Sobre instructores e inquietudes



Sobre instructores e inquietudes

Leí en una pared: “¡Magister Dixit! Aprenda a escuchar para aprender. No me adelante ideas ajenas. Haga el favor de estar atento a lo que su profesor le diga”
¿Qué función cumple un instructor? ¿Enseñar o inquietar?

¿Existe un método ideal para estimular el pensamiento?
¿Es mejor estimular la memoria que el pensamiento? ¿Cuándo la memoria es bondadosa? ¿Cuándo es bondadoso el pensamiento?
"Magister dixit", "El maestro lo ha dicho", ¿es afirmación y doctrina que se debe aceptar como verdadera o definitiva porque proviene de una autoridad o figura de respeto? ¿Por qué se eximen de pruebas o justificaciones adicionales?
¿Son en realidad verdades incuestionables? ¿Se deben aceptar ideas o creencias sin cuestionarlas simplemente porque provienen de una autoridad?
¿Es saludable cuestionar la autoridad de un instructor en aras de fomentar el pensamiento crítico y la reflexión independiente?
¿Cuánto valor tiene la jactancia de un tuerto en la comunidad de los ciegos?
Decirle al aprendiz lo que tiene que hacer y cómo debería las cosas resolver o hacer, ¿será mejor que inquirir en él cómo el mismo lo podría hacer?
Exigirle al aprendiz cómo tiene que pensar, ¿es mejor el que descubrir juntos las posibilidades infinitas de su propio razonar?
Imponer una opinión como certeza universal, ¿será mejor que inquirir cómo la certeza le podría alcanzar?
“Inquietar" (del latín inquietāre: "molestar", "perturbar" "no estar quieto", aplicado a la acción que alterar la tranquilidad o sosiego de alguien, ¿es acción bondadosa?
Al quitar el sosiego o la tranquilidad" por “perturbar" ¿qué efecto consigue? ¿Pensar como el instructor o pensar por uno mismo?
¿Está libre de error un instructor?
Si las fuentes de sus argumentos son incorrectas, ¿cuánto bien hace la admisión de aquel error?
¿No resulta en la siembra de una duda que fructificará una investigación?
Las propuestas enseñadas ¿deben verse entonces como definitivas o como tesis?
Verlas como definitivas ¿no implicará hacer uso de la memoria y la disciplina para adherirlas como suyas?
Verlas como tesis ¿no implicará encontrar la antítesis de la misma?
“Melius est discipulum bonitate dubitationis perturbare quam multitudinem cogitationum a natura et realitate suae alienarum definire”.
“Es mejor perturbar a un estudiante con la bondad de la duda que definir una multitud de pensamientos ajenos a su naturaleza y realidad”.
Cuando el ejercicio del propio pensamiento no es ejercitado, ¿cuánto podría influir la subjetividad de un instructor en su aprendiz?
Así, “Moby Dick” de Herman Melville podría utilizarse como tratado filosófico de comportamiento y dogmas más allá de lo que simplemente es: una gran novela.
Así, la ballena blanca resultaría ser la encarnación filosófica del “mal revestido de blanco” que reacciona al comportamiento opositor de sus perseguidores más allá de lo que es: una gran novela.
Así, Ahab y la tripulación del Pequod resultarían ser los personajes de un tratado filosófico de comportamiento y dogma donde los vengadores se inmolan por una causa infecunda más allá de lo que es: una gran novela.
Y así es como el adoctrinamiento del tuerto en la comunidad de algunos ciegos podría conseguir cofradía de radicalidad cognitiva donde la fantasía literaria se hace credo o doctrina de fe para quienes fueron “inculcados” antes que “inquietados” con las infinitas posibilidades del pensamiento.
Quizas por ello,

“¡Cupio te perturbare!” (“¡Deseo inquietarlos!”).
Procure usted dudar de lo que le diga para aprender a ver más allá de mis palabras. Adelante usted vuestras ideas después de las mías. Haga el favor de estar atento a lo que sus propias conclusiones  le digan”

11.10.25
19 Tishrei, 5786
HR

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