Sobre “alguien” que ayuda a “alguien”
Leí en una pared: “Nadie puede sacar a nadie de donde nadie quiere salir”
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Por tautología, “si nadie puede sacar a nadie”, es porque ambos son alguien.
Luego “alguien” ¿no querrá salir de “algo”?
Por amor abnegado y perseverancia de espíritu, ¿no procura un sensible “alguien” el intento de obrar con resultados benéficos en favor de otro “alguien”?
Quizá se valga de la persuasión sutil para conseguir la confianza de aquel que necesita ser escuchado.
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Este ejercicio le devolverá sensatez a ese otro “alguien”, es decir al prójimo, siempre y cuando goce su benefactor de cualidades idóneas, además del buen deseo.
Esto, ¿no le significará sentido de logro?
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Es complicado y falto de amor, por ello, el hablar de casos perdidos.
Es complicado y falto de amor, por ello, el hablar de casos perdidos.
Para el ser pensante siempre existen las causas perdidas. La imperfección, por desgracia, limita ver el alcance real del altruismo desinteresado.
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¿No es más útil pensar que aquellos objetos de conmiseración también son espíritus extraviados que no conocen el camino de regreso a casa?
“He andado errante como una oveja perdida. Oh busca a tu siervo, porque no he olvidado tus propios mandamientos” (Salmo 119:176)
“He andado errante como una oveja perdida. Oh busca a tu siervo, porque no he olvidado tus propios mandamientos” (Salmo 119:176)
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Quizás y nazca así el deseo de obrar perseverante en favor de otros.
Quizás y nazca así el deseo de obrar perseverante en favor de otros.
¿Podría entonces alguien discreto y sabio privarse de obrar así?
17.02.19
12 Adar, 5779
HR
12 Adar, 5779
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