Elucubraciones II. Sobre la percepción existencial
Elucubraciones II. Sobre la percepción existencial
-Me tuvo perplejo vuestra sugerencia, Herr Rainer, aquello de darle valor de “verdadero” o “falso” a todo lo que mi comprobación termine convenciéndome por experiencia a partir de la oscuridad y en pos de una luz, una pequeña luminaria que al final todo lo podrá iluminar. ¿No sabe a místico vuestro consejo?
-Cuando lo experimente, usted juzgará si fue mística o no aquella experiencia.
-Hablo de tener la fortuna de alcanzar el “eureka” arquimediano.
-Aquel descubrimiento, el denominado “principio de Arquímedes” de medir el volumen de un objeto irregular, como una corona, observando cuánto fluido desplazaba, ¿no fue fruto de desvelo, inquietud, perplejidad e insistencia infantil para dar con una solución? Aunque se dice que la idea le llegó mientras se bañaba, cuando se dio cuenta de que el nivel del agua subía al sumergirse, utilizó esta experiencia, aquel descubrimiento para verificar si una corona entregada por el rey era de oro puro, ya que pudo comparar su densidad con la del oro existente.
-Claro que sí. El principio de Arquímedes establece que todo cuerpo sumergido total o parcialmente en un fluido experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso del fluido que desplaza. Este principio es fundamental para entender por qué los barcos flotan.
-Gut. El problema ¿no principia por la corona del rey de Siracusa, quien encargó a Arquímedes determinar si su corona estaba hecha de oro puro o si era una aleación con un metal más barato? ¿Qué le significa este encargo? Póngase usted en el lugar del matemático.
-Inquietud, perplejidad, desvelo, tal cual usted lo señala.
-Tal cual. La solución: Arquímedes se dio cuenta de que podía medir el volumen de la corona sumergiéndola en agua y midiendo el volumen de agua que se desplazaba. Luego, pesó la corona y calculó su densidad. Si la densidad era menor que la del oro puro, ergo, la corona no era de oro puro. ¿Cuál fue su conclusión?
-"¡Eureka!"
-Y esta palabra, ¿no viene del griego que en castellano significa "¡lo encontré!"?
-Se dice que Arquímedes la gritó con tanta alegría que salió desnudo de la bañera.
-El conocimiento que faculta la razón de todo ser pensante es el despertar a la percepción y comprensión de la universalidad del cosmos que por naturaleza intentará interpretar. La experiencia personal ¿no es lo que le da certeza?
-Sin duda alguna.
-Este despertar es inicio, por tanto finito.
-¡Finito!, es decir lo que usted denomina “certeza temporal”
-Y acaso, ¿no lo es? ¿No es la doxa presentada como antítesis la contradicción de un supuesto real?
-Claro que sí. Pero insisto, ¿no hay algo de mística en todo este proceso?
-Las cualidades que activan aquel despertar ¿No estaban ya facultadas antes del despertar a la luz, Herr Luis? Antes de dejar la matriz, ¿no hubo un lento y largo proceso formativo de 36 semanas dentro del vientre que lo contuvo para ese fin?
-Las criaturas no nacidas perciben el mundo exterior porque están atados a un cordón umbilical: a un ser que percibe el mundo “desde afuera”.
-Muy cierto. La luz como factor externo le permitió aquel amanecer que brillará y alternará con la oscuridad de su propio devenir, hasta que paulatinamente se desarrollan las necesarias facultades que llevarán a cabo un propósito trascendentes en el marco de sus propios anhelos. Algún día estos mismos le permitirán el retorno a sus orígenes.
-Asombroso. Por tanto, mirar hacia atrás es útil. Quizás ese fue el secreto de Arquímedes antes de propalar su certeza.
-Aquel entendimiento lleva al “logos”. Mediante el logos, ¿no se permitió comunicar, por facultad de su propia razón, algo convincente que llevó al rey y a otros congéneres? “Eureka”, expresada de forma hablada o escrita, hizo posible la supervivencia de lo que es permanente: la idea.
-Ya veo. Un entusiasmo a partir de un principio que en física ha sobrevivido hasta este mismo instante.
-La concepción de “totalidad” y “cosmos” ¿no son ideas propias de facultades únicas entre los seres racionales que “despiertan” cuando perciben la existencia de aquellos que quieren indagar en el “cómo” y el “por qué”? Aquí tiene usted algo que va más allá de lo místico e incomprendido: la razón de aquel supremo propósito que en los niños se manifiesta precoz y en proceso de maduración.
-La noción del Todo Absoluto, ¿no es aquella idea que se grafica en el “Gran Círculo esférico omni abarcante”?
-Un recurso finito para comprender lo infinito, Herr Luis. ¿Recuerda usted la idea de aquella esfera que posee un diámetro mensurable y que rota sobre su propio eje?
-La tengo presente: la que abarca todos los sólidos.
-Imposible es al inicio la percepción material de lo infinito con el recurso de la finitud. Quien se limita al símbolo trascendente procura tener para sí un atisbo de comprensión de las cosas eternas, es decir de aquellas que la incomprensión reserva como “infinitas” por ser inconmensurables.
-La percepción del Gran Círculo es una aproximación a lo infinito y que mora sólo en el imaginario del ser racional que dirige sus esfuerzos al retorno, a sus orígenes. ¿Es así?
-Es probable. La noción de “elemento” surge así a partir de la idea de aquella concepción esférica o circular de diámetro ilimitado para fines cognitivos.
-Por tanto, ¿qué sería lo individual en aquel conjunto universal?
-Medítelo usted mismo. Lo “individual” ¿no es el elemento que a su vez es “pertenencia” de un todo integral con otros elementos que lo definen como ser cuando se discierne su propósito existencial en su totalidad? ¿Concibe usted una manzana sin sus orígenes en el árbol? Y aquel manzano, en tanto árbol, ¿puede usted concebirlo fuera de su semilla germinal? Por tanto, ¿qué es elemento de lo universal?
-¡Una rueda sin fin!
-“Sin fin” ¿para quiénes?
-Para todos los mortales limitados a un razonamiento que no comprende la infinitud. Pero, al fin y al cabo, todos serían elementos de algo imaginal llamado “totalidad”.
-Los elementos reunidos en un conjunto agrupado forman al todo que los compone. Así, la cosecha de manzanas señala a un solo árbol, y la cosecha final, ¿no provino de la producción de todo aquel huerto de árboles? Esta idea, ¿no le parece ser un vago reflejo de la supuesta realidad que es trascendente, absoluta e inalcanzable? Así, el ser racional ¿no resulta ser un todo integrado por sus organismos de vida funcionales que perciben para él todo el entorno por sus inherentes facultades?
-Aquella criatura recién nacida ya tenía facultades de percepción dentro de su madre.
-Y el estar “facultado”, ¿qué implica? Bitte.
Me acercó el viejo diccionario etimológico de términos en castellano. Busqué bajo “facultar”. Leí:
"Facultar".- Del latín “facultas”, que a su vez deriva de facilis ("fácil"). Significa otorgar o conceder a alguien el poder, el derecho o la capacidad para realizar algo. Origen latino: La palabra latina facultas significaba "facilidad" o "capacidad". Conexión con "fácil": Está estrechamente relacionada con el adjetivo facilis ("fácil"), derivado de la raíz del verbo facere ("hacer"). Significado de "facultar": El verbo "facultar" implica dar esa capacidad o poder a alguien para que pueda hacer algo que sin ese permiso no podría.
-¿Cómo lo relacionaría usted con la experiencia de Arquímedes?
-El sabio estaba facultado porque el ejercicio de la ciencia era inherente en él.
-¿Inherente? ¿Por fuerza mística o por “praxis”?
-No, por su ejercicio de ciencia y libre pensar, por asociación de conocimientos, terquedad en aquel afán y reiterad experiencia.
-Va usted por buen camino, pero procure no desviarse. ¿No fue la atenta observación, la larga pausa y aquella respiración lenta la que devino “eureka”? La percepción de auto consciencia, aquel espejo del propio ser, ¿lo identifica como “individuo privilegiado por iluminado” o como un elemento dentro de un todo superior bajo el principio universal de “logos”?
-Arquímedes sin sus mentores no habría satisfecho los requerimientos del rey de Siracusa.
-Naturalmente. Aunque el “eureka” provino de su garganta, la gloria de su descubrimiento, ¿no es hoy de dominio público? ¿No es hoy ciencia replicada “ad infinitum”? Los constructores navales cuando remachan aquellas gigantescas planchas de acero que botarán al océano, ¿piensan acaso en Arquímedes?
-Claro que no. Piensan en su paga y en la gloria que les demandará a cada uno botar al océano aquel buque.
-Así es. En la cadena humana del pensamiento, los aciertos efectivos, ¿no se deben a que la facultad de raciocinio estuvo orientada naturalmente hacia el puerto de sus orígenes?
-Sin duda alguna. La humildad nos obliga a mirar a los de atrás, a nuestros maestros o detractores, los antecesores.
-La facultad que permite una percepción que alguien motivado desea comunicar por escrito o de forma hablada, tiende por tanto a identificar a un elemento único que todo lo integra, donde la parte nunca supera a la totalidad. ¿Lo ve usted así?
-No lo había visto así. Entiendo que es una hipótesis desarrollada en tesis sustentable y sometida a la libre opinión ajena.
-¿Con qué propósito?
-Para sostenerla como certeza en el tiempo, como principio universal de logos, como el de Arquímedes.
-Por tanto, al hablar de aquello que es “aparente”, sobre toda la aparente realidad, ¿diría usted que un elemento es percibido evidentemente como parte y reflejo de su totalidad? ¿Dónde hallaríamos entonces aquella totalidad?
-Supongo que aquella totalidad radica en sus orígenes.
-¿Cree usted que en el espejo de aquella “totalidad” se multiplican las posibilidades de todas las existencias percibidas que el ser racional identificará como “realidad”? ¿Qué le enseña a usted la manzana y el árbol de manzano?
-La realidad es lo aparente peculiar. Llámese peculiar a lo perceptible individual y diferenciado de otros seres racionales. Una manzana difiere de otra en sabor y color pero no en propiedad y en el supuesto real que su árbol es un manzano y no otro.
-La percepción, ¿es entonces la facultad de los seres racionales para interpretar sensible e imaginariamente al cosmos?
-El proceso individual deviene significado de un fenómeno captado y asimilado.
-Captado y asimilado ¿para qué?
-Para ser consabido, valorado y utilizado. Si supiera que una fruta es venenosa evitaría comerla.
-Excelente conclusión. Por tanto, la categoría ¿dependerá de la naturaleza del objeto y de su uso?
-Con toda seguridad, tal cual sucede con los “hongos comestibles” y los “hongos venenosos”: alguien se intoxicó para advertirlo.
-La percepción que conduce a una certeza sensible sobre los elementos percibidos ¿es nominada o sustantivada como elemento diferencial?
-La percepción de ellos nos permite la nómina por fuerza utilitaria.
-“Nombrar cosas” ¿es por tanto un intento de aproximarse sensiblemente a una realidad vista como mutable o inmutable, hasta que la luz gradual obliga al replanteo de aquellas primeras definiciones llamadas “categorías”?
-Por fuerza de experiencia llega la definición.
-¿Y qué hace que algo parezca “inmutable”? Piense usted en las estrellas en contraposición con las manzanas.
-Las estrellas en apariencia son “fijas” porque de ello dieron cuenta los astrónomos en Babilonia. La cartografía astral no cambió mucho para los egipcios, griegos y científicos del medioevo.
-Pero, ¿son “fijas”?
-La ciencia moderna ha demostrado que no.
-Sin embargo, el modelo de Kepler, Gauss y Newton, ¿no se basaron acaso en el principio de “estrellas fijas”?
-Claro que sí, en un supuesto afirmativo, sobre la cual se edificó el tratado astronómico.
-Y en agrimensura, ¿por qué los topógrafos insisten en “planimetrías”? ¿Es acaso la tierra plana?
-El referente planimétrico permite el cálculo de distancias con el rudimento común de las matemáticas básicas: geometría y trigonometría.
-Por tanto, las conclusiones de un topógrafo ¿tienen el valor de la realidad aunque no lo sea?
-Claro que sí, es un sistema de referencias y nada más.
-Aunque saber un supuesto real que denominan “esfericidad terrestre”, ¿verdad?
-Así es.
-“Nombrar a los animales” ¿por qué consideraría usted que es la tarea más eficaz para la auto percepción racional?
-Porque implica observación y asimilación de conocimientos a partir de lo percibido.
-Y por dicha identidad y empatía sensible hacia aquellos seres e irracionales, ¿halla alguna semejanza?
-Descubre en los animales cualidades innatas en los humanos… es verdad.
-Ya lo creo. Veámoslo ahora de este modo. La armonía de las percepciones, ¿en qué se basan?
-La percepción es individual. Se basa por tanto en cómo lo sensorial afecta al que observa.
-Aquello percibido que es ajeno a otro individuo, es decir a otro que desea percibir el mismo objeto, ¿podría influir en el cambio de una novedosa forma de percibir el cosmos?
-Si tiene fundamento convincente claro que sí.
-¿Sea que esté aceptado y concebido como complemento armónico a su criterio o como complemento paradójico en abierta oposición?
-A las pruebas tendría que remitirse.
-Lo individual, la percepción individual, ¿es por tanto parte de un todo integral absoluto e imaginario que tiene sentido o propósito conductivo?
-Por feliz coincidencia claro que sí.
-Lo individual entonces, ¿qué rol cumple en tanto propósito al estar integrado en un todo que se combinará y obrará funcionalmente con los otros elementos diferenciados?
-El concepto de universo, donde los fenómenos son entendibles y sustentados.
-Y si son “fenómenos paranormales” ¿deberían decantar en misticismo? ¿Lo desconocido es, por tanto, misterio?
-Los fenómenos que van más allá del entendimiento existen pero no poseen categoría aún.
-¿Le parece a usted acertada la categoría de “átomo”?
-Temporalmente lo fue, hasta que se descubrió que las partículas son todas divisibles.
-Repare usted en el uso. De allí que se hable de “certeza temporal”, ¿no lo cree?
-Así es. Si los fenómenos se dejan descubrir en el cambio las categorías también deberían cambiar.
-La naturaleza del ser racional lo hace existente en el escenario de vida para integrar, complementar y transformar otros procesos ajenos a su naturaleza que son a su vez elementos que coexisten en armonía dentro de aquel Todo cognoscible e incognoscible a la vez, ¿lo ve así?
-Sin lugar a dudas.
-Y la opinión mutable ¿por qué exige una cuota de modestia?
-Porque el devenir deja ver que la percepción humana cambia en función a los fenómenos que el ojo humano descubre con instrumentos de aumento, llámese telescopio o microscopio.
-Pertinente vuestro ejemplo, Herr Luis. Habló usted del devenir. ¿Cómo considera este factor de temporalidad?
-Tiempo o suceso es el imaginario de las facultades mentales del ser racional. Una forma de explicar el paso de un fenómeno hacia otro. Un “intervalo” como alguna vez lo hablamos.
-Cuando usted recuerda o cuando posee la capacidad imaginativa de lo aún no existente, ¿podríamos referirnos al pasado o al futuro para ello?
-Al pasado y al futuro durante el presente, a lo vivido y la expectativo por vivir.
-Por tanto, ¿cómo definiría “devenir”, durante el “presente continuo”?
Después de una larga pausa, me animé a decir:
-El presente continúo ¿no es el instante?
-y el instante, ¿no es acaso temporalidad?
-Claro que sí.
-¿No será el presente continuo lo aparente real en tanto noción de sucesos razonados e inmediatos? La sucesión de estos, la causa de todo lo imaginado, percibido y consabido, ¿se da en un sólo escenario, el presente continuo?
-Claro que sí.
El pasado y el futuro, por tanto, ¿no son ideas referenciales, propias del recuerdo y de lo que se espera según sea el anhelo que es facultado por ejercicio del libre albedrío?
-Son tan referenciales que de ellas escribimos “historia”, “anales”, “crónicas”.
-Claro que sí. Por tanto, ¿qué rol tiene en usted el “recuerdo”?
-El recuerdo es la exhumación de la memoria de sucesos vividos. Si lo que se exhuma es “recuerdo”, el tiempo pasado es la herramienta de la voluntad que no olvida con propósito.
-Me agrada mucho lo de “exhumación”, porque lo que no se exhuma, ¿qué es?
-Olvido.
-Así es. Y el futuro, ¿qué le significa?
-Anhelo, la proyección de lo que se espera. Si lo que se espera es un deseo, el tiempo es la herramienta de la voluntad que proyecta e imagina con propósito.
-Note usted. Vuestra razón hizo posible esta noción de “tiempo”, a partir de cosas que usted ha recordado de lo vivido y aprendido.
-Sin duda. El tiempo es mensurable cuando un fenómeno natural de apariencia constante es percibido numéricamente y por conteo referencial entre un suceso y otro. Lo sé porque trabajo con cronómetro, teodolito y cinta de medir cuando tengo que trazar en un terreno una “poligonal referencial” para delimitar un espacio de tierra.
-Práxis que deviene certeza entonces. La noción de número es percibida por acción de conteo y apariencia. Para fines cognitivos es concertado su entendimiento.
-¿Considera usted que todas estas disquisiciones tienen un motor? ¿Será este motor la razón? ¿No ha sido sometida vuestra voluntad a la razón? ¿Por fuerza de qué?
-Por fuerza de la curiosidad. Son temas que me interesan, más allá que hayan sido la inquietud de los pensadores del pasado.
-Según vuestra propia conclusión usted ya pertenece a un pasado inmediato, reconocible por las conclusiones suyas que pertenecen a su soberana razón. ¿Se sintió acaso usted obligado?
-Para nada. Me sentí motivado.
-El interés por todo esto ¿no fue gobernada inconscientemente por vuestra conciencia a medida que vamos dialogando?
-El interés por cada asunto se hace cada vez más creciente.
-Por tanto, la consecuencia ¿cree usted que será el obrar en aras de una felicidad universal y armónica entre otros seres vivos que cohabitan con vuestras mismas facultades?
-Sin duda, porque las amistades se basan en estas coincidencias.
-Vuestro objetivo ¿es el desarrollo? La aspiración natural ¿no es la vida feliz y la de su prójimo?
-Es bondadoso y pertinente verlo así.
-Ejerza cuidado entonces cuando defina una certeza temporal considerando lo que implica la abstracción.
-¿En qué sentido?
-La abstracción como el imaginado supuesto de un objeto interpretado que parte de una referencia y deviene en el valor aparente de aquel. La abstracción, ¿no es gobernada por la voluntad racional consciente o inconscientemente? Bitte.
Leyendo el diccionario etimológico:
“Abstracción” del latín “abstractio”, que a su vez deriva del verbo “abstrahere”, que significa "apartar", "separar" o "alejar". Por lo tanto, se refiere a la acción y el efecto de separar algo para comprenderlo, aislándolo de su contexto físico para analizarlo conceptualmente. Raíz latina: es término formado por el prefijo abs- ("alejamiento") y el participio pasado tractus ("tirado" o "arrastrado"), con el sufijo -ción que indica "acción y efecto". Significado central: La acción de "tirar" o "apartar" se traslada al ámbito mental, para "arrastrar" o "separar" las cualidades de un objeto de su realidad física. Proceso mental: Implica aislar conceptualmente una propiedad o función de un objeto, dejando de lado otras propiedades para centrarse en la que se está considerando”.
-Sehr gut. Al ser afán particular ¿qué responsabilidad está implicada?
-La de tenerla por doxa personal una vez que la elabore en tesis.
-Si “desarrollo” o “evolución” son percepciones de fenómenos que cambian todo lo aparente consabido, la esencia natural se transforma o desarrolla para dar paso a nuevas formas y procesos de vida. ¿Es así?
-Sin duda. Todo cambia.
-Lo abstracto no determina el desarrollo. Lo abstracto posibilita nuevas formas y valores que la realidad aparente conformará. El desarrollo ¿estará determinado por la armonía del ser racional con el entorno natural que hace posible aquella evolución?
-Sin lugar a dudas. De allí que mi doxa sea sometida a otras que en paralelo analizan el mismo fenómeno o cosa.
-Así es, Herr Luis. Nada de misticismos. La actitud humilde ¿no lo llevará a vuestro propio “eureka”?
-¡Qué mejor incentivo, Herr Rainer!
-¿Aunque vuestro afán sea solo el “amor al saber”?
-Será suficiente aquella razón para querer avanzar en conocimiento sin el afán de competir por creer poseer argumentos que sean “absolutos”. La vida corta así me lo obliga.
03.12.25
12 de Kislev, 5786
LV

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