Sobre gente y “gentuza”



Sobre gente y “gentuza”

Leí en una pared: “Si, hay gente y gentusas también… pero no preocuparnos… que se preocupen ellos/as por perderse la oportunidad de aprender a sentirse bien a pesar de la “tormenta platónica”

¿Qué oportunidad brinda un sano convivio?
¿Es posible el convivio con los “no afines” a un pensamiento rector?


Gentuza… ¿gente sin valor? ¿Por qué “despreciable” el calificativo para cierta gente?
Los adjetivos calificativos ¿qué develan?
En el espejo de los demás ¿qué revela un arranque de ira contenida?
¿Es saludable la intolerancia?
Calificar al prójimo de “despreciable” ¿no es verlo bajo un estándar moral?
La opinión divergente ¿hace mal al compartir por no complacer al oído? 
La divergencia ¿cómo entonces influye en un oído receptor y tolerante?
En un oído intolerante la opinión divergente ¿no es acaso un punto de inflexión que revela la real naturaleza de quien sin saber concluye certezas?
Diferir u oponerse a una idea predominante, ¿no despierta la creatividad por fuerza de inquietud y saber?
La discusión de un tema que resulta en desacuerdo, diferencia o una postura contraria, ¿no invita al convivio del diálogo?
La novedad de otra perspectiva ¿no busca o genera acaso ideas creativas y alternativas, rompiendo con lo establecido para encontrar nuevas soluciones o enfoques, a menudo con un objetivo de innovación, en tanto el Ego que procura aniquilar el propio Nietzsche en la persona de Zaratustra?
“En tanto el ego impida la admisión de error por ser amo y señor que esclaviza, toda posibilidad remota, todo atisbo de revelar error resultará en pesadilla y en ofensa para aquel que, maniatado de pies y manos juzga despreciable a su opositor”
El resultado ¿no será el “sentirse bien”?
¿Qué siente, por tanto un oído tolerante?
¿Que denota además este sentimiento de agradabilidad?
Sentirse bien por apertura de mente
Sentirse bien por la oportunidad de confrontar ideas
Sentirse bien por liberarse de las cadenas esclavistas del dogmatismo y de lo “Absoluto y Perfecto humano”
Sentirse bien por la apertura del convivio
Sentirse bien por enseñar a otros y compartir liberalmente
Sentirse bien por aprender de los demás
Sentirse bien por la tormenta platónica y aristotélica-tomista
Sentirse bien por ver en el opuesto el espejo que no quiere el cegado Ego ver
Quizas por ello,

“Si, hay gente y opositores también… pero no preocuparnos… Preocupémonos en aprovechar la oportunidad de aprender de otros para sentirnos mejor por bondad de aquel prurito incómodo denominado “tormenta platónica”…”

09.09.25
7 Elul, 5785
HR

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