Sobre el pensamiento clásico y amenazas



Sobre el pensamiento clásico y amenazas

Leí en una pared: “El pensamiento clásico occidental constituye una amenaza a la autonomía del pensamiento crítico porque opera como una estructura conceptual que precede, sustituye y condiciona la experiencia misma. La metafísica no solo interpreta la realidad: la usurpa”. El Nétodo (sic), en cambio, es la vía netafísica que opera sin presupuestos trascendentes. Se mueve con el flujo de la aparición, sin imponer categorías anteriores al fenómeno. El Nétodo no corrige la realidad: la acoge tal cual aparece.

¿Es la metafísica, como propuesta clásica del pensamiento, una “amenaza”?

Una “estructura conceptual que precede, sustituye y condiciona la experiencia misma”, ¿no describe el curso histórico de cómo se gestan las ideas, incluso la de los detractores de todos los tiempos? ¿No es esto la innata capacidad humana de “elucubrar”?
¿Existen evidencias de que el pensamiento clásico occidental sea una “amenaza a la autonomía del pensamiento crítico”?
El pensamiento crítico, ¿no apela acaso a la autonomía del libre pensamiento a partir de la elucubración, certeza temporal y el diálogo antes que al recurso del dogmatismo intolerante disfrazado de una técnica liberadora? ¿No apelan los dogmáticos al “esto ES” o al “esto DEBE SER”?
El pensamiento clásico, ¿no aportó acaso la mayéutica o método socrático para el pensamiento crítico como escudo de opinión soberana? ¿No se valió de ella Aristóteles al proponer y darle forma a lo desconocido? El análisis científico utilizado hasta nuestros días, ¿es una amenaza?
Una verdadera amenaza ¿qué implicancias tiene, en cambio?
Si el vocablo “amenaza", del latín “minacia”, “mina”, que significa "parte saliente" o "amenaza", representa un peligro ¿entre quiénes? ¿No lo es entre sus detractores impotentes de argumentos?
Un espolón de proa, como los antiguos trirremes romanos, ¿no embestían frontalmente al enemigo para hundirlo?
Cuando a la metafísica se la compara como aquel histórico navío de guerra con espolón de proa, ¿quién se siente “embestido”? ¿No lo es entre sus detractores impotentes de argumentos?
Quien “opera como una estructura conceptual que precede, sustituye y condiciona la experiencia misma,” ¿qué tipo de amenaza representa? Aquellos debates donde se exponen contraargumentos con fines didácticos, ¿no deberían considerarse oportunidades de diálogo para llegar a temporales certezas?
Las ideas, ¿no son hijas de sus predecesoras? Vista como un “bloque de mármol” esculpido con el cincel de detractores y defensores, el pensamiento clásico, ¿no sigue siendo hasta nuestros días el fundamento de todos los andamiajes argumentativos? Aunque se la haya empleado históricamente para justificar la opresión de muchos pueblos, el empleo de una buena herramienta, ¿hace inicuo a todos los artesanos que se valgan de ella?
Las ideas del pensamiento clásico, ¿“sustituyen” y “condicionan” a la experiencia misma? ¿No es el caso del dogmatismo y sus defensores, quienes buscan en sus cofradías la absoluta e irreprochable razón de sus propias ideas traídas del neologismo antes que de la razón?
¿Cómo se denomina al acto de querer interpretar una realidad? ¿No es esta una “opinión razonada y argumentada”? Aunque existieron metafísicos detractores entre el mar humano de metafísicos, ¿no es el caso que aquellos postulados son hasta nuestros días materia de refutación y de avance para proponer novedades del pensamiento “a partir de ellos” y no “según ellos”? Confesar que una propuesta se inspira en el ideal de Nietzsche, ¿no la hace tan refutable como la misma metafísica que no es absoluta por ser sólo un camino?
Si el argumento leído en la pared busca delatar con sospechas de supuestos y antiguos enemigos del pensamiento, ¿qué intenta en realidad? ¿Existirá temor por un sistema estructurado que es la suma milenaria del patrimonio humano, fallido y acrisolado en el espacio-tiempo histórico? ¿No ha sido el caso que el recurso del pensamiento crítico defiende la soberanía del propio y libre pensamiento? Entonces ¿se podría dudar de su intencionalidad cuando el hombre de bien la emplea para construir familias y sociedades en el marco del bienestar común?
Si sus detractores proponen a cambio una ideología que nace de las cenizas incendiarias sobre toda una edificación milenaria, ¿no estarían conscientes o inconscientemente emulando a la “pira de la Bebelplatz de Berlín” de mayo de 1933, que pretendió callar para siempre a todas las voces bajo el fuego de su intolerancia?
Aquel acto, ¿no fue una demostración de la supresión del pensamiento crítico y una declaración de los objetivos ideológicos del gobierno de Adolf Hitler, alumno predilecto de Elisabeth y Friedrich Nietzsche? “Also Sprach Zarathustra” fue para el nacionalsocialismo una chispa mal empleada que incendió aquellos libros vetados por el régimen de una Alemania secuestrada por el fascismo, es decir, una herramienta de bien utilizada para incendiar.
"Fascismo", ¿no fue el emblema de la intolerancia contra todo detractor? 
Quien “usurpa" (latín usurpare, "apropiarse de un derecho de uso" o "tomar por la fuerza"), busca “apoderarse de un derecho o propiedad de otro, a menudo con violencia" ¿Es el caso del pensamiento clásico, que, como suma de ideas le ha dado forma a la ciencia moderna y a la libre opinión? ¿Cuál es la evidencia de semejante violencia?
La falta argumentativa
La falta de evidencia
La falta de criterio
La reiterada anuencia
¿No hace dudosa a la sospecha?
Quizás y por todo esto,

“El pensamiento clásico occidental constituye una contribución a la autonomía del pensamiento crítico porque opera como una estructura conceptual que precede, enriquece y alienta la experiencia misma bajo el rigor de la elucubración y la comprobación.

El pensamiento clásico no solo intentó comprender la realidad, la sigue enriqueciendo sin el recurso de la sospecha infundada ni los neologismos”.

17.15.25
26 Jeshvan, 5786
HR

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