Sobre poetas y fatalidades
Leí en una pared: "El poeta de escritura no puede sino consagrarse a la "desgracia" que Nietzsche requiere para aquel --o que promete a aquel-- que esconde desiertos en él, Derrida”
…
El poeta, ¿esconde infelicidad en la
metáfora?
El poeta, ¿se consagra gratuitamente a la “desgracia”?
…
Si la "falta de gracia" o
"pérdida del favor" que define una situación de infortunio, mala suerte
o un suceso doloroso, contrario a la gracia o fortuna, es la consagración del
bardo, ¿por qué haría público su infortunio como aedo solitario?
…
Si la senda del bardo es lo opuesto a un
oficio de agradabilidad, favor, agradecimiento o regalo ¿por qué haría público
su infortunio como aedo solitario?
…
Si la senda del bardo es caer en desfavor
o perder el agrado de alguien (porque pierde la "gracia"), para
llegar a una situación de infelicidad, ¿por qué haría público su infortunio
como aedo solitario?
…
Si la senda del bardo es caer en adversidad,
sufrimiento o sucesos que le causan pena, ¿por qué haría público su infortunio
como aedo solitario?
…
¿Denota infortunio o trascendencia el
autor de estas líneas anónimas?
“Ayer mi corazón ha confesado,
“Una lágrima soñada, un dolor callado,
“Una rosa artificial que cae al suelo,
“Y los matices de blanco y gris, sin
duelo.
“Un atardecer que no era dorado,
“Una realidad reprimida, un corazón
afligido,
“El miedo de herir, permaneciendo en
silencio,
“El miedo del dolor, hablando con fervor
intenso.
“Pedí a los sauces, al atardecer que se
desvanece,
“Y ellos, al unísono, me han dado para
los vientos,
“Pedí al mirlo lloroso, al caer de la
noche,
“Y él me ha dado un lamento, una
tristeza fuerte.
“Pedí a las olas del mar, al alba que
resplandece,
“Y me han llamado sirenas, con voz que
enciende,
“Pedí a un estorbo en fuga, al alba que
se alza,
“Y me han dado la esperanza, una nueva
alba.
“Ayer mi corazón ha confesado,
“Dos lágrimas soñadas, un dolor
renovado,
“Una rosa natural que se regenera,
“Y las tonalidades cromáticas, de un
atardecer dorado”
…
¿No son otros los que agonizan por él?
¿No son otros los que “consagran” agonía
por él?
¿No son otros los que desagradables
infortunios sufren por él?
¿No son otros los que adversos a la felicidad
agonizan por él?
…
Así,
"El poeta de escritura no puede sino consagrarse a una fortuna que ya hubiese querido Nietzsche tener para sí mismo --o prometerse para sí mismo—al desterrar desiertos en él”
11.03.26
22 Adar, 5786
HR
Comentarios
Publicar un comentario