Sobre meterse en lo que sí le importa




Leí en una pared: “Consejo de mi abuelita: ‘no se meta en lo que no le importa’ 

...
Ergo abuela, ¿debería meterse en lo que sí le importa?
Algo que importa, ¿no motiva acaso a interés?
Y si hay interés, ¿cuál es el reflejo humano? ¿Cómo salvaguardar la prudencia en el intento de retener la voluntad en asuntos que si importan?

Algo que importa estimula la curiosidad.
Luego, hay un consecuente obrar.
La sordera o ceguera inducida, ¿no es acaso recurso para todo lo que no importa?
...
Cuando un nieto llora, ¿reacciona la abuela?
Presta y decidida actúa por amor e interés. Aconseja a los padres, y en ausencia de ellos se mete vehemente en terreno paternal
Y logra calmar.
¿Y cuando ellos sí están?
...
Cuando un esposo está pensativo y triste, ¿cómo reacciona su amada?
Presta y decidida actúa por amor e interés. 
Le habla al corazón y le ofrece un hombro. 
Y en ausencia de reacción se mete vehemente en terreno de psicólogo.
Y logra en algo calmar.
¿Y si él no se dejara consolar?
...
Cuando la vecina pelea, ¿cómo reaccionan algunas abuelas?
Presta y decidida actúa por curiosidad e interés. 
Le habla a los nietos para salgan a otro ambiente.
Cerrada tras si la puerta, aguza el oído contra la pared
Y en ausencia de autoridad se mete en terreno de policía 
Y satisface así, aplacando los ánimos, la paz y toda su curiosidad.
¿Y si la autoridad ya actuó?
...
Meterse en asuntos ajenos, ¿importa?
Según la etiqueta “No es prudente que una persona educada se meta en asuntos ajenos”
Y así es, por causa de la dignidad y la privacidad ajena.
Pero en la praxis, la industria informática, la prensa y todo medio de comunicación lucra y se nutren con las primicias de todo aquel que de primera mano domina los detalles de un hecho, porque tiene dominio de la información.
¡Una prueba que lo ajeno en realidad sí importa!
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“Cuando se dicen muchas palabras, es inevitable pecar, pero el que les pone freno a sus labios actúa con prudencia”.
“El hombre prudente se reserva lo que sabe, pero el corazón del tonto suelta toda su tontedad”.
“Como el que agarra a un perro por las orejas es el que pasa y se enfurece por una discusión ajena”.
(Prov 10:19; 12:23; 26:17)
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Sin embargo, aunque reconozca que algo le importe, ¿cómo podría usted dejar de incomodar por intromisión?
...
Quizás se ofrezca respetuoso con alguna solución generosa, cuando las aguas amainen.
Quizás y mantiene distancia prudente hasta la hora que tenga que hablar, cuando las aguas amainen.
Por paciencia y discreción, ¿no será usted para cualquier conflicto una persona prudente y de bien?
Y aún si las aguas amainaran, cabe la pregunta, ¿debería meterse usted?
...
Por ello,
Consejo de las sabias abuelas:
“Si algo le importa a usted vea si es prudente o no intervenir prestando al asunto atención.
Si desea usted intervenir haga que lo que le importe resulte en fruto de bien cuando sea la hora de actuar en favor”.
...

Para todo hay un instante: “un tiempo de hablar, un tiempo de callar...”
Aquellos, los que a ustedes sí le importan, se lo agradecerán.

15.12.2019
17 Kislev, 5780
HR

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