más instrucción de su instructor. Afina la idea y alcanza
su propia certeza, en tanto criterio.
- “Para dar
a los simples la prudencia, a los jóvenes la ciencia y la reflexión”.
- Los
proverbios salomónicos fueron concebidos para el pensamiento crítico,
reflexivo, ¿no lo cree usted?
- Sin lugar
a dudas, Herr Rainer.
- Por
tanto, en el seno de toda flor se gesta una semilla. Piense usted: el discípulo
expone y desarrolla criterios personales con espíritu de certeza. Tiene semillas
en ciernes: va cribándolas, separándolas según la selección de su entendimiento
y sus mejores anhelos.
- Puede
afirmarse entonces que alcanzó criterio.
- Así es.
La semilla, el germen de vida, es preservada naturalmente, protegida,
recubierta por una pulpa que se transformará en fruta comestible o abono,
alimento de su depredador. El destino, tarde o temprano será algún suelo
fértil, sea por gravedad o por ingesta.
- ¡Vaya que
la analogía funciona hasta aquí, Herr Professor!
- El discípulo
predica con certeza su propia idea, la defiende, la sustenta, la embellece para
darla a conocer: la propone y recomienda, la materializa para la ingesta de
otros entendidos como él. De allí que la fruta emerja entre las ramas, tierna,
hasta hacerse vistosa y apetecible. Será devorada o quizás caerá para sembrar otra
semilla recubierta que sobrevivirá como portadora de vida.
- Lo
comprendo. La idea intenta ser convincente para otros. La certeza se justifica
de alguna manera... ¿Es así?
- Lea,
bitte los versículos 5 y 6 del Proverbio primero, aquí en Francesca y Solé.
- “Que
escuche el sabio y acrecerá su saber, y el inteligente adquirirá habilidad.
Para comprender los Proverbios y los dichos agudos, las palabras de los sabios
y sus enigmas”.
- De allí
que la fruta madura sea una tentación de
olfato y vista para ser mirada, tomada, olfateada y deseada para ser devorada. Del
mismo modo, todo criterio convincente es dialogado, compartido, multiplicado por
el aporte y criterio de otros. ¿Es menester la imposición por atropello de un
criterio sobre otro? No en dialogo armónico. ¿No es acaso este el propósito del
correcto pensamiento crítico, Herr Luis?
-
Comprendo. Sus depredadores esparcirán aquella semilla devorada como residuo.
La semilla, sin embargo, sobrevivirá al proceso gástrico del ser vivo que la
comió…
- Proceso
inconsciente, pocas veces consciente. El criterio colectivo aporta ideas afines
o novedosas del mismo género y produce la variedad por el conjunto que sumará a
la opinión primigenia. Cada quien ha tomado lo que le nutrió, lo que le fue
importante para sus intereses, pero ha dejado elementos de la semilla primaria
trascendida por ellos mismos, en lo desechable muchas veces por incomprensible.
-
¡Asombroso!
- La
semilla agreste germinará la tierra excelente fecundada por los residuos de su
depredador. El discípulo en estado trascendente se torna en mentor y maestro.
Desea fecundar a otros y asume aquel rol. Aprende la felicidad que produce el
dar. ¿Cómo lo enseñó el Rabí de Galilea, según el peregrino Pablo? Bitte,
Hechos 20:35.
- “Con mi
proceder siempre os he enseñado que trabajando así es menester prestar ayuda a
los débiles y acordarse de la doctrina del Señor Jesús, quien dijo: “Mayor
dicha es dar que recibir””.
El
pensamiento crítico preserva así la semilla, la idea que trascenderá por un dar
feliz, por tanto, ¿verdad?
- La
semilla que contiene al germen no le pertenece al hombre, utilitario. La
semilla sobrevive al tiempo, mas no el hombre, quien en el tiempo trabaja para aproximar
su criterio hacia una verdad inalcanzablemente comprensible, como una idea que
tiende hacia el infinito: como aquellas curvas notables asíntotas que en
matemática se aproximan infinitesimalmente a un objetivo sin llegar a éste.
Bitte, Isaías 55: 8,9.
- “Porque
mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni mis caminos son vuestros
caminos, oráculo de Yahvé. Cuan elevados están los cielos por encima de la
tierra, así mis caminos están por encima de vuestros caminos y mis pensamientos
por encima de vuestros pensamientos”.
- Nada más
cierto, Herr Rainer… ¡cuán arrogante es el hombre, y qué pequeño cuando se
ufana y atropella con tan poco al creer tener la suprema razón!
- La vida
continuará en otros y con ella el germen de una verdad que es infinita por ser
inalcanzablemente celestial. Bitte, Eclesiastés 3:11.
- “Ha hecho
todas las cosas apropiadas a su tiempo. Ha puesto también la idea de la
eternidad en el corazón sin que por ello el hombre descubra desde el principio
hasta el fin la obra que Dios ha hecho”.
- La
semilla de vida que emana del Arquitecto del todo, prolongará siempre vida en
terreno fértil y fecundo: el más idóneo y apropiado. Todo escrito que se basa
en esta semilla primigenia brotará en frutos y semillas de bien si el criterio
trabajado con actitud correcta y noble pensamiento procura la prolongación de
dicho ideal a partir de la crítica denominada “constructiva”, altruista, porque
generoso ¿no fue el acto de quien otorgó el primer germen? Es decir, en armonía
con el propósito del compartir original de una primera semilla multiplicada por
la opinión de los siglos.
- ¡Es
imposible pretender saberlo todo y por tanto absurdo querer negar lo consabido!
- El
pensamiento crítico por ello es facultad de todos. Para este efecto, ¿ve usted
razones por las que no debería estar dominada idea cualquiera por la ignorancia
y el prejuicio?
- La
naturaleza nos enseña, por efecto multiplicador y por variedad, que la vida es
así de bella y armónica, Herr Rainer. ¡La naturaleza está diseñada para la
continuidad de vida!
-
La condición más idónea, -el terreno fértil- producirá lo que comprendemos por el
vocablo griego ágape: amor desinteresado de bienestar que el humano
asimilará como fruta deliciosa por inducción agápica. Así motivado, lo hace
vocación, como si asumiera una misión de vida. ¿Lo ve usted así?
- Una
vocación que se hará colectiva y de beneficio colectivo, ¡Claro que sí!
- Ergo, el
fin de todo cosechador, ¿son los frutos que cosecha para sí, como el intolerante
criterio propio? ¿No es eficientemente natural, acaso, el procurar que todo
fruto sea germen multiplicador de bienestar para los demás?
- La idea buena
sobrevivirá en muchos otros, y continuará por la prolongación de aquellas vidas,
¡germinales semilleros en tantos otros! Danke schön, Herr Professor!
De las Conversaciones con Herr Rainer: Sobre Pensamiento Crítico y Criterio.
18.05.22. LV
https://www.linkedin.com/posts/luis-siabala-valer-73744a231_sobre-pensamiento-cr%C3%ADtico-y-criterio-activity-6939655762885373952-iW26?utm_source=linkedin_share&utm_medium=android_app
ResponderBorrar¿Tiene alguien la última palabra en el saber? ¿Por qué el criterio define a la persona y no a un colectivo? ¿Pueden los diferentes criterios armonizar en diálogo abierto y desprejuiciado?
ResponderBorrarQuizás la respuesta esté en el desarrollo del "pensamiento crítico".
Seamos honda en Expancion de todo buen aprendizaje!
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