Sobre heridas negadas


Sobre heridas negadas


Leí en una pared: “Tener la posibilidad de herir a alguien que nos hirió y no hacerlo.

Eso es lo que nos distingue de la mala gente”.



¿Satisface la venganza una dolorosa herida?

El perdón ¿distingue de la gente mala?



Tener la posibilidad de vengar una herida ¿no está en el lindero de la venganza o la no venganza?

Al vengar una herida quizás se crea que se actuó con la justicia de Talión (latín: lex talionis). Si por venganza se pretende el dolor ajeno por equidad de consecuencias, ¿cierra esta la primera herida?

Al no vengar una herida quizás se crea que no se actuó con la justicia de Talión. Esta ausencia del dolor ajeno ¿cierra la primera herida?

La justicia retributiva ¿hace justo al que la aplica?

La justicia retributiva ¿hace justo al que no se venga y por tanto no la aplica?

Cuando la prudencia asiste la posibilidad de venganza deja esta de ser necesaria

Porque el mal retribuido con mal ¿no es gasolina sobre el fuego?

Porque el mal retribuido con bien ¿no es agua sobre el fuego?

“La blanda respuesta quita la ira;

Mas la palabra áspera hace subir el furor.

La lengua de los sabios adornará la sabiduría;

Mas la boca de los necios hablará sandeces”

(Proverbios 15: 1,2)

Si la prudencia hace perspicaz al hombre o mujer sagaz ¿no lo hace eficiente?

Entonces las consecuencias serán felices.

Si la imprudencia hace necios al hombre o mujer torpe ¿no lo hace ineficiente?

Entonces las consecuencias serán infelices.

Así,

“Tener la posibilidad de herir a alguien que nos hirió y no hacerlo.

Eso es lo que nos distingue de la imprudente gente”.

Ser alguien bueno ¿no lo determinan las actitudes cuyo fruto hacen siempre bien?


Aún la “mala gente” tiene la oportunidad, en el propósito de enmienda, demostrar que es sagaz, perspicaz y eficiente en las respuestas que niegan la venganza con el herir.


24.02.25

26 Shevat, 5785

HR

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