VII. Disquisiciones sobre el Cusano. El máximo es la necesidad absoluta

 

VII. Disquisiciones sobre el Cusano. El máximo es la necesidad absoluta

 

-Hemos tratado asuntos alrededor de muchas luminarias, Herr Rainer, como las “medianías justas” y también acerca del “Máximo impensable”, racionalizado en la incomprensión de nuestros límites cognitivos. ¿Cree usted que llegaremos alguna vez al final del misterio, al final de todo lo incognoscible? Comprendo que el devenir se abre ante nosotros con esa posibilidad, como aquella posta que se toma de la mano del precursor para que la antorcha sea extendida a quien desee retomarla con el propósito de mejorarla, sea por simplificación o ampliación a partir de otros fenómenos descubiertos, desconocidos hasta nuestros días. Aquella expectativa, aquella larga espera, ¿no nos “mata” en vida acaso? “La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido”. Apelo a este Proverbio de Salomón que destaca el dolor emocional causado por la espera prolongada de algo deseado, contrastándolo con la profunda satisfacción, con la alegría y la renovación de vida que se produce en nosotros cuando vemos nuestros deseos realizados.

-Oportuna vuestra cita del Proverbio 13:12, según Reina-Valera 60, Herr Luis. Veo más oportuna que nunca vuestra aseveración sobre las causas del “tormento del corazón”. Debo confesarle que prefiero la versión de Felipe Scio de San Miguel.

Me alcanzó de una estantería, supuesta por mí traída de algún lugar de la oscuridad, allá donde la vela no iluminaba, un viejo tomo empastado en cuero que deduje era la versión conocida del siglo XIX de la Biblia de Scio. Ya entregada a mis manos, me dijo:

-Haga el favor de leer la cita suya y la nota correspondiente, bitte.

12. spes quæ differtur adfligit animam lignum vitæ desiderium veniens.

12. “La esperanza, que se retarda, aflige al alma: árbol de vida el deseo, que se cumple”.

Acerca de la cita 10, dije, a medida que leía:

-En sus notas, Scio refiere a la esperanza “del bien”, porque quien espera, “teme, y está solicito de los que espera. Mas la esperanza Teológica, aunque por cuanto se difieren los bienes eternos, causa aflicción, pero por la mucha estima, que se hace de ellos, da consuelo”. S. Thom 11, Quest XXXII, art III.

-¿Para quién resulta ser perjudicial aquella espera, Herr Luis? ¿Qué deduce usted, a la luz de ese comentario?

-Para quienes no atesoran los “bienes eternos”. Consuelo para quienes lo estiman. Me agrada la forma cómo lo dice y entiende.

-La vida, ¿es un destino o un viaje? Si usted gusta del juego de ajedrez, quizás comprenda mejor lo siguiente que le planteo a manera de inquietud. Para los dos contrincantes que se citan para un juego, ¿cuál cree usted que sea el propósito de aquella partida? ¿“Ganar una partida” será el objetivo?

-El ajedrez como juego de estrategia y habilidad, tiene varios propósitos para dos contrincantes, más allá de ganar. Lo veo como un desafío intelectual porque requiere pensamiento crítico, análisis y planificación, por lo que resulta para mí ser un desafío emocionante para quienes buscamos poner a prueba sanamente nuestras habilidades intelectuales.

-Por tanto, encuentra usted disfrute en el juego mismo y no en alcanzar un final donde todo cesa: con un laurel coronado sobre vuestra frente.

-Alcanzar el final significa para mi “volver a empezar”. Si pierdo exijo revancha, si gano la concedo.

-¿Por qué?

-Porque para mí la idea está en el juego y no en el desenlace. Aunque admito que el ajedrez es un juego competitivo, que nos permite medir habilidades contra otros, lo que importa aquí es que se trata de una actividad motivadora, divertida por el despliegue de fichas y consecuencias por cada movimiento.

-Excelente. ¿Lo halla por tanto divertido?

-El ajedrez podría ser un juego divertido y entretenido, especialmente cuando se practica con amigos o familiares que comprenden que esta es la verdadera intencionalidad, más allá de ostentar habilidad con una “corona de laurel sobre la frente”.

-¿Qué me puede usted decir del cultivo de habilidades?

-El ajedrez puede ayudar a mejorar la memoria, la concentración, la planificación y la resolución de problemas, sean cual sean estos. Desparta el germen subsumido en nosotros mismos.

-Interesante. Los vínculos sociales ¿se afianzan cuando el ajedrez se hace hábito?

-El ajedrez viéndolo así resulta ser un juego social que permite a los jugadores conectarse con otros al compartir intereses similares.

-¿Cuándo entonces el ajedrez es una ¿guerra pírrica”?

-Vaya que sí, cuando el “medir habilidades” pretende hinchar el ego, cuando se torna en un duelo donde se juega contra un enemigo y no contra un contrincante.

-Acaba usted de llegar a una interesante conclusión. Distinga usted un “enemigo” de un “contrincante”.

-Como “contrincante” quise decir a aquel que, al competir conmigo, busca una victoria, pero a la vez me brinda la oportunidad de desarrollar un proceso que resulta en mutuo bienestar. Ambos desarrollamos habilidades, ambos aprendemos del error propio y del acierto del otro. Y al final, cuando la partida estuvo buena nos concedemos una revancha y un apretón genuino de manos.

-¿Por qué buscan la revancha?

-Ambos (me refiero a quien conmigo hace empatía de propósito), queremos continuar porque el proceso no sólo estuvo entretenido, sino que resultó en una escuela magnífica de estrategia y discernimiento mutuamente concedido.

-Por tanto, Herr Luis, ¿diría usted que el propósito es “ganar” una competencia?

-Excelente vuestra pregunta, Herr Rainer. Aunque “ganar” es el objetivo común, no es el único propósito. No queremos hacerla una “guerra pírrica”, como suele usted mencionar. De hecho, muchos jugadores experimentados admiten que el propósito del ajedrez es más profundo.

-¿Cuál sería este?

-Ganar es un resultado, no un propósito. Ganar es el resultado natural de haber jugado bien, con habilidad y estrategia perfeccionada, pero no es el “propósito” en sí mismo. El propósito del ajedrez es más bien, desde mi modesto entender, el mejorar mutuas habilidades. Aprender del error, analizar las jugadas y mejorar la estrategia en cada jugada.

-El disfrute, ¿añade el gusto por este juego?

-Disfrutar del proceso de pensar, del poder planificar y poder tomar decisiones inmediatas.

-¿Qué me puede decir de los desafíos personales?

-Ponerme a prueba y superar mis propios límites, sin ir más allá de la frontera de la modestia, porque creerme hábil y conocedor de todo por el hecho de “andar por un camino” es una idea absurda, un destino de necios.

-¿Aprende usted de vuestro oponente?

-Ya lo creo. Aprender de las estrategias y tácticas de mi oponente y adaptarte a ellas es la escuela más provechosa en un torneo de ajedrez.

-Vamos bien, Herr Luis. Por tanto, si el propósito del ajedrez deviene mutuo beneficio gracias a la oportunidad que le brinda vuestro oponente de turno, el vivir ¿será alcanzar algunos objetivos? Obviando inconscientemente el goce del vivir que implica conocer la vida y sus misterios, ¿no es mejor ver la vida como una oportunidad inacabada de sorpresas y desafíos?

Pensé hacia mis adentros con la mirada enfocada en la oscuridad de la penumbra que nos rodeaba. Al cabo de unos segundos atiné a decir:

-La vida es, en efecto un viaje, no un destino. Cuando nos enfocamos demasiado en alcanzar objetivos, se pierde la belleza y la magia del proceso de vivirla. Los objetivos son hitos alcanzados, peldaños ascendidos…

-Sehr gut. ¿Por qué diría usted que la vida es un proceso, y no un producto, por tanto?

-Ver la vida como una oportunidad inacabada de sorpresas y desafíos es una forma de vivir más plena y satisfactoriamente la corta vida, desde mi punto de vista.

-¿Por qué?

-Porque se halla disfrute en el presente. Apreciar el momento, sin estar demasiado enfocado en el futuro ganador o en el complejo perdedor del pasado. Adaptarnos a las circunstancias cambiantes y encontrar oportunidades en los desafíos, como el ajedrez, es parte de mi deleite.

-Aprender y crecer, ¿serian parte de aquel propósito?

-Sin lugar a dudas. Descubrir nuevas cosas sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea se experimentan durante el juego. El poder conectar con otros al compartir la experiencia y crear gratos recuerdos con las personas que nos importan, son para mí asuntos que se repetirán en la vejez, como ha sido el caso de muchos adultos felices que conozco de mi propia familia.

-Al enfocarse usted en el proceso, por tanto, puede usted encontrar la felicidad y la satisfacción “durante el camino”, en lugar de esperar la “llegada” a un destino específico.

-Tal cual. La vida es un misterio por descubrir, y lo es porque la vida es un misterio que nunca se acabará por descubrir completamente. Hay siempre algo nuevo que aprender, algo que explorar, algo que crear…

-Bitte.

Me invitó a leer una cita mecanografiada en latín que rezaba así:

 “Eclesiastés 3:11

Cuncta fecit bona in tempore suo, et mundum tradidit disputationi eorum, ut non inveniat homo opus, quod operatus est Deus ab initio usque ad finem.

“Todas las cosas hizo buenas a su tiempo, y entregó el mundo á la disputa de ellos, para que el hombre no halle la obra, que hizo Dios desde el principio hasta el fin."

Notas de Scio: Ecle 3:11

8. Con tal que usen su tiempo, y de la manera que Dios lo rodena. Todo es puro para los que son puros. Tit I, 15.

9. Viendo Dios, que los hombres después del pecado, mirarían el mundo con ojos de soberbia y de curiosidad, los abandonó a aquella ansia inquieta, en que continuamente viven, de querer disputar y discurrir sobre todas las cosas; pero sin atinar ni por comprender la admirable sabiduría, que brilla y brillará en todas las obras del Criador, desde el principio del mundo hasta el fin”.

-Recuerdo esta cita. Ya hablamos antes de ella.

-A medida que más aprendemos, más nos damos cuenta de lo poco que sabemos en realidad. Es una forma de reconocer la limitación de nuestro conocimiento y, al mismo tiempo, abrirnos a la posibilidad de que hay más allá de lo que podemos comprender, ¿no lo cree?

-Dentro de muchas cosas tratadas, Herr Rainer, consideramos de las inquietudes de Nicolás de Cusa para alcanzar, con auxilio de la Docta Ignorancia una aproximación a las certezas temporales que depara la vida. Por ejemplo, aceptar que nuestra naturaleza finita posee elementos orgánicos y sapienciales para percibir en la incomprensión las cosas eternas, aquellas realidades que no contemplamos pero que creemos por sospecha que existen.

-Percibir en la incomprensión las cosas eternas. Interesante. Esto significa que, aunque no podemos comprender completamente la realidad de lo que denominamos “divina”, podemos tener una especie de intuición o sospecha de su existencia.

-Por la "coincidencia de los opuestos", aquella finitud e infinitud, conocimiento e ignorancia, se unen en un punto más allá de la comprensión humana. Esto nos permite ver que la realidad es más compleja y misteriosa de lo que podemos imaginar. Cusa nos invita a abandonar la pretensión de tener respuestas absolutas y, en lugar de este afán, a embarcarnos en una búsqueda de la verdad que es, en sí misma, un proceso de transformación y crecimiento.

-Vamos bien. Vea usted, a excepción del Máximo absoluto que es Uno, todo es finito y, por tanto, limitado. Pero esto mismo tiene un principio y un término. ¿puede usted afirmar que algo puede ser infinitamente mayor que otra?

-No, porque un proceso infinito que empieza y termina, que es mayor que algo dejaría de ser infinito para convertirse en un “proceso”.

-“Las cosas que exceden y las que son excedidas no puede hacerse una progresión infinita en acto, de otro modo el máximo tendría la misma naturaleza que las cosas finitas”, lo afirma el Cusano.

-¡Suscribo lo dicho por el Cusano!

-¿Es menester, por tanto, que el máximo en acto sea principio y fin de todas las cosas finitas?

-Sin duda. Las contiene a todas.

-Podría algo SER si el máximo no fuera Absoluto?

-Si no hay Absoluto nada podría SER. Cusa afirma que como todo “no máximo es finito”, tiene principio. Así será necesario, por tanto, que fuera debido a otro su razón de SER por otro, o por sí mismo, cuando no existía, como sucede durante la concepción de espermatozoide y óvulo.

-Ergo, ¿será posible en los principios y en las causas (como se manifiesta en una regla) proceder en infinito?

-Jamás. Nada procede en infinito. Se concibe al ser vivo diferenciado, este nace, crece, se reproduce y muere.

-¿Existe, por tanto, un máximo absoluto, sin el cual nada puede existir?

-Es la feliz conclusión a la que llega Nicolás.

-¿Encentra usted una analogía epistémica entre el proceso del juego de ajedrez y la enseñanza del Cusano que acabamos de dilucidar?

Con los ojos cerrados, y concediéndome algunos segundos que no percaté por mi abstracción, luego de un meditar sosegado, dije:

-Veo el juego de ajedrez y el movimiento de las piezas como una progresión definida dentro del Máximo Absoluto, como un proceso existente. Cada pieza tiene un movimiento finito y limitado, como las cosas finitas de la realidad. El juego tiene un principio y un fin, como las cosas finitas que tienen un comienzo y un término.

-¿Puede usted jugar ad infinitum para desarrollar todas las cualidades que devienen por el juego?

- No se puede hacer una progresión infinita de movimientos sin llegar a un punto final, como tampoco es posible hacer una progresión infinita en las causas y principios.

- El tablero de ajedrez, en tanto marco finito que contiene todas las posibilidades de movimiento, ¿qué le representan?

-Como el Máximo Absoluto es el principio y fin de todas las cosas finitas.

-En este sentido, ¿ve el juego como una metáfora de la realidad, donde el Máximo Absoluto es el "jugador" que contiene y da sentido a todas las piezas (cosas finitas) en el tablero de vuestra realidad vivida?

-Es maravilloso. La relación epistémica se establece en la idea de que, al igual que el juego de ajedrez tiene reglas y límites que lo gobiernan, la realidad tiene un principio y un fin que lo gobierna, y ese principio sería el Máximo Absoluto.

-Buena conclusión la suya. Contraigamos, además, el máximo con el ser y digamos que al Máximo Ser nada se le opone, ni el ser, ni el ser mínimamente. ¿Cómo entender que el máximo no pueda ser, si ser mínimamente es ser máximamente? A vuestra opinión.

-Nada puede entenderse que algo “sea” sin SER.

-El Ser Absoluto no puede ser otra cosa que Máximo absolutamente. Nada, pues, puede comprenderse que exista sin el Máximo, siguiendo este razonar acertado.

-Si la verdad máxima es el máximo absolutamente, ¿sería, pues, máximamente verdadero que el mismo máximo sea o no sea, o sea y no sea, o no sea, y muchas más cosas que no puedan decirse o pensarse. ¿Cómo lo ve?

-Sería potestad absoluta que así sea.

-Por lo cual, si de todo lo anterior se manifiesta que este nombre de Ser, u otro nombre cualquiera que le quiera dar, SEA el nombre exacto del Máximo, que está por encima

de todo nombre, afirma Cusa hacia el final de su propuesta: “es necesario que a éste le convenga ser máxima e innombrablemente nombrado con un nombre máximo, por encima de todo ser nombrable”. A vuestra opinión.

-La misma que la del Cusano: Por estas razones y por otras infinitas, semejantes a las anteriores, la docta ignorancia comprende claramente que el máximo absoluto existe necesariamente, por ser la absoluta necesidad. Queda demostrado que el Máximo Absoluto no puede ser más que uno, por lo cual es sumamente verdadero que el máximo es uno, como lo convenimos anteriormete.

-De manera que tiene usted resuelta así la paradoja de las expectativas que enferman, Herr Luis. La vida como oportunidad infinita, ¿no le ofrece desde este mismísimo presente vivido dicha alegría?

-Sin duda alguna. La analogía entre el ajedrez y el diálogo de la Docta Ignorancia cusaniana me lleva a replantear el signifiado del Rey como el Máximo Absoluto: la pieza más poderosa es a la verdad máxima. Como la pieza más importante, sin la cual el juego pierde todo sentido, el Máximo Absoluto es la verdad máxima sin la cual nada tendría sentido.

-Muy interesante analogía la suya.

-El rey puede estar en cualquier posición, pero su valor es absoluto, como el Máximo Absoluto es absolutamente necesario y no puede ser más que uno e irremplazable. Todas las demás piezas se mueven en relación al rey, como todas las cosas finitas se relacionan con el Máximo Absoluto dilucidado.

-Vaya usted al objetivo del juego.

-El objetivo del juego es proteger al rey, como el objetivo de la búsqueda filosófica me representa alcanzar la verdad máxima, ¡el Máximo Absoluto! En este sentido, el rey en el ajedrez me significa una metáfora del Máximo Absoluto, la pieza central y más importante que da sentido a todo el juego, al igual que el Máximo Absoluto es la verdad máxima que da sentido a la realidad.

-¿Llegará usted alguna vez al final del misterio de todo lo incognoscible? Siendo para usted el devenir como aquella posibilidad, aquella posta que toma usted de la mano de un precursor y extiende la antorcha a quien desee retomarla para mejorarla. aquella expectativa ¿qué le representaría, por tanto?

-La aventura del vivir, el juego en “perpetuum mobile” donde el deleite está en el proceso, porque el Máximo será siempre la necesidad Absoluta. Una nueva lectura del proverbio 13:12 para mí: “La esperanza, que se retarda, aflige al alma: árbol de vida el deseo, que se cumple” … porque debido a aquella espera, “temo, y estoy solicito de lo que espero: “los bienes eternos, y no las causa de aflicción del resultado finito. Antes bien, que siempre sean por la mucha estima, que me hago de aquellas y me dan consuelo”.

 

29.03.2026

11 Nisan, 5786

LV


Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz