Sobre la rebusca de felicidad




Leí en una pared: “Deja de estar buscando la felicidad en el mismo lugar donde la perdiste”
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La ubicuidad de lo extraviado, ¿no es el mejor inicio en términos de búsqueda? ¿Dónde extravió usted la felicidad?

Sin esta coordenada de tiempo, ¿dónde empezaría?
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¿Dónde iniciaría usted el reconocimiento de una pérdida, sea que otro la robó, sea quizás fruto de un propio error?
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Sea que aquella felicidad se extravió por descuido o por maldad siempre encontrará una causa.
¿No sería éste el hallazgo más importante?
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Intentar en otro lugar, ¿no contribuiría a repetir el desacierto?
Sin meditar antes en el punto de partida, es probable que sea inútil su deseo de enmienda de curar heridas o de rectificar, porque inconsciente cerraría “círculos viciosos” en perpetuo afán agotador y en perjuicio de otros.
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Las huellas se definieron y siguieron hitos que puede usted recordar del inmediato pasado. Seguirlas con cuidado, ¿no lo llevarán al origen, a las causas?
Quizás en este breve retorno le convenga no ir solo.
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Vista la causa, y en la contradicción de ésta hallará la enmienda, el remedio.
La felicidad quizás se esconda entre las malas decisiones, en algún suceso imprevisto y no necesariamente en personas.
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Y si fuera una sola la encarnación de la maldad que lo perjudicó comprendería que fue una sola y no la generalidad de los que sí le demuestran sincero querer, lo asisten y aprecian de verdad.
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La Justicia que no es humana a veces tarda, pero llegará sin falta e implacable.
La sensatez humilde le dará luces en este instante de ubicuidad y podrá enterrar por fin malestares y con ellos quizás errores.
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Emprenda obras de bien en favor de otros, siéntase útil.
Acepte ayuda. Usted solo quizás alcance la mitad del recorrido.
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Así,
Buscar la felicidad en el mismo lugar donde la extravió quizás sea para usted lo recomendable.
La experiencia ganada le permitirá ver hechos de verdad para poder rectificar algún error y aceptar de quienes lo aman fortaleza y consuelo.
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No encuentre culpables porque en ese lugar hallará quizás a uno solo, y, si fue el caso de advertir un propio error, el hallarse con usted mismo le dará la oportunidad de mirarse al espejo para concederse disculpas, olvido y perdón sin dilación.
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Reconocerse sincero frente a las causas de un traspié también es el mejor hallazgo para una vida que anhela oportunidades 

y que quiere concederse por fin felicidad desde el inicio de sus propias huellas.

23.07.2019
20 Tamuz, 5779
HR

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