Sobre la desesperanza del existencialista



Leí en una pared: “Rechazo absoluto a todas las supuestas certidumbres garantizadoras del futuro, a las pólizas de seguro imaginarias que prometen congelar el tiempo y asesinar las sorpresas, a la mortificación sistemática del propio deseo denominada "prudencia", al mantenimiento prolijo y ordenado de los pinos y cipreses que bordean la fila de tumbas en el cementerio... Un día te despertarás y no habrá tiempo para hacer las cosas que siempre has querido: ¡Hazlo ahora!”
...

¿Comer y beber porque mañana hemos de morir?

-"¿Qué he de hacer ahora, Epicuro?
-“Coma usted y beba, que mañana morirá”.
-“Cordura, sensatez, sabiduría”... ¿felicidad? ¿No son estos los virtuosos sustantivos que deberían verbalizarse en el yo presente y no en la intención prometedora, Epicuro?
...
Quizás en el intento, algún caminante encuentre consuelo... quizás vuestro ejemplo lo inspire.
...
Toda voluntad, ¿no necesita acaso una razón para trascender cualesquier verbo derrotista en sustantivo constructivo? 
...
A fin de no quedar en un bajo sumidero de disolución, en aquella desesperanza de un amanecer existencialista,
Donde las rosas tienen tallos y espinos de alambre de púas,
Donde las aves blancas son voraces halcones disfrazados de alondras,
Donde las mortajas y fosas comunes no se hartan de vida.
Donde el vivir es un corto o largo caminar a ciegas
...
Esa razón, Epicuro, ¿estará en el Jardín de vuestra Felicidad?
¿O en el conocimiento que da luz para ascender a la Virtud? 
Que juzguen las obras antes que las ideas.
...
HOY es la oportunidad, lo dice usted mismo: “[...] filosofen tanto el joven como el viejo, uno, para que aún envejeciendo, pueda mantenerse joven en su felicidad gracias a los recuerdos del pasado; el otro, para que pueda ser joven y viejo a la vez, mostrando su serenidad frente al porvenir”.
...
¿Será posible trascender la voluntad y la idea prometedora e idealizada en realidades constructivas de bien?
Se lo pregunto porque jóvenes y viejos ya están viendo Luz más allá de la cueva... ¡Ese placer es indiscutido!
Mañana, después de la tormenta, todo será anécdota instructiva o quizás amonestadora. 
...
De allí que,
“Acepto todas las certezas garantizadoras del presente, las que aseguran sacarle ventaja al tiempo y garantizan sorpresas, a la sabiduría detrás de la prudencia, al mantenimiento prolijo y ordenado de los pinos y cipreses que bordean la fila de lapidas conmemorativas en el cementerio... Un día despertará usted y encontrará tiempo para hacer las cosas que siempre ha querido:¡Realícelas sin dudar!”

Todas ellas bienhechora al fin y al cabo.

17.03.1910 
Adar Bet, 5779
HR

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