Sobre divinidad y poetas



Sobre divinidad y poetas


Leí en una pared: “Señoras y señores, Ésta es nuestra última palabra. -Nuestra primera y última palabra- Los poetas bajaron del Olimpo", Nicanor Parra


Los poetas ¿cuándo descendieron del Olimpo?


Los poetas ¿por qué descendieron del Olimpo?

Los poetas ¿para qué descendieron del Olimpo?

Si los poetas descendieron del Olimpo, ¿hay crónicas o testimonios de parte que revelen cuándo descendieron,  más allá del placentero canto de los Aedos?

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Si los poetas descendieron del Olimpo, ¿hay crónicas o testimonios de parte, que revelen por qué descendieron, más allá del placentero canto de los Aedos?

Si los poetas descendieron del Olimpo, ¿hay crónicas o testimonios de parte, que revelen para qué descendieron del Olimpo, más allá del placentero canto de los Aedos?

¿“Descendieron” los poetas o “ascendieron”?

¿No será que siempre estuvieron aquí?

¿No será que el mirlo contemplado devino poesía?

¿No será que el atardecer descolorido e impresionista de Monet devino poesía?

¿No será que el abedul llorón de la tarde, en el contemplar del artista devino poesía?

¿No será que “los sonidos y los perfumes que giran en el aire de la tarde” de aquel arrobado contemplador devino poesía?

Siendo el caso, ¿por qué al artista arrobado y contemplador se le juzga “inspirado” por su arte?

La chispa de aquella inquietud que devino arte, ¿descendió o ascendió? ¿Para qué entonces es llamado el bardo contemplador “inspirado” sensorialmente?


Así,

“Señoras y señores, Ésta es nuestra primera palabra. -Nuestra primera de muchas otras palabras: “La inspiración que inquietó a los poetas bajó del Empíreo, la morada hacia donde éstos apuntan y van”


08.04.26

21 Nisan, 5786

HR

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Imagen: La Alquimia del Instante: El Poeta y el Empíreo


Bajo el palio de un atardecer que funde lo terrenal con lo divino, un bardo contempla el tenue haz de luz que se filtra a través de nubes stratus celestiales. La escena captura el momento exacto en que la contemplación de lo cotidiano —el mirlo en la rama, el sauce que llora la tarde y el sol que se retira— deja de ser mera observación para devenir en poesía. Es la representación de la inspiración como un puente de doble vía: una chispa que desciende de la morada eterna para que el alma del artista, en un arrebato sensorial, ascienda y apunte de vuelta hacia el infinito.

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