Sobre la humildad del perdón
Leí en una pared: “Cambiemos el ‘perdón’ por ‘gracias’. Entonces demos agradecimientos en lugar de excusas"
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El perdón, ¿no antecede a las gracias?
Si hay la responsabilidad de un error, ¿Cuándo la voluntad está motivada a ser agradecida? ¿Serán sinceras aquellas gracias?
En algún momento, quien hoy agradece tendrá que solicitar perdón.
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Solicitar perdón, ¿no es admitir un agravio? Admitirlo es benéfico más allá que se le conceda o no.
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"Perdóneme por llegar tarde... agradeceré tu comprensión”. Es difícil no cometer agravios.
El indulto no está en manos de quien agravia sino del agraviado.
Ergo, la gratitud deseada y sincera resulta de haber sido objeto de comprensión y empatía.
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Tener el habito de únicamente agradecer sin cometer agravios va mas allá de la naturaleza humana,
porque ¿hay alguien libre de error?
Aunque la intención apunta a la virtud, el solicitar perdón habla mucho de un don que conserva las relaciones fraternas y duraderas, amen los beneficios de ser siempre condonado.
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Así, las amistades se preservan con pequeños o grandes gestos de humildad y consideraciones mutuas.
El reconocimiento de un error o agravio vale más para alguien discreto que el siempre buscar razones para ser agradecidos, porque ante el error, ¿qué escondería esa expresión de decir "gracias"?
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La actitud del pesar sincero no tiene por prioridad la enmienda sino el restablecer la paz con uno mismo que motivará el ser agradecido por el suceso resultante.
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Cualquier excusa, ¿no sería quizás discernida como una actitud insensible?
Un pretexto indicaría que en realidad no existe conciencia de agravio. De allí que el decir "gracias" se pueda tomar en algunas circunstancias como coraza insensible, ironía o actitud orgullosa.
Así es como muchas veces la excusa pretende justificar o minimizar el agravio.
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Por tanto,
“Cambie usted la excusa por un sentido "perdón" ante cualquier agravio. Así fomentará la paz consigo mismo y también con el agraviado. Agradecerá el indulto si le es concedido y sin temor a perder algo"
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El malestar sincero por cualquier agravio busca en la corrección la paz que deviene el indulto con uno mismo, séale concedido o no por le agraviado.
Y si logra el perdón, el sentimiento de gracias será para usted gratificante y honroso además por su naturaleza inmerecida.
No existe por ello temor alguno en este obrar valeroso, considerado y sincero.
20.03.19
13 Adar Bet 5779
HR
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