Sobre taras en la soledad




Leí en una pared: "Jamás permitas que el miedo a la soledad te lleve a buscar una compañía que en realidad no necesitas"
...

¿Quién teme a la soledad? ¿Quién es compañía idónea?

Aquella sensación desagradable provocada por una percepción de peligro, real o imaginaria, justifica una necesidad de atención y presencia. Ergo, el miedo, aquella sensación, ¿no es una reclama de amparo?
...
El amparo y su búsqueda devela necesidad a gritos.
Es el llanto de miedo de un neonato que sufre repentino frío por ausencia del calor y alimento que le representa su madre.
...
Y aquel grito es mitigado por la presencia de ella, que corre presta a consolar y abrazar.
O también de aquel héroe y defensor de todas las causas perdidas para un niño: su padre.
...
El desamparo, la situación o estado de alguien que no recibe ayuda o protección que necesita, ¿no tiene acaso razones para sentir miedo al silencio de la soledad?
...
Los vacíos no resueltos buscarán insistentemente hasta encontrar seguridad, calor y amparo.
La compañía idónea podría ser el alivio para un desamparado. La idónea.
...
La soledad inducida pertenece a quien encuentra el tiempo muy corto para hurgar en otro que no sea él mismo.
...
Su abstracción en el auto-reflejo lo lleva a la perpetuidad de un espejo puesto frente a otro, en infinita prolongación.
...
El entorno para él es intruso y le genera fastidio. En el extremo de su misantropía, hace del aislamiento y del ostracismo un dogma y modo de vida improductivo.
...
La actitud sensata comprende que hay soledad constructiva, tiempo para uno, recarga de ánimo para obtener reserva con fines de seguir compartiendo.
La docencia de este espíritu es generoso y omni-abarcante.
...
Discierne el tiempo y la actitud a favor suyo y de otros.
"tiempo de desechar piedras y tiempo de reunir piedras; tiempo de abrazar y tiempo de mantenerse alejado de los abrazos" (Ecle 3:5)
...
Por ello,
Jamás permita usted que la soledad le sea mórbida y lo lleve a buscar imprudente una compañía incompetente.
...
La soledad se compensa con el complemento idóneo, quizás con un espíritu amigable que lo haga a usted dueño y merecedor de una variedad de amistades correspondidas.

O probablemente con la grata experiencia de encontrarse consigo mismo durante esas pausas, en el silencio de sus fueros, que amará, prolongará y llamará para usted mismo "soledad constructiva".

05.08.2019
04 Av, 5779
HR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz