Sobre quien se aleja




Leí en una pared: “Y me alejé... porque cuando alguien no presta atención a lo que dices y no valora lo que das, es mejor tomar distancia”.
...

¿Por qué alejarse? ¿Por qué ofenderse?

“¿Presté atención a las cosas que dije?
¿Por qué otros no valoran las dádivas?” ... pregunta alguien discreto a su espejo.
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Si alguien no le presta atención a lo que usted dice, es que hay dos oídos distraídos y una sola boca insistente... ¡frustrado monólogo!
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Si dos oídos convienen en no escuchar a la sola boca,
¿no sería prudente intercambiar el rol?
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¿Qué ocurriría si la boca permuta con sus oídos?
Quizás descubra porqué otras son las prioridades de aquella atención
Y la sabia boca vuelque sus tesoros en esa dirección...
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Después de todo, ¿no hablamos acaso del objeto de vuestro amor?
“De la abundancia del corazón”... ¿no hablará la boca?
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Si no valoran lo que usted da, ¿qué garantiza que su bienintencionado dar calza con el deseo de aquel a quien usted ama?
¿Qué le reveló el espejo?
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Quizás el dador generoso no es valorado por ser otras las prioridades de vuestro receptor.
¿Qué ocurriría si aquel regalo se aceptara por cumplido?
¿Qué ocurriría si usted indaga cuál dádiva le calzaría mejor?
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Es un hecho de verdad que aquel que da y espera ser reconvenido de alguna forma deja de ser un dador feliz.
Quien da y nada espera a cambio es feliz, porque su gozo no estaría atado a la reacción del objeto de su generosidad, sino al desprendimiento, a la satisfacción de compartir liberal como así lo hicieron alguna vez con usted dos héroes durante la forja de su propia vida.
...
Quien no merezca nada de usted está en la dirección equivocada.
Se alejará y usted sentirá paz, quietud, verdadera calma,
Porque el aprecio en un espíritu que ama es consecuente.
¡El amor vincula férreamente a los hijos del amor!
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“Está el que da a manos llenas y acaba teniendo más, y está el que se guarda lo que debería dar pero acaba en la pobreza.
“El generoso prosperará y el que reconforta a otros será reconfortado.
“El que les causa problemas a los de su casa heredará el viento, y el tonto será sirviente del que tiene un corazón sabio”.
(Prov 11: 24,25,29)
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De esta forma,
¡Persevere incansable en lo bueno!
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“Y me acerqué... porque cuando alguien no me prestaba atención a lo que decía cambié el rol de hablador a oyente,
¡para recibir galardón por buen oyente!
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Tomé distancia al rencor para valorar lo que doy y descubrir si mi regalo no es en realidad un cumplido sino una expresión de mi verdadero amor.

Descubrí así mi paz
Descubrí así la magnitud de mi verdadero amor”.

17.11.2019
19 Heshvan, 5780
HR

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