Sobre la dual oposición de los dogmáticos
Sobre la dual oposición de los dogmáticos
Leí en una pared: “Es realmente lamentable, entre los dogmáticos creyentes y los dogmáticos académicos, como los dos tipos de religiones teológicas las primeras y laicas las segundas: siendo ambas las dos caras de la misma descarada moneda”.
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Quien profesa una idea y la defiende, ¿no es "creyente" de ella?
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En la afirmación "como los dos tipos de religiones teológicas las primeras y laicas las segundas", ¿no es su estructura un poco confusa? Quizás "siendo las primeras religiones teológicas y las segundas, laicas" aclare mejor la intención.
Amén el lapsus, ¿es pertinente categorizar en dos grandes grupos tendencias ideales en oposición, obviando la variedad compleja que nos muestra la historia del pensamiento?
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En la afirmación "siendo ambas las dos caras de la misma descarada moneda", "ambas" y "las dos" ¿no son redundantes? Quizás "siendo ambas caras de la misma descarada moneda" aclare mejor la intención.
Amén el lapsus, quien juzga dualidad en oposición, ¿en qué cara de la moneda se ubicaría? ¿Puede estar excluido un referente de crítica dual flotando en permanente neutralidad?
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Aunque válida la crítica del dogmatismo inherente tanto en la religión como en la academia, "religiones teológicas y laicas", al afirmar "dos caras de la misma descarada moneda" ¿no disuena? ¿no será considerada esta una afirmación algo simplista y reduccionista?
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¿No son la religión y la academia campos complejos y multifacéticos del devenir humano?
Al reducirlos a una simple dicotomía ¿no es injusta ante la complejidad del tema de históricas y variadas contrapartes?
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¿Ofrece evidencia o argumentos para respaldar aquella afirmación? ¿No será solo una opinión personal antes que un análisis crítico?
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El texto ¿Podría denominarse dogmático? Al criticar y asumir que todos los creyentes y académicos son dogmáticos, ¿es necesariamente así? ¿Podría ser un análisis más profundo y matizado?
Quizás por ello,
"Es lamentable, que entre algunos creyente y académicos dogmáticos, religiosos cerrados y laicos fanatizados, como sucede con tantos otros, se haga defiensa de ideas como verdaderas, cuando en realidad son las dos caras descaradas de la misma moneda”.
Siendo la verdad absoluta y la doxa certeza temporal, ¿no sería mejor imitar a los niños que indagan incansables por ir más allá del aparente saber?
04.12.25
14 Kislev 5786
HR

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