Sobre la crónica de una hipocresía oportunista
Napoleón y la prensa parisina después
de su arresto de Elba
Cuenta una leyenda urbana que la prensa parisina informó del
regreso de Napoleón Bonaparte tras su primer arresto en la isla de Elba
modificando de forma radical y sumisa sus titulares a medida que el emperador
se acercaba a la capital.
Este fenómeno, ¿no es uno de los ejemplos más famosos de
oportunismo e hipocresía mediática en la historia del periodismo?
A medida que el avance militar de Napoleón avanzaba sin
disparar un solo cartucho y sumando tropas reales a su causa, periódicos
oficiales como Le Moniteur Universel y El Constitucional transformaron sus
insultos en absoluta pleitesía en cuestión de tres semanas.
La dramática mutación de la prensa parisina no respondió a
una iluminación ideológica, sino al puro instinto de supervivencia política y
censura previa. Bajo el restaurado régimen del rey Luis XVIII, los periódicos
tenían estrictas pautas realistas. No obstante, cuando el monarca huyó de París
ante la inminente llegada del ejército bonapartista, las líneas editoriales se
adaptaron velozmente al nuevo gobernante para evitar la clausura o ejecuciones.
La evolución cronológica de los titulares refleja
perfectamente el cambio de narrativa:
Al escapar de Elba: "El ogro de Córcega ha escapado de
su guarida".
Al desembarcar en el sur de Francia: "El lobo sediento
de sangre desembarca en Cannes".
Al avanzar por la región alpina: "El usurpador ha
entrado en Grenoble".
Al sumar al mariscal Ney y sus tropas: "Bonaparte
avanza a pasos agigantados, pero nunca llegará a París".
A las puertas de la capital: "Mañana, Napoleón estará
bajo nuestras murallas".
El día de su llegada: "Su Majestad Imperial entró ayer
en el Palacio de las Tuileries, en medio de sus fieles súbditos"
***
La famosa lista cronológica de titulares, antes que registro
real de las portadas de la época, es un brillante mito literario y satírico. Esta
progresión de titulares, leyenda urbana inventada pocos años después del suceso
para satirizar el oportunismo político, refleja el espíritu real de los medios
ante la inminente llegada del emperador. Alexandre Dumas quizás sea el
responsable de los denominados titulares hiperbólicos (del "ogro"
a "Su Majestad"),
popularizados por primera vez en la literatura.
Dumas incluyó esta famosa secuencia en su obra de 1839 titulada L'Île d'Elba et les Cent-Jours (Isla de Elba y los Cien Días), publicada como folletín en el periódico francés Le Siècle.
Dumas la tomó de una recopilación satírica previa publicada en el diario
liberal Le Nain Jaune (El Enano Amarillo) en marzo de 1815. Este periódico, de
tendencia bonapartista oculta, inventó la lista de titulares falsos para
burlarse de la hipocresía de los periodistas realistas que cambiaban de bando
rápidamente ante el avance del emperador.
En el mundo anglosajón, la secuencia se popularizó en la
revista literaria The Museum of Foreign Literature, Science, and Art (Volumen
XVIII, 1831), bajo el título "Napoleon's march on Paris as reported via newspaper
headlines".
En las primeras dos semanas, siguiendo las órdenes del rey
Luis XVIII, el diario oficial tildaba a Napoleón de "usurpador",
"bandido" y anunciaba falsamente que sus tropas lo estaban cercando y
que "terminaría su miserable aventura como un refugiado sin hogar en las
montañas".
Cuando el rey huyó en la madrugada del 20 de marzo y las
tropas de Napoleón tomaron las oficinas de los periódicos franceses, las
portadas cambiaron por completo. El ejemplar real de Le Moniteur Universel del
21 y 22 de marzo de 1815 abrió con el texto oficial: "El rey y los
príncipes se han marchado por la noche... Su Majestad el Emperador ha llegado a
su palacio de las Tuileries".
Historiadores modernos han desmantelado este mito de forma
exhaustiva, lo cual sirve como una excelente fuente de verificación. George
Blond, en su libro Les Cent-Jours, Légende et réalité (1983), demostró, tras
revisar las hemerotecas reales francesas, que los titulares exactos de la lista
nunca existieron en la prensa diaria y pertenecen puramente al folclore político.
Irene Collins en su obra académica The Government and the Newspaper Press in
France, 1814-1881 (Oxford University Press), detalla cómo funcionaba el
estricto sistema de censura obligatoria que forzó a los editores a cambiar de
narrativa de un día para otro para evitar ser ejecutados o clausurados.
La prensa hispanoamericana, ¿merece un seguimiento de hemeroteca contemporánea para
dejar como hecho lacrado el rol mediático en los hechos políticos?
14.06.26
29 Sivan, 5786
HR
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