Sobre el percatar permanentes méritos




Leí en una pared: "Si los hombres supieran la cantidad de puntos que ganan dándose cuenta de por lo menos ALGO...LO QUE SEA...alguna vez..."
...

Los méritos e incentivos por percatar necesidad, ¿se limitan a un género?

Cuando caminamos, obviamos el hecho de que son dos las piernas en perfecta coordinación para andar. Ellas, complementadas una con la otra, saben para quién trabajan.
...
Cuando escuchamos, obviamos la verdad de que son dos las percepciones sonoras que dos oídos llevan al cerebro. Ellos, complementados el uno con el otro, saben para quién trabajan.
...
Cuando observamos, obviamos la verdad de que son dos los ojos que contemplan y transmiten una sensación de relieve y profundidad de campo que llamamos "dimensión". Ellos, complementados, saben para quién trabajan.
...
Luego, concluimos que el mérito es trabajo de equipo coordinado para una sola intención: caminar, oír y ver... satisfacer la voluntad.
...
En el caso común de los humanos, son las mujeres las que prefieren administrar un hogar y exigen apoyo cuando perciben que la carga recae sobre pocos.
...
Pero,
Reconocer una omisión, ¿no ennoblece a un hombre?
Reconocer una omisión, ¿no ennoblece a una mujer?
Reconocer debilidad o falencia es principio de humildad inspirada en amor.
...
La contradicción de esta actitud, ¿no ha sido tema de reproche, exigencia, ceguera y amnesia?
¡Dichosos los días en que él, enamorado, extendía el abrigo sobre la vereda para que los pies de su amada no toquen barro!
¡Dichosos fueron los días en que ella, enamorada, profería suspiros y sus mejores halagos de rebosante cariño para que la sensibilidad de su amado no toque deshonra!
...
¿Qué ocurrió con la cortesía?
¿Qué le ocurrió a la honra?
¿Qué ocurrió con la empatía?
...
La perpetuidad y rutina, las acciones egoístas y la falta de interés, quizás, ¿no los terminó por embotar acaso?
...
Cuando el amor y la consideración dejan de ser hábito, las actitudes egoístas se suceden raudas, porque "desean evitar la fatiga"...
Y se pervierten las palabras
Y se pervierten las actitudes
Y se pervierten las intenciones.
¡Ambos naufragan por ello en el mar del individualismo sin saber por fin para quién trabajan...!
...
Por esta razón,
Si los hombres supieran
Si las mujeres también supieran la cantidad de puntos que ganarían dándose cuenta de por lo menos alguna necesidad en su compañero ¡ganarían tanto que los sueños que compartían antaño serían realidades y méritos de permanente unidad alabada!

Sabrían los dos para quién trabajan.
14.08.2019
13 Ab 5779
HR

Comentarios

  1. Ese es el problema "¡el deseo de la ganancia!" y peor aún ¡pedir al YHWH! ganancias como si fueran bendiciones. La creación es, fue y será gratuita. La creación es una gracia de Él, del mesías que viene a salvarnos del negocio.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. En efecto, una gracia que pasa desapercibida por el individualismo y la distracción, por ese desmedido deseo de honra que atropella la de los demás. Meditar en lo recibido ayudan con creces a ser agradecido.

      Borrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz