Sobre medidas justas



Sobre medidas justas 


Leí en una pared: “No eres poco ni mucho para nadie. Eres la medida justa en el corazón de quien te acepta te cuida y te respeta”.



¿Puede “nadie” determinar la cantidad de un afecto? Si “alguien” a usted lo “acepta, cuida y respeta” ¿lo puede “medir” según su afecto?

¿Qué determina el que a usted se le quiera en “justa medida”? ¿Contiene la justicia al amor o el amor a la justicia?

Si el amor es cualidad “rebosante y desbordante” por los agradables efectos en quien da y recibe, ¿cómo queparía por su natural expresión dentro de una limitada “justa medida”? El amor así dosificado ¿de qué se cuida?

Al recoger los granos de la tierra, un agricultor calcula la justa medida de su ración en la concavidad que forman sus palmas juntas en forma de tazón. Así, la “justa medida” de su ración diaria queda determinada dentro de aquel contenido que “calza justamente” para su cuerpo, según talla y peso.

No ser “poco” ni “mucho” habla de satisfacción, de contentamiento y de consecuente gratitud. Para quien ama ¿cuál sería aquel contenido?

El corazón que cuida y respeta ¿no se “excede” acaso algunas veces?

Así,

Una madre redobla cuidado y protección ante el desamparo nocturno de su pequeño. 

Quizás la tilden de “exagerada”

Un hombre que ama no mide su afecto cuando emocionado desea obsequiar a su amada de los tesoros de su cariño y ternura. 

Quizás lo tilden de “exagerado”

Una mujer que ama no mide su afecto cuando emocionada obsequia a su amado de los tesoros de su belleza y consideraciones.

Quizás la tilden de “exagerada”

Un padre que ama ¿no “exagera” algunas veces cuando efusivo busca la felicidad de sus hijos con los medios que la vida le ha proferido?

¿Cuál entonces sería el temor de “no salirse de la justa medida” en temas afectivos y de valoración?

¿Quizás la idea de una decepción por alguna vez no poder ser correspondido?

¿Quizás el temor de desperdiciar recursos y afecto en quien alguna vez lo despreciará por insatisfacción?

¿Quizás el trauma de haber vivido la ingratitud egoísta y el dolor ajenos entre sus progenitores?

Contener por alguna causa la natural rebosante cualidad ¿no implicará contener la natural respuesta “incontenida” que manifiesta todo espíritu feliz?

Ergo,

“No es usted poco ni mucho para alguien que lo aprecia. Es usted una medida desbordante en el corazón de quien le acepta, cuida y respeta”.


Amén las razones para mensurar vuestras emotividades, serán vuestra propia sincera y desbordantes respuestas la confirmación vivencial de todo aquello incontenido que hace tanto bien en temas de gratitud y afecto sano constructivo.


08.02.25

11 Shevat, 5785

HR

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