Sobre la solicitud de perdón
Leí en una pared: “Equivocarse es defecto de todos, aceptar el error y pedir disculpas es la virtud de pocos”
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La humildad, ¿no templa el orgullo?
Al asumir un error, ¿no solicita perdón quien viene acompañado de obras?
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El agravio contra el prójimo lo sensibiliza. Su sentido razonable y modesto de autoestima se humilla para permitirse la admisión de responsabilidad y consecuencias por aquel error.
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Siente que el valor relativo de su valía no puede estar por encima de la honra que merecen otros, especialmente los afectados.
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Con sentimientos de culpa recurre a aquella solicitud: “perdón”, “disculpe usted”, “perdóname, por favor”.
¿Es consecuente aquel decir con el hacer?
Con sentimientos de culpa recurre a aquella solicitud: “perdón”, “disculpe usted”, “perdóname, por favor”.
¿Es consecuente aquel decir con el hacer?
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La solicitud de perdón habla de una actitud noble y cortés, dispuesta a cubrir un error.
La súplica del perdón habla de una actitud sincera de enmienda, porque implica hondo pesar, espíritu contrito y anhelo sincero de restaurar relaciones en un entorno pacífico, a costa de dolor.
La solicitud de perdón habla de una actitud noble y cortés, dispuesta a cubrir un error.
La súplica del perdón habla de una actitud sincera de enmienda, porque implica hondo pesar, espíritu contrito y anhelo sincero de restaurar relaciones en un entorno pacífico, a costa de dolor.
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Si las obras de arrepentimiento acompañan las súplica, ¿no es acaso la iniciativa divina la primera en conceder conmiseración?
Sin embargo, el libre albedrío le otorga al humano pleno derecho de conceder o no una solicitud de piedad.
Es virtud de muy pocos otorgar liberalmente aquel divino perdón...
12.02.19
07 Adar, 5779
HR
07 Adar, 5779
HR

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