Sobre actitudes unificadoras
Leí en una pared: “No es la vida la que separa a la gente, es la maldad, la hipocresía, el egoísmo, y la falta de respeto”
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¿Hay algo en vida que en realidad separe permanentemente a la gente?
La muerte, ¿no es lo que finalmente separa a la gente?
¿No es el duelo evidencia de añoranza, de vacío, de un “me harás falta”? ¿Hay propósito de enmienda al abrazar llorosos un ataúd para gritarle “¡perdóname!”?
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La maldad, la hipocresía, el egoísmo, y la falta de respeto, aunque indeseables, son actitudes que tienen enmienda y sirven para propósitos temporales. Con ellas ¿no se entrena al verdadero yo hacia la Virtud?
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Trascender desde una cualidad indeseable hasta el ejercicio de todo lo que es virtuoso tiene propósito de unidad entre aquellos que son ejercitados por estas mismas. Juntos, descubren que, para cada actitud indeseable, existe una correspondiente contradicción: Bondad, sinceridad, altruismo, y respeto.
Trascender desde una cualidad indeseable hasta el ejercicio de todo lo que es virtuoso tiene propósito de unidad entre aquellos que son ejercitados por estas mismas. Juntos, descubren que, para cada actitud indeseable, existe una correspondiente contradicción: Bondad, sinceridad, altruismo, y respeto.
El ejercicio de cada don los une en propósitos afines, y los entrena gradualmente para la realización de la vida que ambos desean emprender: una vida que realmente signifique vida.
02.02.19
27 Shevat, 5779
HR
27 Shevat, 5779
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