Sobre la defensa de verdades y el “logos”



Sobre la defensa de verdades y el “logos” 

Leí en una pared: “Cada quien defienda su verdad sin meterse en la de otros”.
Cada quien, ¿posee una verdad?

Si la certeza temporal tiene la defensa de quien la sostiene y argumenta, ¿cómo concilia con otras diferenciadas? ¿Se puede hablar aquí de complementariedad?
Quien afirma que “cada quien defiende su verdad”, ¿tiene certeza de defensa? ¿Busca complementar o resolver diferencias con la discrepancia distante?
¿Cuál podría ser un factor de unicidad en todo diálogo?
En la retórica de Aristóteles, “logos” ¿no apelaba a la lógica y la razón para persuadir?
La percepción fenomenológica, la interacción dada en condiciones naturales, en el entorno natural, comunes en todo ser orgánico, ¿no es este el mismo que influye en la percepción de cada individuo? Sin evaluar esta primigenia certeza ¿es posible la defensa de una idea? ¿De cuáles ideas?
La percepción de lluvia, aunque subjetiva en cada experiencia sensorial, ¿no significa refugio, contemplación, tierra fértil? Así, el efecto de la lluvia sobre quien la experimenta explica la común reacción de quienes la perciben.
La percepción de noche, aunque subjetiva en cada experiencia sensorial, ¿no significa cese del trabajo, contemplación, descanso? Así, el efecto de la noche sobre quien la experimenta explica la común reacción de quienes la perciben.
La percepción de calor, aunque subjetiva en cada experiencia sensorial, ¿no significa refugio, nitidez cromática, tierra baldía? Así, el efecto del sol sobre quien lo experimenta explica la común reacción de quienes la perciben.
“Logos”, quizás de raíz indoeuropea, tiene el sentido de "recoger junto", con "criterio". Así, tanto en griego como en latín, denota recoger, discernir, seleccionar, elegir, “juntos de la misma fuente”.
Al emplear Heráclito “Logos”, afirmaba: “No a mí, sino habiendo escuchado al logos, es sabio decir junto a él que todo es uno".
Asumiendo que “logos” sea el gran factor unificador que determina la cumbre sobre toda opinión individual, ¿no sugiere Heráclito escuchar aquella realidad aceptada por todos? Lo que baña en el río ¿es el mismo torrente, aunque distinta la experiencia sensacional de bañarse?
La opinión humana (doxa), subjetiva, a partir de las apariencias, ¿no diferirá de opinar sobre la comprobada realidad que devela la misma naturaleza? Así, el libre criterio sometido al gran vacío, especulativo ¿no estaría expuesto a error? He aquí el origen discutible de toda corriente de opinión que adopta categorizaciones con el sufijo “ismo”
“Materialismo” difiere de “idealismo” porque ¿no apelan ambas a una certeza subjetiva, desvinculada de Logos?
Así, “materia” e “idea” se contraponen siendo ambos procesos naturales de una experiencia común obviada, es decir “logos”.
“Racionalismo” difiere de “empirismo”, porque ¿no apelan ambas a una certeza subjetiva, desvinculada de Logos?
Así, razón y experiencia se contraponen siendo ambos procesos naturales de una experiencia común obviada, es decir “logos”.
El ser de Heráclito, en tanto logos, ¿no es la inteligencia que dirige y ordena en armonía al devenir de todo cambio natural? Ergo, es una inteligencia sustancial, presente en todas las cosas. 
Cuando un ente pierde el sentido de su existencia, ¿no se aparta del Logos? ¿Contribuyen hechos, datos, estadísticas y argumentos sólidos para que discurso alguno sea racional y creíble?
Así, “logos” se utilizaba para persuadir, “ethos”, apelaba al carácter, y “pathos” a las emociones en la enseñanza de retórica. Dicha técnica empleada complementariamente, ¿era suficiente para persuadir?
Al apela a la lógica, ¿no era condición señalar evidencia y razonamiento para convencer? El uso de datos y estadísticas refuerzan con cifras, estudios y datos concretos para hacer más sólido cualquier argumento.
Ergo, dicho “sentido de existencia natural” podría llevarnos a ciertas conclusiones.
¿Qué une finalmente a los conciudadanos? ¿Dónde satisface un grupo humano sus necesidades básicas de supervivencia? ¿No es en su territorio? ¿no es el techo cobijo, el alimento vida y la ropa abrigo? Así, la “patria”, ¿no es el cobijo, la vida y el abrigo de los padres que juntan a sus seres queridos?
La convivencia donde se respetan todas las condiciones básicas para la supervivencia, ¿no son la verdadera amalgama para el buen convivio, alrededor de cuyo calor se produce el diálogo?
De este modo,
“Cada quien busca intuitivamente en el logos aquella verdad que integra la diferencia con los otros”.

Las banderas y las diferencias nacionales ¿no quedarían abolidas cuando las diferencias culturales se integran exitosamente por fuerza de complementariedad diferenciada?

23.11.25
3 Kislev, 5786
HR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz