V. Disquisiciones acerca del cusano: sobre certezas incomprensibles acerca del máximo y mínimo absoluto

 



V. Disquisiciones acerca del cusano: sobre certezas incomprensibles acerca del máximo y mínimo absoluto

 

-No lo puedo comprender. ¿No debería alguien definirse como lo que ES y no como lo que aparenta ser? Mercurio retrógrado es una ilusión óptica donde el planeta más cercano al sol parece moverse hacia atrás en el cielo desde la Tierra, debido a diferencias en sus velocidades orbitales. Ocurre de 3 a 4 veces al año por unas tres semanas. Astrológicamente, se asocia con malentendidos, fallos de comunicación, retrasos tecnológicos y reevaluación del pasado. Pero Mercurio en realidad no retrocede; la Tierra lo adelanta en su órbita alrededor del Sol, creando la ilusión óptica de movimiento inverso, similar a cuando un tren rápido adelanta a uno lento. Sin embargo, comprender a la humanidad, sus conflictos, sus “guerras pírricas” rebasan lo incomprensible. Administrar la sociedad con justicia conlleva desacuerdos ideológicos para un enfrentamiento perpetuo. Nada coincide porque la aspiración final y fatal será la “destrucción mutuamente asegurada”, el caos, la expansión de la desarmonía alejada en cada acto de injusticia.

 

-Vuestro malestar es una severa crítica social que usted, por lo visto, no alcanza a comprender, Herr Luis. Será menester, por tanto, la “comprensión a partir de lo incomprensible”

 

-Eso es imposible, Herr Rainer. O lo comprendo o no lo comprendo, una cosa u otra.

 

-¿Está usted seguro?

 

-Dejo lo incomprensible a la fe y al acto de fe, con la certeza de que alguna vez quizás lo llegue a entender.

 

-Interesante. Dígame, ¿qué sucedería si usted, dentro de un embudo de ancha boca y pendiente triangular de 45 grados, arrojara simultáneamente, desde sus extremos diametralmente opuestos, dos canicas de la misma naturaleza, es decir, del mismo diámetro y peso?

 

-Ambas se deslizarían a la vez y juntas colisionarían en el punto del orificio.

 

-Excelente. ¿Diría usted que “coinciden”?

 

-Así es, coincidirán si asumimos la misma aceleración. Cuando se lanzan simultáneamente dos canicas idénticas desde extremos opuestos en un embudo de pendiente 45°, lo más probable es que ocurra una “colisión elástica en el centro”.

 

-Explíquemelo, bitte.

 

-Ocurre la denominada “Simetría de aceleración”. Al tener la misma masa y deslizarse (o rodar) por la misma pendiente, ambas canicas alcanzarán exactamente la misma velocidad al llegar al fondo. Como viajan en direcciones opuestas con la misma fuerza, chocarán en el punto más bajo del vértice o cuello del embudo. Al ser de la "misma naturaleza", asumiendo que son rígidas, como de vidrio o metal, la energía se conservará y rebotarán hacia atrás, volviendo a subir por la pendiente de donde vinieron hasta que la gravedad las detenga y vuelvan a bajar. Entrarán en un ciclo de oscilación (subir y bajar) hasta que la fricción consuma su energía y terminen deteniéndose juntas en el centro.

 

-Muchas gracias. Desde el rigor filosófico, este fenómeno, ¿diría usted que es la representación perfecta de la “coincidencia causal” o “concursus”?

 

-Una coincidencia no es un suceso dado por azar, sino la convergencia de dos líneas causales independientes en un mismo punto espacio-temporal.

 

-Susténtelo, bitte.

 

Puedo hacerlo con tres aplicaciones conceptuales. Primero si hablamos de la Coincidencia como Necesidad (Determinismo), el choque de las canicas no es accidental.

 

-¿Sería por tanto inevitable el suceso?

 

-Así es. Si las condiciones iniciales (masa, ángulo, tiempo de lanzamiento) son idénticas, la "coincidencia" en el vértice es por la ejecución de una ley universal.

 

-Aplicado a la vida, ¿sugiere usted que muchos eventos, denominados “fortuitos” serían el resultado de trayectorias lógicas que no podíamos ver hasta el momento de sucedido el impacto?

 

-Sin lugar a dudas. La experiencia fenomenológica sería por esa razón comprendida, por lo tanto, aceptada cuando sucede.

 

-Muy bien. Hábleme de la "sincronicidad" del fenómeno.

 

-Aunque es un concepto psicológico, si mal no recuerdo de Jung, se aplicaría también aquí: las canicas no están conectadas físicamente entre sí, pero sus movimientos están "sincronizados" por una fuerza externa (la gravedad y la geometría del embudo). Representa esos momentos donde eventos externos sin conexión aparente convergen para crear un significado que sería el choque de ambos cuerpos.

 

-¿Recuerda usted la identidad de los “Indiscernibles” de Leibniz? ¿Cómo lo aplica al fenómeno de las canicas?

 

-Claro que sí. Llevado al terreno filosófico, si las canicas son "de la misma naturaleza", plantean un problema de identidad. La única "coincidencia" que las diferencia seria su posición en el espacio. El momento en que chocan es el único instante donde sus naturalezas idénticas intentan ocupar un mismo lugar, demostrando que, aunque sean iguales en esencia, su trayectoria es lo que las define como entes distintos.

 

-Asombroso. El momento oportuno entonces se da en esa condición. En la filosofía griega existe el Chronos, el tiempo lineal y el Kairós, el instante justo. El choque en el fondo del embudo, ¿qué sería?

 

-El Kairós sería una coincidencia temporal donde el equilibrio es perfecto. Si una canica se lanza un milisegundo después, la coincidencia se rompe y el fenómeno cambia, porque una golpearía a la otra por detrás o en un ángulo distinto.

 

-¿Diríamos, por tanto, que, bajo el rigor filosófico, este experimento es una metáfora del Orden, donde la coincidencia no es el caos, sino la prueba de que el universo opera bajo reglas de simetría absoluta? ¿Es así?

 

-No lo dudo.

 

-Vea ahora el detalle técnico. Si el cuello del embudo es lo suficientemente ancho para que ambas quepan a la vez, podrían intentar entrar juntas y quedar atascadas por un efecto de "arco" (puente), dependiendo de la relación entre el diámetro de las canicas y el diámetro del orificio.

 

-Le doy la razón. Así es.

 

-Gut. Por favor. “Coincidencia”.

 

Con esa solicitud amable, tan suya, me extendió el viejo diccionario de palabras etimológicas castellanas para llegar al vocablo “coincidencia”.

 

-"Coincidencia" proviene del latín medieval “coincidere”, formada por el prefijo co- (unión, juntos) y incidere (caer en, ocurrir), que a su vez viene de in- (hacia dentro) y cadere (caer). Literalmente significa "caer juntos", refiriéndose a hechos que ocurren simultáneamente o características que concuerdan. El desglose etimológico y sus respectivos componentes: Prefijo co- (latín co-, com-): Significa en conjunto, junto, o con. Raíz in-cadere (caer en): El verbo incidere implica ocurrir o caer dentro de. Sufijo -encia (del latín -entia): Indica la cualidad de lo que hace la acción. Evolución: El primer uso conocido de la palabra se remonta a alrededor de 1605, derivado del francés “coïncidence” y con el significado original de correspondencia exacta en sustancia o naturaleza”.

 

-Danke Herr Luis. ¿Diría usted, según su etimología, que la palabra “coincidencia” describe la cualidad de dos o más cosas que "caen" o suceden al mismo tiempo o en el mismo lugar”?

-¡Es exactamente lo que hemos experimentado en el fenómeno de las canicas!

 

-La relación entre el experimento de las canicas y la "Coincidentia Oppositorum" (Coincidencia de los Opuestos) de Nicolás de Cusa, Herr Luis, es aquí pertinente, pues el embudo, ¿no actúa acaso como una representación geométrica de su metafísica?

 

-No alcanzo a comprenderlo con sinceridad.

 

-Para Cusa, Dios es el Máximo Absoluto (lo más grande que no puede ser mayor) y, al mismo tiempo, el Mínimo Absoluto (lo más pequeño que no puede ser menor). En el infinito, los opuestos se encuentran. ¿Lo recuerda ahora?


-Déjeme recordar. Gracias por la ayuda.


Me extendió una traducción de La Docta Ignorancia. Leí unas notas escritas a máquina (supuse por el propio Herr Rainer) que hacían de señalador en el apartado V:

“El máximo absoluto coincide con el mínimo incomprensiblemente. Nada mayor puede haber que el máximo absoluto. Comprender que nada puede ser mayor que el máximo absoluto es certeza aceptada como tal en lo incomprensible. Nada menor puede haber que el mínimo absoluto. Comprender que nada puede ser menor que el mínimo absoluto es certeza aceptada como tal en lo incomprensible.

 

-“En lo incomprensible”… ¿A qué haría alusión el cusano, Herr Rainer?

 

-Las cosas eternas, ¿no coinciden en el infinito?

 

-Claro que sí. Es el ser finito quien intenta comprender lo eterno bajo el corsé de lo incomprensible que ha aceptado como certeza.

-Vea usted. El Vértice como el Punto de Infinitud, en aquel embudo de 45°, donde las canicas parten de los extremos superiores, es el máximo despliegue de la trayectoria. A medida que descienden, el espacio se contrae. El punto de choque en el fondo, ¿no sería el vértice, que en la geometría de Cusa representaría el punto donde la multiplicidad se vuelve unidad?

 

-Entonces, el momento del choque sería el "Mínimo" (el punto más bajo y estrecho), pero es ahí donde se manifiesta la "Máxima" fuerza y velocidad de ambas. ¡La máxima potencia de las canicas coincide en su punto de mínima extensión espacial! ¡Simplemente asombroso!

 

-La Contracción y la Complicatio, recuérdelo también, Herr Luis. Cusa utiliza el término Complicatio, ¿en qué sentido?

 

-En el sentido de estar plegado o contenido. En los extremos del embudo, las canicas son dos entidades separadas y distintas. En el centro, el punto de coincidencia, sus naturalezas se "pliegan" en un solo evento: el impacto.

 

-Este choque es el Máximo Absoluto de su interacción, ¿no lo cree?

 

-Lo que arriba era dualidad, es decir dos trayectorias, abajo es unidad: un solo choque. La coincidencia ocurre porque el diseño del embudo "obliga" a los opuestos a converger.

 

-Va usted por buen camino, Herr Luis. Hábleme ahora del movimiento Infinito y del Reposo.

 

-Para Cusa, el movimiento infinito es idéntico al reposo absoluto. Si lanzáramos las canicas con una velocidad infinita en un embudo infinito, el trayecto y el choque ocurrirían en un "instante eterno". En mi experimento, el punto donde las canicas se detienen finalmente (el mínimo de energía cinética) sería el mismo lugar donde alcanzaron su máxima intensidad. El mínimo (reposo final) coincide con el lugar del máximo (el impacto).

 

-¿Nota usted cómo la elucubración cusaniana tiene asidero científico en la certeza temporal denominada “física” o “ley natural”?

 

-Es innegable que sí. Es por tanto para mí demostrable su metafísica.

 

-La superación de la lógica racional, la razón humana (ratio), afirma que el arriba y el abajo son distintos. Pero el intelecto (intellectus), según Cusa, ve que el embudo es un solo sistema donde la cima existe solo en función del centro. ¿Es así?

 

-Las canicas "buscan" el centro. Ese centro es, para ellas, su fin (la meta) y a la vez su origen por fuerza de gravedad. En la filosofía de Cusa, el Alfa y el Omega coinciden.

 

-Ergo, El choque de las canicas en el fondo del embudo es la materialización de la paradoja de Cusa, donde el punto de mayor restricción física (el mínimo absoluto del embudo) es el único lugar donde puede ocurrir la plenitud del encuentro de las dos fuerzas (el máximo absoluto de la experiencia).

 

-Sin lugar a dudas.

 

-Bitte.

 

Me invitó con aquel “por favor” a leer en el reverso de sus notas escritas a máquina: “El máximo absoluto coincide con el mínimo incomprensiblemente. Nada mayor puede haber que el máximo absoluto. Comprender que nada puede ser mayor que el máximo absoluto es certeza aceptada como tal en lo incomprensible”.

 

-Vea usted al embudo, no solo como un objeto físico, sino como un diagrama de la infinitud donde la lógica común se rompe para dar paso a la "Docta Ignorancia". Empecemos. "El máximo absoluto coincide con el mínimo incomprensiblemente". Imagine usted al embudo como una aproximación del infinito. El "Máximo" ¿qué sería?

 

-La apertura infinita de la parte superior (donde todo cabe) y el "Mínimo" sería el vértice o cuello.

 

-Muy buen. Por tanto, en la física del embudo, cuanto más descienden las canicas, ¿qué ocurre?

 

-Más velocidad, es decir, más potencia ganan. Y veo ahora que el punto donde el espacio es mínimo (el vértice del choque) es exactamente donde la fuerza y la velocidad ¡es máxima!

 

-Buena acotación. Hábleme usted ahora de lo incomprensible. Para vuestra razón, el "mínimo" espacio ¿qué anula?

 

-Debería anular el movimiento, pero en este modelo, el mínimo espacio es el que permite la máxima expresión de la energía del choque en el impacto. La coincidencia es "incomprensible" porque el lugar de mayor estrechez ¡resulta ser el lugar de mayor potencia!

 

-Así es. He aquí la paradoja que usted denomina “incomprensible”. ¿Recuerda vuestro “Mercurio retrógrado”? Vea ahora lo otro que anoté a continuación en mis notas:  "Nada mayor puede haber que el máximo absoluto". En vuestra experiencia, aquel "Máximo Absoluto", ¿qué sería morfológicamente?

 

-No sería “la canica más grande”, sino la Totalidad del Embudo, el sistema completo que la abarcará a ella y a cuantas sean en ella contenidas.

 

-Ergo, sin importar cuán alto lance usted las canicas o cuánto pesen, ¿qué sucederá?

 

-Todo el evento estará contenido y limitado por la geometría del embudo y la ley de la gravedad.

 

-Por tanto, ¿diría usted que el embudo es el "Máximo" porque es el marco que lo abarca todo? O ¿puede usted lanzar una canica "fuera" de la realidad que el embudo impone?

 

-En la metafísica de Cusa, Dios es ese Máximo que lo contiene todo (complicatio), tal como el embudo contiene todas las posibles trayectorias de las canicas.

 

-Ergo, el "comprender que nada puede ser mayor que el máximo absoluto” es certeza aceptada como tal en lo “incomprensible", ¿qué pudo ver usted en la experiencia?

-Cuando veo a las dos canicas chocar, tengo la certeza de que el choque es el límite del movimiento. No pueden ir "más allá" del centro.

 

-Vuestra mente acepta con seguridad que el punto de colisión es el final de la trayectoria hacia abajo. Sin embargo, si intenta usted explicar exactamente cómo dos masas separadas se convierten en un solo impacto instantáneo en un punto matemático sin dimensiones, ¿entra usted en lo incomprensible?

 

-Sin duda, Herr Rainer. Tengo la certeza de que el sistema, el embudo/Máximo, es absoluto, pero la naturaleza íntima de ese "punto de coincidencia" donde los opuestos se tocan, escapa a la descripción física pura. Acepto la verdad del fenómeno, aunque no pueda agotar aquel misterio con la razón.

 

-Lanzar las canicas, Herr Luis, es un acto de fe en la geometría descriptiva. La certeza es que el diseño del embudo las llevará al encuentro; lo incomprensible es que el punto más pequeño del sistema, el mínimo, sea el único capaz de sostener el evento más grande, es decir, el máximo choque. “Paradoja”, bitte.

 

Señalando el diccionario etimológico leí con fruición:

“Del griego parádoxa (plural de parádoxon), formada por el prefijo para- ("más allá", "contrario a") y doxa ("opinión", "creencia"). Etimológicamente significa "contrario a la opinión común" o "más allá de lo creíble", refiriéndose a una idea extraña u opuesta a lo aceptado. Desglose etimológico y evolución: Para- (para): Prefijo griego que indica "contra", "fuera de" o "al margen de". Doxa (doxa): Raíz griega que significa "opinión", "creencia" o "sentir". Evolución: Del griego pasó al latín paradoxa y luego a las lenguas modernas.  Originalmente, en la Grecia antigua, se utilizaba para describir afirmaciones o hechos asombrosos que contravenían la opinión general o las expectativas lógicas. En filosofía, también se ha interpretado como antinomias lógicas” Sinónimos etimológicos: Contrario a la opinión recibida o a la razón común. Palabras relacionadas: Ortodoxo (conforme a la opinión) o heterodoxo (diferente a la opinión)”.

 

-De manera que, comprendidos vocablo y fenómeno, tiene usted una aproximación de una certeza incomprendida denominada “paradoja”.

 

-Asombroso. No me quepa la menor duda.

 

-Prosiga, por favor, con la nota mecanografiada.

 

Leí: “Nada menor puede haber que el mínimo absoluto. Comprender que nada puede ser menor que el mínimo absoluto es certeza aceptada como tal en lo incomprensible. Todo aquello comprensible se da por cantidad, es decir, por su naturaleza finita, menor al máximo absoluto y mayor al mínimo absoluto. Por la propiedad cuantificable de algo se dan las propiedades que son excedidas por ella o de todas aquellas que ellas exceden. Por tanto, estás son aprehendidas por los sentidos, admitiendo otra certeza: entre ellas no existe igualdad. El máximo coincide con el mínimo, porque todo aquello cuantificable no puede ser mayor o menor que estos. Al no haber nada mayor que el máximo ni nada menor que el mínimo, todo lo que puede ser es lo que se contrae del máximo o aquello que se expande del mínimo, es decir, todo lo que llega a ser en el acto por ser percibido comprensiblemente”

 

-Esta aplicación fascinante, Herr Rainer, convierte mi experimento físico en un modelo ontológico de ya es de mi mayor interés.

 

-El Límite Infranqueable, Herr Luis: "Nada menor puede haber que el mínimo absoluto" En el embudo, el vértice, el punto matemático donde las pendientes se tocan, ¿qué representarían?

 

-El Mínimo Absoluto. Ninguna canica puede descender más allá de ese punto. Es el límite físico de la caída.

 

-Excelente. Aunque intente usted imaginar un espacio más pequeño dentro del embudo, el vértice, ¿qué sería?

 

-La unidad última. Comprender que el movimiento "se agota" ahí es una certeza física, pero cómo la dualidad de las dos canicas se convierte en un punto de impacto único adimensional ¡es algo que no entiendo!

 

-Es por tanto para usted lo incomprensible. Vea ahora el reino de la Cantidad: "Todo lo comprensible es finito" Cusa dice que lo que podemos medir está entre el máximo y el mínimo, en aquel intervalo de lo infinito. ¿Cuál sería la relación?

 

-Las canicas mismas son lo "comprensible". Tienen un diámetro, un peso y una posición, una cantidad. Ellas no son el embudo infinito, el Máximo, ni son el vértice, el Mínimo.

 

-Magnífico. Vea ahora la desigualdad: Como bien señala usted, por su naturaleza cuantificable, nunca habrá dos canicas perfectamente iguales en el mundo sensible. ¿Qué es lo que hay?

 

-Siempre habrá una diferencia atómica o de milisegundos en el lanzamiento. La igualdad perfecta es imaginaria porque solo existiría en el Máximo/Mínimo, el concepto puro, y no en las canicas que toco con mis manos.

 

-Vuestro entendimiento es plausible, Herr Luis. Hábleme entonces de la Coincidencia por Exclusión: "El máximo coincide con el mínimo porque lo cuantificable no puede superarlos".

 

-Es por la relación: Si el embudo fuera una hipérbola matemática, el punto más ancho (infinito) y el punto más estrecho, el vértice, definen la misma estructura. Las canicas están "atrapadas" entre esos dos extremos.

 

-¿Ve entonces coincidencias entre los dos extremos absolutos?

 

-Aquí la coincidencia consiste en que el Máximo, es decir, la capacidad total del embudo, y el Mínimo, es decir, el vértice, son los dos nombres de la misma ley: la gravedad y la geometría que dictan el choque. Fuera de ellos no habría experimento posible.

 

-Por tanto, hay contracción y expansión a la vez. ¿Será el Acto de Ser?

 

-Todo lo que "es" proviene de expandir el mínimo o contraer el máximo.

 

-La Expansión del Mínimo, ¿cuándo se daría?

 

-En el choque de las canicas, en el punto mínimo se "expande" en el rebote y en el sonido que escucho. Ese impacto puntual genera una realidad perceptible por la manifestación de energía y movimiento.

 

-La Contracción del Máximo, ¿cuándo se daría?

 

-Toda la fuerza de gravedad del universo (Máximo) se "contrae" en las dos pequeñas canicas para obligarlas a bajar.

 

-Y lo perceptible, ¿cuándo se da?

 

-Comprendo la denominada "cantidad mensurable, cuantificable” al ver la canica rodar a cierta velocidad. No veo la "Gravedad Pura" ni el "Punto Infinito", veo un intermedio, la canica en movimiento, que es la contracción de esas fuerzas absolutas en un objeto finito.

 

-Ergo, La experiencia de las canicas sería el escenario donde el Máximo (la ley geométrica/física) y el Mínimo (el vértice del choque) permanecen invisibles e inalcanzables, mientras que las canicas (lo cuantificable y finito) son las únicas que "suceden" ante vuestros ojos, moviéndose eternamente entre esos dos absolutos que, en el fondo del embudo, son la misma cosa. ¿Es así?

 

-Ya no me quepa la “mínima” duda, Herr Rainer.

 

-“El máximo y el mínimo se contraen o se expanden en la cantidad percibida y comprendida”. Demuéstrelo.

Ordenando mis ideas, y con mis manos en apoyo de mi cabeza gacha, medité profundamente con los ojos cerrados para hacer recuerdo de los vocablos más idóneos. Pude imaginar lo que después esbocé en una hoja blanca con el auxilio de un lápiz, todos estos elementos listos para mi uso sobre la mesa.

 

Leí mi reseña que resumí de ese modo:

“Debemos ver las canicas como el punto de encuentro donde los absolutos (el Embudo/Máximo y el Vértice/Mínimo) se vuelven "visibles" a través de la cantidad (masa, velocidad, tiempo).

1. El Máximo se "contrae" en la canica.

El Máximo Absoluto (la totalidad de las leyes físicas, la gravedad y la geometría del embudo) es infinito y abstracto; no puedo "verlo" todo a la vez.

En el experimento: Ese Máximo se contrajo en la masa finita de la canica y en su trayectoria específica. La fuerza total del universo se "reduce" a esos pocos gramos de vidrio o metal rodando. La canica es, por tanto, una versión contraída de la potencia total del sistema universal.

2. El Mínimo se "expande" en la cantidad percibida

El Mínimo Absoluto sería el vértice indivisible del embudo, un punto sin dimensiones (un puro concepto).

En el experimento: Para que ese punto sea "comprendido" por mis sentidos, tiene que expandirse en algo cuantificable: el diámetro de las canicas y la distancia que recorren. El choque que percibí fue la expansión de ese punto matemático en un evento físico (ruido, rebote, calor).

3. La Cantidad como "Medida" de los Absolutos

Cusa dice que solo comprendemos lo que tiene cantidad, es decir, lo que por su finitud es mensurable. La relación es esta: no percibo "la pendiente de 45 grados" como un absoluto, sino como la velocidad (cantidad) que ganan las canicas. No percibo "la unidad", sino el impacto de los dos cuerpos.

La síntesis: En el momento del choque, el Máximo (la ley que las empuja) y el Mínimo (el lugar donde convergen) se manifiestan en la cantidad percibida: la fuerza del golpe”.

 

-Lo felicito. Por tanto, ¿qué representarían para usted las canicas?

 

-Las canicas son el "médium" donde los absolutos de Cusa dejan de ser invisibles: El Máximo deja de ser una ley infinita para ser una fuerza medible. El Mínimo deja de ser un punto inexistente para ser un lugar de encuentro. Ambos se "ajustan" (se contraen o expanden) a las dimensiones de las canicas.

 

-Por tanto, vuestra mente dirá "aquí ocurrió una coincidencia" con total certeza.

 

-Tal cual, Herr Rainer.

 

-Siga leyendo mis notas, bitte.

 

Leí: “La cantidad máxima es la máximamente grande. La cantidad mínima es la mínimamente pequeña. Ahora bien, desliguemos el máximo y el mínimo de la cantidad, substrayendo intelectualmente lo grande y lo pequeño. Se verá claramente que lo máximo y lo mínimo coinciden. El máximo es, pues, superlativo, del mismo modo que también es superlativo el mínimo. La cantidad absoluta, por consiguiente, no es más máxima que mínima, puesto que en ella misma el mínimo ES, coincidentemente, máximo”.

 

-Intente usted un ejercicio mental para "desnudar" el fenómeno de sus medidas físicas (el diámetro de la canica, los grados del embudo) para que usted se quede con la estructura pura del evento. Véalo así. La cantidad máxima y mínima (El fenómeno físico). ¿será la cantidad percibida?

 

-Sin duda. las canicas tienen dimensiones: Cantidad Máxima: Es la distancia total que recorren desde el borde del embudo. Es "máximamente grande" en relación con el sistema. Cantidad Mínima: Es el punto de contacto, el milímetro o micra donde se tocan. Es "mínimamente pequeña".

 

-Ergo, la razón le dice a usted que el trayecto “grande” y el choque “pequeño” son cosas distintas.

 

-Sin duda alguna.

 

-La sustracción intelectual de lo grande y lo pequeño. Según Cusa, ¿qué tendría usted que dejar ver?

 

-La “canica de vidrio" y "un embudo de metal" para ver, vislumbrar la geometría pura del movimiento.

 

-Si usted quita lo "grande" (la distancia recorrida) y lo "pequeño" (el punto de impacto), ¿qué quedaría?

 

-La Relación de Convergencia. Tanto el borde del embudo (lo máximo) como el vértice (lo mínimo) son necesarios para que el fenómeno exista. Sin el borde no hay caída; sin el vértice no hay encuentro.

 

-Sobre la coincidencia en lo Superlativo, al sustraer la cantidad, ¿qué vería usted?

 

-Vería el Máximo y el Mínimo y cómo funcionan de la misma manera: ambos son límites de un intervalo. El Máximo es superlativo: es el límite exterior del embudo, más allá del cual no hay caída. El Mínimo es superlativo: es el límite interior del embudo, más allá del cual no hay profundidad.

 

-En el experimento, el momento de choque, ¿qué le representaría?

 

-El punto donde la Máxima Potencia (la velocidad acumulada) se encuentra con el Mínimo Espacio (el vértice). En ese instante, la fuerza es tan grande que ocupa un espacio tan pequeño que "lo grande" y "lo pequeño" dejan de tener sentido: solo queda el Acto del Choque.

 

-Al considerar la Cantidad relativa Absoluta: Ni máxima ni mínima, ¿cómo lo sustentaría?

 

-Si el embudo fuera perfecto y las canicas puntos matemáticos, el centro del embudo no es "pequeño" ni el borde es "grande"; son simplemente el Estado de Unidad de aquel sistema. Además, en la Cantidad relativa Absoluta (la ley de la gravedad y la geometría de 45°), el punto de partida y el punto de llegada son la misma ley expresada.

 

-Ergo, cuando las canicas chocan, lo hacen porque la estructura del embudo (Máximo) y el punto de fuga (Mínimo) son una sola e idéntica cosa: la razón de ser del encuentro. Al chocar, las canicas demuestran que el punto más pequeño del universo es tan "infinito" en su importancia como el universo entero, porque en ambos reside la misma Verdad Absoluta de la convergencia.

 

-Mejor resumido no podría estar, Herr Rainer.

 

Lea, bitte, lo último que sigue.

 

“Hablamos de oposiciones sólo cuando admitimos cosas de algo que excede y algo que es excedido, y les convenimos de modo diferente. Nunca al máximo absoluto, porque está por encima de toda oposición. Y esto es así porque el máximo es absolutamente en acto todas las cosas que pueden ser, y ello sin ninguna oposición, de tal forma que el mínimo coincide con el máximo; entonces, sobre toda afirmación hay, de modo semejante, una negación, y todo aquello que se concibe que es, no es más ser que no-ser. Y todo aquello que se concibe como que no es, no es más no-ser que ser.

 

No significan cosas distintas decir: Dios, que es la propia maximidad absoluta, es luz, que decir: Dios, que es máximamente luz, es mínimamente luz. Pues la maximidad absoluta, de otra manera, no sería todos los seres posibles en acto, si no fuera infinita y término de todas las cosas y por ninguna de ellas terminable, según explicaremos más adelante.

 

Esto trasciende a todo nuestro entendimiento, que no puede combinar las cosas contradictorias por vía racional en su principio, puesto que discurrimos por las cosas que se nos hacen manifiestas por la naturaleza misma, la cual, estando apartada de esta virtud infinita, no puede coordinar simultáneamente las cosas contradictorias, separadas por una infinita distancia.

Por encima, pues, de todo discurso racional vemos incomprensiblemente que la absoluta maximidad es infinita, a la cual nada se le opone y con la cual coincide el mínimo. El máximo y el mínimo, según son considerados en este libro, existen trascendiendo la significación absoluta del término, en cuanto que por encima de toda contracción a una cantidad de masa o de virtud, en su absoluta simplicidad, comprenden todas las cosas”.

 

-Es menester, en esta estación del pensar cusaniano, Herr luis, que eleve usted la mirada para dejar de ver el choque como un accidente físico. Véalo como una teofanía geométrica, es decir una manifestación de lo absoluto. Lo ayudo. Para la Superación de la Oposición, Cusa afirma que solo hay "oposición" (izquierda vs. derecha, fuerza vs. resistencia) cuando hay algo que "excede". En las canicas, ¿qué pudo notar?

 

-Al lanzarlas, vi oposición: una canica viene del extremo A y otra del extremo B. Se mueven en direcciones opuestas.

 

-En el Máximo Absoluto, ¿qué hubiera visto?

 

-Si el embudo es el "Máximo", para él no hay "derecha" ni "izquierda". El embudo es simultáneamente todas las trayectorias posibles. En el punto del choque, la oposición desaparece: ya no hay "esta" canica contra "aquella", sino un solo evento de impacto donde los vectores opuestos se anulan y coinciden. El choque es el punto donde la oposición "arriba/abajo" o "A/B" deja de existir.

 

-Sehr gut. Al elucubrar acerca del Ser y el No-Ser en el Choque, Cusa afirma que, en el máximo, algo "no es más ser que no-ser". Aplíquelo, bitte.

 

-Debo considerar el instante exacto del contacto. En ese punto infinitesimal, ¿las canicas se están moviendo o están quietas? ¿Son dos cuerpos o son uno solo? En ese "punto de coincidencia", la distinción racional falla. El choque es, en acto, el máximo de fuerza, pero en espacio es el mínimo de extensión. Es el momento donde el "movimiento" (ser) y la "detención" (no-ser) serían precisamente lo mismo.

 

-Así es. Al pensar en lo “Máximamente Luz como Mínimamente Luz”, ¿qué podría usted aseverar?

 

-Siguiendo la lógica de Cusa, decir que el choque de las canicas es "máximamente violento" es lo mismo que decir que es "mínimamente violento".

 

-¿Por qué?

 

-Porque al ser un choque entre iguales en un punto absoluto, la fuerza se cancela perfectamente. Es el máximo despliegue de energía (máximo) resultando en una quietud o equilibrio instantáneo (mínimo). La "maximidad" del impacto es, al mismo tiempo, su propia anulación.

 

-Me asombra usted, Herr Luis. Al meditar en la “Trascendencia del Entendimiento (La Distancia Infinita), Cusa advierte que nuestra razón no puede combinar contradictorios porque están a una "distancia infinita". ¿Qué aseveraría usted por la experiencia de las canicas?

 

-En las canicas mi razón ve a las canicas separadas por la distancia del embudo. Mi lógica dice: "Si está en el extremo A, no puede estar en el extremo B".

 

-¿Cuál seria para usted el “salto incomprensible”?

 

-El salto incomprensible sería el Embudo (como principio) ya que contiene ambos extremos simultáneamente. Para el diseño del embudo, no hay distancia. El entendimiento ve la trayectoria (el proceso), pero la intuición superior ve que el origen y el fin (el Choque) están predeterminados en una sola unidad.

 

-Por tanto, el vértice es el lugar donde esa "distancia infinita" entre las canicas ¿se reduce a cero?

 

-Tal cual: al origen infinito.

-Sobre la Absoluta Simplicidad, Cusa asevera que el Máximo y el Mínimo trascienden la "masa o virtud" (el peso o la fuerza). Aplíquelo, bitte.

 

-Si abstraemos el peso de las canicas y la fricción, el experimento se convierte en una verdad simple: "Dos líneas que convergen en un ángulo de 45° se encuentran en un punto". Ese punto no tiene masa, no tiene grados, no tiene "cantidad". Es absolutamente simple.

 

-Ese punto (el Mínimo) ¿comprende en sí toda la estructura del embudo (el Máximo)?

 

-Claro que sí. El vértice no es "una parte" del embudo; es la esencia misma del embudo contraída.

 

-Ergo, vuestro experimento con las canicas es la prueba física de que la dualidad (dos canicas, dos pendientes) es solo una ilusión de vuestra percepción finita. En la "Simplicidad" del vértice, la multiplicidad de las canicas se contrae en la unidad del choque, demostrando que, en el fundamento de la realidad, los opuestos no pelean, sino que coinciden para formar el Todo.

 

-Ahora lo veo… claro que sí.

 

-De la observación física trascendamos a una “ética de la convergencia”, Herr Luis, transformando el agnosticismo popular en una convicción de orden social. La Justicia Social ¿sería la victoria de un interés sobre otro?

 

-Para nada. Es la administración del Vértice. En la sociedad, las "canicas" representan para mí la diversidad de intereses, ideologías y necesidades individuales que parecen estar en conflicto (dualidad). Mi percepción finita me hizo creer que, para que una canica avance, la otra debe retroceder.

 

-Sin embargo, bajo la óptica de Cusa aplicada a vuestro experimento, surge una verdad práctica: la humanidad como Máximo Absoluto (El Embudo), ¿es acaso un sistema social, la suma de individuos aislados?

 

-No. Es un "Todo organizado" cuya geometría (leyes y ética) está diseñada para el encuentro. La humanidad es ese "Máximo" que preexiste y contiene todas las trayectorias posibles.

 

-El conflicto como ilusión de distancia, lo que denominan “choque de intereses", ¿qué sería en la aparente realidad?

 

-En realidad sería el punto de coincidencia de los opuestos. No es una pelea destructiva, sino el momento en que dos fuerzas distintas se contraen en una sola realidad común: la necesidad de equilibrio de intereses.

 

-La Justicia como administración de la simplicidad, cuando un gobernante o ciudadano que comprende esto, ¿qué busca?

 

-No busca que una canica "gane" a la otra, sino que asegura que ambas lleguen al Vértice (el bien común).

 

-En ese punto, las diferencias de "masa y virtud" (poder y riqueza) ¿se subordinarán a la unidad del sistema”

 

-Claro que sí y de forma natural.

 

-Ser un convencido del "Todo organizado" significa actuar, Herr Luis, bajo la certeza de que vuestro interés y el del otro no son líneas paralelas que jamás se tocan, sino pendientes de un mismo embudo. ¿Puede usted verlo ahora?

 

-La ética social inspirada en Cusa me dicta que la justicia es el arte de reconocer que, en el fondo de cada conflicto, existe una Unidad que nos precede, Herr Rainer. Administrar la sociedad con justicia no es separar a las canicas para que no choquen, sino diseñar un mundo donde su encuentro —su coincidencia— sea la base de una construcción colectiva y no de una destrucción mutua. Así, la diversidad no es el caos, sino la expansión de una única armonía que se contrae en cada acto de justicia. ¿Cómo puedo agradecerle a usted por haberme otorgado tantísima claridad?

 

-Duerma tranquilo que no está en deuda. Vea con otro sentido a vuestro “Mercurio retrógrado” y busque formas de hacer coincidente vuestras certezas incomprensibles en todos aquellos actos que lo hacen “unidad” con vuestro prójimo.

 

 

23.03.26

05 Nisan, 5786

HR

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