Sobre la solicitud de sinceridad
Leí en una pared: “Abro debate: Cuando las mujeres dicen: ‘te voy a preguntar algo y quiero que seas sincero’, ¿es porque ya saben todo?”
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Escudriñar en la médula de una mujer ¿quién puede con semejante hazaña?
Escudriñar en la médula de un hombre, ¿quién puede con semejante proeza?
Lo cierto es que ella,
conocedora de su saber
busca en el espejo de la opinión ajena
el acierto o desacierto de un parecer
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Un pedido de sinceridad abre una posible respuesta falsa.
Pero, sea verdadera o falsa, estará siempre cuestionada.
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La petición de sinceridad, ¿no es la garantía de ella para “pensar” antes de proferir una respuesta?
Aquella petición de sinceridad, ¿no es la opinión divergente que ella espera antes de comparar?
Aquella petición de sinceridad, por tanto, ¿no es un regalo útil para su oído?
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Quizás ella ya preparó una respuesta
Quizás ella ya cocinó contraargumentos irrefutables en ese afán de sana defensa
Quizás ella posee el escudo que la reafirma opinante y válida, con todo derecho
Quizás ella quiera divertirse un poco con el ridículo que exhibirá quien “todo lo sabe”.
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“El consejo en el corazón del hombre es agua profunda, el hombre inteligente sabrá sacarla.
“Muchos hombres se dicen piadosos; pero un hombre fiel, ¿quién lo encontrará?”
(Prov 20:5,6)
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Quizás por ello (y sin necesidad de debate),
Cuando una mujer diga: “te voy a preguntar algo y quiero que seas sincero”
Quizás ella lo sepa todo
Quizás él no sepa nada
Quizás, y en el mejor de los casos, anda ella buscando en la certeza de una palabra modesta
la pureza con la que anhela combinar su sangre y sus mejores sueños.
10.12.2019
12 Kislev, 5780
HR

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