Acerca de la regresión al Absoluto por el fenómeno y el espejismo de la realidad
Acerca de la regresión al Absoluto por el fenómeno y el espejismo de la realidad
-Al hablar de “retornos” e “infinitas” cadenas de ideas que en apariencia no llevan a nada, Herr Rainer, me he cuestionado más de una vez si vale la pena todo este desperdicio de tiempo y afán estático que describe o caricaturiza al filósofo. No veo cómo “aterrizar” un afán tan infecundo en este mundo acelerado de novedades y además dividido y confuso.
-Si usted lo cuestiona ¿no es porque se trata de un afán importante para usted mismo y quizás también para otros? ¿No será que aquel afán que lo priva del sueño se haga en usted infecundo y despropositado por alejarse usted de sus propios orígenes?
-Discúlpeme usted Herr Rainer, pero no veo la relación entre la no comprensión sobre los temas a los que me refiero con mis “orígenes”. Estos los tengo claros.
-¿Está usted seguro? La perplejidad de todo ser sensible y pensante ¿no es el afán del “por qué” y el “cómo”? ¿Qué pretenden los grandes cuestionadores del cosmos sobre estas cosas, Herr Luis?
-¡Los grandes filósofos!
-Hablo de los niños. ¿Qué pretenden estos insaciables inquisidores, Herr Luis?
-Saberlo todo… pero en su inocencia ¡quieren el todo y ahora! Son tercos y muchas de las veces odiosos.
-Comprenda usted entonces la razón de su perplejidad y frustración. Juzga usted a estos inquisidores como “odiosos” porque se auto percibe alejándose de ellos. ¿No fue usted alguna vez “terco y odioso” para algunos adultos?
-Tiene usted razón.
-¿Para quién lo fue usted?
-Para mis intolerantes hermanos, y a veces para mis padres y maestros escolares, y también para…
-¿Se da cuenta? Me habla usted de adultos que se alejan de sus orígenes. Y un adulto ¿no es acaso la negación del niño, dialécticamente hablando?
-Claro, son superiores.
-¿Superiores? ¿En qué sentido?
-En experiencia, en conocimientos, en vida… ¿o no?
-¿Por qué la duda? ¿Son los adultos superiores? ¿No se ha nutrido usted de grandes bocanadas de experiencias y argumentaciones ajenas? Vuestros padres, hermanos, maestros, el cosmos y vuestras lecturas… ¿qué representa todo esto para usted?
-Mi cultura, mis tradiciones.
-Gut, es geth. Y todo esto de qué lo aleja?
-Dirá usted de qué y cómo me han enriquecido.
-Estás riquezas suyas ¿de qué lo alejan en el devenir, Herr Luis?
-¿De mi inocencia? Pero todos tendemos a crecer y a desarrollar…
-Vuestro crecimiento y desarrollo, a menos que no retorne, (ejerza discernimiento) no “crece” en realidad. Véalo usted en la paradoja del radio vector en un círculo de radio finito. ¿De que depende el giro?
-El giro depende de la sucesión de ángulos que forma al “girar”’contra las agujas del reloj hasta cerrar los 360 grados.
-Y aquel giro ¿se daría sin considerar su “origen de coordenada”?
-Naturalmente no. El radio vector gira porque pivota en el origen de coordenadas. Ya lo veo.
Entonces sin este arraigo la línea horizontal se perdería en el infinito, en la desesperanza despropositada que a mi me abruma…
-Usted lo ha dicho. Nada hay comprensible fuera de este arraigo dentro del gran círculo que todo lo contiene y que es certeza sensible e imaginal para satisfacer el entendimiento. Las partes identifican la razón de ellas en sus orígenes y en aquello que las contiene. Me habló usted de sus “tradiciones y cultura”, ¿verdad?
-Claro que si. De allí que el círculo sea el área geométrica y absoluta que todo lo contiene.
-El absoluto, véalo aquí, bitte, como el todo infinito e inalcanzable. Es ajeno al elemento creado y finito, quien desarrolla esta consciencia de infinitud en el afán de regresar a sus orígenes. Usted mismo lo vive en la frustración de no ver rumbo en la vida afanosa del pensador. Pero ¿ve en un niño ese afán?
-No. Ellos viven inconscientes a la realidad.
-Quizás a vuestra realidad inducida, Herr Luis y a la realidad de vuestros padres y maestros. Piénselo.
-Lo pienso y me avergüenzo…
-El ser finito que representa una semejanza con aquel Todo es, ontológica y categóricamente sensible y racional: siente primero, luego comprende. Lo acaba usted de vivir.
-Ciertamente.
-La percepción del amor es el primer apego que da calor y confort como fenómeno primario y sensiblemente percibido. Por dicho amor comprende usted la consciencia de su propio Ser y por tanto de sus orígenes, ilustrado en el calor y cobijo de sus progenitores desde que vio por primera vez la luz.
-¿Habla usted de mi madre?
-Lo comprenderá, paciencia. El propósito de la existencia en el cosmos y devenir ¿no consiste acaso en el tránsito de aquella regresión que es el objeto fundamental de vuestra razón de ser categórico? Si es usted un ser categorizado como ente sensible y pensante, ¿qué intencionalidad habría? ¿Cuál sería entonces el motor de su propio vivir?
-Descubrir mis raíces por el ejercicio de la razón y quizás con el auxilio de alguien más…
-La constitución del ser finito sensible y racional está predeterminada para descubrir sus orígenes en el devenir y en el cosmos. O habría otra razón de que usted sea un ente sensible y racional, a menos que se auto determine como un ente irracional que medra y aparea en el ciclo biológico del nacer, existir y morir sin aparente propósito. Pero aún ellos, los peces, las aves y los animales de tierra, ¿no cierran ciclos para hacerle posible la existencia a usted mismo?
-Claro que si y en muchas formas
-Un ser sensible y racional recién nacido a la luz está más cerca de la realidad Absoluta que uno con más años de vida en el devenir y el cosmos, porque la realidad, vuestra realidad Herr Luis, ha mutado muchas veces y con ella vuestra limitada opinión en un círculo de radio indefinido que lo aleja de sus orígenes.
-Algunas veces siento alegría por este afán. No todo es siempre malo. Pero el afán de los filósofos ha quedado registrado para el permanente desarrollo de la mente inquisidora, ¿no es así?
-“No todo es malo” querrá decir usted Herr Luis. Nada es siempre. Ninguna cosa es “siempre”. En la infinitud de la “nada” no existe la temporalidad… usted me entiende.
-Perdone usted pero me asombra con mis propios errores.
-Pierda usted cuidado. El “fenómeno”… véalo usted como la consecuencia de esa experiencia con lo ajeno al ser sensible y racional, a la que se somete un individuo a cada instante. Aquello ajeno a usted que aparece como consecuencia de la experiencia sensorial ¿no induce vuestro interpretar el cosmos en términos finitos como un relativo absoluto llamado “realidad” que mutará en el espacio - tiempo?
-La realidad “evoluciona”
-En el mayor de los casos “involuciona”. La realidad de las cosas es la opinión mutable del ser finito, sensible y racional. La interpretación de algo induce a las ideas y por estas ¿no llega usted a las categorías diferenciadas? Diferencia usted consciente o inconsciente el objeto irracional o cosa de entes biológicos, sean racionales o no.
-Entonces la realidad ¿es relativa?
-Las ideas se nutren por la propia experiencia sensorial y por la cultura ajena que enriquecerá su propia interpretación del cosmos, Herr Luis. Las ideas anquilosadas en pequeños grupos sociales que le han dado forma al comportamiento colectivo de un grupo de individuos, ¿no son acaso las costumbres y hábitos, comúnmente llamado “tradición y cultura” a las que usted me hizo referencia?
-Claro que si. Entonces La interpretación del cosmos genera la opinión que muta en tanto la experiencia sensorial descubra las aparentes infinitas aristas de las cosas en el devenir, sean inanimadas o animadas.
-Va usted por buen camino. El conjunto de la interpretación peculiar de las cosas es la esencia peculiar de ellas. Una casa es algo para usted. Le representa un todo peculiar que siempre será ajeno a otra percepción que termina consensuada para fines cognitivos.
-Ahora lo veo por primera vez así. Pero no lo comprendo a cabalidad.
-La opinión peculiar y la ajena se enriquecen en el diálogo por el fenómeno que se genera en el encuentro de los opuestos. De allí que al aprender a escuchar aprende usted a comprender lo ajeno, la percepción que nunca fue suya y quizás no lo sea a menos que la certeza sea común y se descubran ambos en terreno común. ¿No era esta la intención de Sócrates en los “Diálogos” de Platón?
-En ellos pensaba precisamente. El encuentro de los opuestos se da por la mutua sensación que proviene de la vista, el oído y los gestos silenciosos que se combinan con las ideas escuchadas. Lo entiendo mejor así.
-Exacto. Durante el diálogo, la mente asistida de la memoria procesa lo propio con lo ajeno. Este ¿no es el primer ejercicio de la dialéctica, es decir del juego de los opuestos?
-La dialéctica es un ejercicio lógico mental que se externaliza con la opinión, que es la exhibición hablada o escrita de nuevas ideas, fruto de los opuestos procesados con las propias. Claro que si, Herr Rainer.
-La experiencia sensorial de las cosas inanimadas no es la misma que la experimentada con otros seres vivos. El humano ve reflejadas cualidades en la animalia que determina como suya propia para darle sentido a su realidad. ¿Cuál fue el primer afán que se puso en el hombre, Herr Luis? Búsquelo por favor aquí.
Puso sobre la mesa la vieja versión en tapa de cuero gastado de una Biblia que no atiné a saber por la premura qué versión era.
-Busque usted aquí, bitte, en Génesis 2: 19 y 20
-¡Ponerle nombre a los animales!
-Así es. Todo un ejercicio de auto percepción en el ente símil relativo. La realidad, ¿no es entonces la interpretación peculiar de las cosas que se suman a la opinión ajena, es decir a la interpretación ajena o perspectiva de otro semejante sensible y racional bajo su propia experiencia sensorial? Para usted la idea de “perro” alejándola de las cosas que le dijeron o leyó usted sobre el can es una sola.
De allí que la realidad sea aparente por ser la suma de la opinión ajena con la peculiar percepción suya.
-Cuán cierto. Veo que la primera realidad del humano es otro humano, y no lo inanimado.
-La vida que se forma durante la gestación desarrolla una primera consciencia por las sensaciones dentro de la matriz de su madre, dentro del líquido que sostiene su vida. Y ella, la madre es quien lo nutre y le transmite su propia realidad sensitiva, toda su expectativa, emociones y afectos a través del cordón umbilical.
-La transmisión de sensaciones de la gestante al feto es un proceso biológico que incide en la psiquis de aquella criatura. Es el fundamento formativo para aquel nuevo ser sensitivo y racional que se abrirá paso en el cosmos. Así lo entiendo Herr Rainer.
-Así es. Al ver la luz, aquella criatura constituida como individuo experimentará una realidad peculiar que será la suma de la adquirida de su progenitora con la percibida propia al contacto con el cosmos. Y esta realidad no es la primera para el feto, tomado en cuenta que al cuarto mes sus órganos ya estaban listos y atentos para funcionar y alimentar aquella realidad que el tiempo y nuevas experiencias irán borrando de su recuerdo.
-Asombroso el proceso del desarrollo de una criatura humana!
-El trauma frente a esta nueva realidad se manifiesta por el rechazo, el llanto por falta de abrigo y alimento inducido, condiciones que le permitieron la supervivencia dentro de la matriz. El cambio genera estas emociones que lo llevarán al llanto para activar su respiración y sistema digestivo, profiriendo gritos que despertarán en él todo este mecanismo de individualidad diferenciada con su progenitores.
-Podrían decirse entonces que el nacimiento es una nueva realidad para el recién nacido.
-Claro que sí. La experiencia del calor externo y el alimento por la boca, condiciones ajenas al líquido que lo envolvió en la matriz cambian la realidad de una primaria conciencia y auto percepción que preparará el camino futuro hacia nuevas categorías debido a nuevas sensaciones por los fenómenos que llegarán a su vida progresivamente.
-Nada es estático, sin duda. Todo cambia...
-Asumamos entonces que la etapa formativa del receptor, es decir el cuerpo orgánico antecede a la gnosis que se dará en condiciones primarias, mutando a condiciones más volátiles y libres que serán después interpretadas como experiencias espirituales: el viaje de la consciencia primaria a otra formativamente superior, donde priman las cosas eternas infinitas antes que las pasajeras finitas.
-Este estado de consciencia, entonces, es el objetivo de la filosofía?
-Es el objetivo de toda vida racional y sensitiva, Herr Luis. La consciencia de lo Absoluto se aleja por esta razón en el devenir dentro de un cosmos interpretado como materia antes que como espíritu, que es causa y fundamento de lo sensible percibido como tangible, ingenuamente interpretado como “realidad”.
-Lo entiendo mejor.
-La regresión a lo Absoluto es circular, por tanto. Volver a la inocencia, a la infancia, y en el mejor de los casos a los orígenes de los primeros rayos de luz fuera de la matriz, ayudaría a comprender a todo hombre modesto y humilde el camino a la llamada “inocencia”, que es la fuerza denominada Amor (caritas, ágape) con la que el Todo Absoluto atrae a sus hijos y aquellos suyos, al identificarlo se sienten atraídos a aquella Gracia.
-Destierro mi malestar y confusa perturbación Herr Rainer. Mi camino no era el correcto por lo visto.
-La regresión cognitiva y circular se da a cada instante pero no es fácilmente percibida por el devenir en el cosmos bajo tantas luminarias que ocultan estrellas en una noche artificial. Los fenómenos se suceden y sucederán. En tanto se aleje usted de la opinión especulativa que no fundamenta la certeza de sus principios básicos, de aquellos espejismos de realidad, estará usted más cerca de aquellos orígenes que lo harán pequeño ante la grandiosidad que representa lo Absoluto en el curso del infinito.
07.01.24
07 Tevet, 5785
LV

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