Sobre la bondad del desapego
Leí en una pared: "El desapego es una forma de reencontrarse con uno mismo. Dejar de depender de alguien o de algo no es para cualquiera. Hay que tener coraje"
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Recibir para aprender a dar. Volver a recibir, para volver a dar... ¿no es esta la rueda de la vida?
El desapego, ¿no se produce al dar? Las dependencias buscan recibir.
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El coraje, ¿no es útil para la adversidad y no necesariamente para un estado de permanente paz por ser feliz?
El coraje, ¿no es útil para la adversidad y no necesariamente para un estado de permanente paz por ser feliz?
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La felicidad está relacionada con aquel estado de satisfacción que todo dador se procura como fruto de una libertad de actos y convicciones personales en favor de otros y suyo propio, además.
La felicidad está relacionada con aquel estado de satisfacción que todo dador se procura como fruto de una libertad de actos y convicciones personales en favor de otros y suyo propio, además.
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El desapego le permite la oportunidad de valerse solo, amparado por aquellas convicciones que le darán propósito y motivo para querer actuar.
El desapego le permite la oportunidad de valerse solo, amparado por aquellas convicciones que le darán propósito y motivo para querer actuar.
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El infante recibe vida sostenido por amor. Necesita dependencia, calor, cariño, guía, mientras sus facultades y organismo alcanzan formación.
Sus progenitores crean con él una dependencia recíproca de amor y transmiten esa necesidad de apego, conscientes que llegará el día en que deberán dejarlo solo, desapegado de ellos.
Sus progenitores crean con él una dependencia recíproca de amor y transmiten esa necesidad de apego, conscientes que llegará el día en que deberán dejarlo solo, desapegado de ellos.
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Un niño y un mozo aprendieron que para encontrar sentido de logro es mejor descubrirlo en la práctica personal del dar, y su satisfacción se ve comprobada por cualquier acto generoso que aprendieron liberalmente a no negar: dar en sacrificio de lo que es suyo y no del otro.
Un niño y un mozo aprendieron que para encontrar sentido de logro es mejor descubrirlo en la práctica personal del dar, y su satisfacción se ve comprobada por cualquier acto generoso que aprendieron liberalmente a no negar: dar en sacrificio de lo que es suyo y no del otro.
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El adulto comparte libremente lo que desea en condiciones pacíficas: cuando es prudente lo hace también durante la adversidad, porque el dar le ha enseñado el valor del vínculo de una dependencia amical o del amor abnegado, aunque no sea correspondido.
El adulto comparte libremente lo que desea en condiciones pacíficas: cuando es prudente lo hace también durante la adversidad, porque el dar le ha enseñado el valor del vínculo de una dependencia amical o del amor abnegado, aunque no sea correspondido.
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Un adulto sufre cuando crea dependencia paternal con su complemento afectivo, olvidando que es una sociedad de amor y no de hijos. Es feliz cuando, sin esperar correspondencia, satisface a su par en honra y necesidad: ambos son así correspondidos en el ejercicio de aquel mutuo y libre compartir. Al hacerlo, reafirman las primeras razones de unión en la continua iniciativa amorosa del dar.
Un adulto sufre cuando crea dependencia paternal con su complemento afectivo, olvidando que es una sociedad de amor y no de hijos. Es feliz cuando, sin esperar correspondencia, satisface a su par en honra y necesidad: ambos son así correspondidos en el ejercicio de aquel mutuo y libre compartir. Al hacerlo, reafirman las primeras razones de unión en la continua iniciativa amorosa del dar.
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Un anciano recibe en tanto haya dado, porque "cosechará lo que sembró". Aun si el recibir es de fuente anónima, por lo general lo atribuirá a la gracia del cielo.
Un anciano recibe en tanto haya dado, porque "cosechará lo que sembró". Aun si el recibir es de fuente anónima, por lo general lo atribuirá a la gracia del cielo.
Sin embargo, ¿no es el desapego en la edad de las decisiones el momento más valioso para aprender las bondades del dar? Así, aprende y enseña en la práctica lo conveniente y también lo inconveniente de no depender de nadie para tener que dar.
Por ello,
La sabiduría, ¿no se forja acaso en el ejercicio del error y del acierto, dando y recibiendo, descubriendo en el desapego la oportunidad única de comprobar felicidad?
07.03.19
30 Adar, 5779
HR
30 Adar, 5779
HR

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