Sobre durabilidad y amor


Sobre durabilidad y amor


Leí en una pared: “Te amo", dijo el principito.

“Yo también te amo" - respondió la rosa.

"No es lo mismo", recordó. "Amar es estar seguro de que, pase lo que pase, estarás allí, no por obligación, no por posesión, sino por elección, en compañía silenciosa. Amor es saber que ni el clima, ni las tormentas, ni mis inviernos pueden cambiar eso. Cuando damos amor no se acaba al contrario crece.

"Ahora entiendo", dijo la rosa.

"No solo lo entiendas", insistió el principito. “Vívelo. ”



¿Qué revela el fuego?

¿Qué material de obra alguna revela el fuego?


¿Heno o de madera?

¿Cartón o doble madera?

¿Piedra lisa o mármol?

La combustión de la materia ¿no revela la intensión y calidad de una obra?

Así,

Una casa de papel tiene la temporalidad de lo desechable

Una casa de cartón tiene la temporalidad de lo durable pero al final desechable

Una casa de madera tiene la temporalidad de lo duradero hasta que termine siendo desechable

Una casa de granito pulido o mármol tiene la temporalidad de lo durable, más allá de la corta vida

La piedra que testimonia que allí hubo amor

El granito pulido que testimonia que allí hubo amor

El mármol que testimonia que allí hubo también amor

¿No son testimonios que otras generaciones contemplan?

Y al imitar al amor eterno

Se silencian los reproches

Se silencian las excusas

Se silencian las conjeturas 

Se silencian los resentimientos.

Y al imitar el amor eterno 

Son posibles los halagos

Son posibles las admisiones y enmiendas 

Son posibles los beneficios de la duda 

Son posibles los perdones

Porque quien ama ¿no abraza para confirmar?

Porque quien ama ¿no abraza para cobijar?

Porque quien ama ¿no abraza para ensalzar?

Porque quien ama ¿no abraza para complacer?

Así,

“Te amo", dijo el principito.

“Yo también te amo" - respondió la rosa.

"No es lo mismo", recordó. "Amar es estar seguro de que, pase lo que pase, estarás allí, como el mármol: duradero y bello. Amor es saber que las inclemencias no pueden cambiar eso. Cuando amas el objeto de tu amor crece y tú por aquel también creces”

"Ahora entiendo", dijo la rosa.

"No solo lo entiendas", insistió el principito. “Vívelo, compártelo”


14.02.25

16 Shevat, 5785

HR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz