Sobre un enojo




Leí en una pared: “No es enojo, es decepción”.

...
Anunciar decepción, ¿qué pone de relieve?
¿Justifica la decepción el no enojo?

Decepcionarse, ¿no es admitir un hecho de verdad?
¿A qué se resiste quien por desilusión decide alejarse?
...
Quizás
Una expectativa frustrada
Una falsa promesa
Una deuda impaga
Una afrenta dolorosa con quien se creía “alma gemela”
Y la resistencia al cambio podría conllevar a una súplica...¡más decepcionante aún!
...
“El espíritu de una persona puede sostenerla en la enfermedad, pero ¿quién puede soportar un espíritu aplastado?
“Hay compañeros listos para destrozarse el uno al otro, pero hay un amigo que se apega más que un hermano”
(Prov 18:14,24)
...
Cada hito de decepción lo acercan más al encuentro con aquellas situaciones que no tienen por qué ser frustrantes.
La cuestión es, ¿puede usted revertir la confianza con nuevas elecciones?
Entre la expectativa y la realidad, ¿qué deberá mediar?
...
Por ello,
“Sí es enojo... ¡sí es decepción!”
¡Levántese erguido!

Aquel fue el final de una lección.

14.12.2019
Shabbat, 16 Kislev, 5780
HR

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