Sobre el susurro de Mefistófeles
Leí en una pared: “Háblale, a lo mejor te extraña. Total dignidad ya ni tienes”
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¿Qué perdió Fausto al obrar el consejo de Mefistófeles?
Después de todo ¿no se vendió como discípulo por vanidad?
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Los susurros al oído arrogante alientan el tránsito por un camino más dificultoso, de grava y fango, sinuoso.
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Mefistófeles reclamó sutilmente el alma incauta de un viejo sediento de vanidad, juventud y placer.
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Y Fausto, quien todo lo perdió, se resignó a seguir aquel designio, sin sentido de valía, sin estima propia, enceguecido por el galardón del beneficio inmediato.
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"Y haz que sea un solo hombre tu admirador, tu esclavo y tu custodia"
"Las mujeres acostumbradas al amor de los hombres aceptan sin elección"
"Hasta los monstruos son de aspecto agradable en el sitio donde buscamos a la mujer amada"
Faust, Goethe (1808 -1832)
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Tentadora la razón que apela a la individualidad y al derecho del goce a todo costo. Quien se cree indigno, ¿a qué juego se quiere someter? ¿Qué pierde aquel que descarado reta un intento de conquista? ¿Qué pierde aquel que insensible recibe la afrenta por un intento de conquista? ¿Una prueba que lo convenza que el valor atrevido puede más que la honorabilidad mutua, recíproca y consecuente?
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"El que cava un hoyo caerá en él, Y al que rompa el cerco lo morderá una serpiente.
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"El que corta piedras se lastimará con ellas, Y el que parte leños peligra en ello.
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"Si el hierro está embotado, Y uno no lo afila, Hay que aplicar más fuerza. Lo provechoso pues es emplear la sabiduría.
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"Si la serpiente muerde antes de ser encantada, De nada sirve el encantador.
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"Las palabras del sabio son provechosas, Pero los labios del necio causan su propia ruina.
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"El principio de las palabras de su boca es la necedad, Y el fin de su perorata no es más que un triste desvarío.
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"Asimismo el necio multiplica las palabras: El hombre no sabe lo que le ha de suceder, Y lo que sucederá tras él, ¿quién se lo anunciará?"
(Eclesiastés 10:8-14)
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Por tanto,
Quien valora la dignidad propia y la ajena, ¿no concilia con prudencia nuevos inicios y enmiendas?
Aunque tentadora sea la razón que apela a la individualidad y al derecho del goce a todo costo, quien se siente digno, ¿qué experiencia procura? ¿Qué gana quien modesto quiere compartir amistad? ¿Qué gana aquel que sensible al prospecto de amigo recibe la calidez de un compartir? ¿Una prueba que lo convenza que la honorabilidad mutua, recíproca y consecuente obra mejor que el envalentonarse temerario, falso y atrevido?
La mejor opción entonces ¿no será quizás...?:
"Háblense, sonríanse, apréciense.
A lo mejor aún ambos se extrañan. Aún no se marchan por caminos opuestos.
Dignidad, ¿no es la razón por la que ustedes dos han coincidido?"
08.12.2019
10 Kislev, 5780
HR

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