Sobre revertir un fracaso
Leí en una pared: “En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada”
...
El fracaso, ¿es remediable?
La sensación de derrota parecería serlo. Salir de un hoyo, ¿no pone a prueba el esfuerzo por conseguir una sensación de libertad?
...
Y aquella sensación, ¿no impele a redoblar esfuerzos en una lucha para salir de cualquier trampa?
Las primeras trampas se enraízan en las ideas. He aquí el primer trabajo.
...
Parecería absurdo, pero en esta condición adversa el fracaso resulta ser incentivo. El fracaso es lo adverso de una intención de bien.
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Y aquella sensación, ¿no impele a redoblar esfuerzos en una lucha para salir de cualquier trampa?
Las primeras trampas se enraízan en las ideas. He aquí el primer trabajo.
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Parecería absurdo, pero en esta condición adversa el fracaso resulta ser incentivo. El fracaso es lo adverso de una intención de bien.
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Pero aquel bien, ¿con qué actitud retornará?
Cuando se habla de esfuerzo, ¿no se señala al acto de imprimir mayor vigor cuando las fuerzas desfallecen?
...
Cuando dos ranas cayeron a una olla de leche, patalearon incansables en intentos fallidos de brincos impulsadas por miedo a hundirse en un vacío absorbente.
Una de ellas, cansada, se dejó hundir agotada y terminó ahogada.
La otra, motivada por el miedo a cansarse, doblegó esfuerzo y batió tanto la leche que terminó convirtiendo aquella espesura en mantequilla.
De un brinco saltó y consiguió su libertad.
La adversidad la impulsó a ganarle tiempo al fracaso.
...
¿Se puede entonces, a partir de la adversidad, aprender lo que implica un esfuerzo?
"La luz es dulce,
y es agradable para los ojos ver el sol.
Si un hombre vive muchos años, que disfrute de todos ellos.
Pero que recuerde que tal vez sean muchos los días oscuros...”
(Ecle 11:7,8)
Cuando se habla de esfuerzo, ¿no se señala al acto de imprimir mayor vigor cuando las fuerzas desfallecen?
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Cuando dos ranas cayeron a una olla de leche, patalearon incansables en intentos fallidos de brincos impulsadas por miedo a hundirse en un vacío absorbente.
Una de ellas, cansada, se dejó hundir agotada y terminó ahogada.
La otra, motivada por el miedo a cansarse, doblegó esfuerzo y batió tanto la leche que terminó convirtiendo aquella espesura en mantequilla.
De un brinco saltó y consiguió su libertad.
La adversidad la impulsó a ganarle tiempo al fracaso.
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¿Se puede entonces, a partir de la adversidad, aprender lo que implica un esfuerzo?
"La luz es dulce,
y es agradable para los ojos ver el sol.
Si un hombre vive muchos años, que disfrute de todos ellos.
Pero que recuerde que tal vez sean muchos los días oscuros...”
(Ecle 11:7,8)
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Para alguien encorvado y agitado por la carga de los años, quedan muchas razones para seguir adelante, aunque el vigor este ausente.
Para alguien encorvado y agitado por la carga de los años, quedan muchas razones para seguir adelante, aunque el vigor este ausente.
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Las condiciones desfavorables le harán cobrar vigor porque le asiste la necesidad de legar para los suyos y permitirles la mejor herencia: el ejemplo y el cómo hacerlo, es decir, sabiduría.
Así, quien conoció el infortunio, no tendría porqué sentirse desfallecido.
Las condiciones desfavorables le harán cobrar vigor porque le asiste la necesidad de legar para los suyos y permitirles la mejor herencia: el ejemplo y el cómo hacerlo, es decir, sabiduría.
Así, quien conoció el infortunio, no tendría porqué sentirse desfallecido.
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Por tanto,
¿Qué puede ser peor que la inacción?
El fracaso es motivación de cambio, con algo que está velado para un inexperto: su propia experiencia.
¿Qué puede ser peor que la inacción?
El fracaso es motivación de cambio, con algo que está velado para un inexperto: su propia experiencia.
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Por esta causa lo intentará sin cejar.
Por esta causa lo intentará sin cejar.
... y vivirá mejor por aquel intento para que otros también vivan mejor.
16.08.19
15 Ab, 5779
HR
15 Ab, 5779
HR

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