Sobre la cuadratura femenina del círculo





Leí en una pared: “El día que comprendas porqué se hacen las pizzas redondas para meterlas en cajas cuadradas, para después comerlas en triángulos, entonces tendrás la inteligencia suficiente para comprender a las mujeres”
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¿Cuál es el área más eficiente, aquel que todo lo abarca? ¿Por qué las más sabias, desde Hypatia de Alejandría lo prefieren?

Algunas mujeres comprenden que el área que todo lo contiene es el círculo. ¡Y tanto más si meditamos en la esfera!
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Sin embargo, a partir de esta figura circular omni-abarcante, puede usted inscribir un ángulo recto en cualquier cuadrante, con origen en el centro de ella, y haciendo del radio un cateto (seno en el radio trigonométrico) y otro más, pero opuesto (coseno), siempre inscrito. He aquí el primer triángulo rectángulo inscrito con la hipotenusa como lado de un cuadrado inscrito.
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Asigne al radio el valor de la unidad (1).
De esta manera sabrá la magnitud de un triángulo emergente que se irá formando de aquel giro por acción circular (movimiento circular), desde el primer instante que logre usted desplazar al radio dentro de esta circunferencia, es decir, durante el ascenso del coseno en el primer cuadrante. Compruébelo, dibújelo.
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Si existiera por ello una acción circular ascendente de movimiento, desde el seno yacente -en contra de las agujas del reloj- (acción circundante y periférica que mueve al radio), podrá usted ver decrecer progresivamente el seno adyacente (radio) desde el valor 1 hasta un valor cero (90 grados), logrando que:
seno =1, coseno =0 se convierta en:
seno =0, coseno =1 en el grado 90 (posición vertical).
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¡El movimiento crearía una serie progresiva de triángulos inscritos antes de llegar a 90 grados!
(“... como la juventud de una madre que le cede parte de su vida al hijo en desarrollo...”)
Todo este fenómeno de giro en el primer cuadrante.
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A mitad del camino, en el grado 45, tendrá un perfecto triángulo rectangular que, sumándolo al semejante opuesto por la hipotenusa, determinaría un cuadrado inscrito en este primer cuadrante.
Continúe usted el giro hasta lograr, desde el grado 90: seno = -1, coseno = 0 (180 grados en el segundo cuadrante.
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Luego, hacia el tercer cuadrante logrará seno = 0, coseno = -1 (270 grados) y en el cuarto: seno = 1, coseno = 0 (360 = 0 grados). Habrá usted logrado un giro completo, y con este giro la inscripción de dos cuadrados semejantes.
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Y así, en cada cuadrante, en cada mitad de los grados rectos 90, 180, 270 y 360, circundando al radio por los cuatro cuadrantes, ¿qué descubrirá?
Un cuadrado inscrito: la suma de todos los triángulos rectos semejantes de cada cuadrante, dos en cada uno.

¡El viaje de los catetos habrían inscrito una segunda cuadratura dentro del círculo!
El primer cuadrado le concede al círculo cuatro arcos de esfera.
El segundo cuadrado le concede al círculo ocho esferas, logrando un octágono.
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Analizando un triángulo recto, (asumamos esto nuevamente en el primer cuadrante), veremos que la hipotenusa sería a su vez el lado equilátero de un cuadrado doblado armónicamente y proyectado fuera de la circunferencia.
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Recordamos aquí al sabio Pitágoras, quien calculó que con dos cuadrados, (imagínelos en el cuadrante segundo y cuarto), haciendo triángulo recto con dos de sus lados, un cateto recto de ellos (cateto coseno) con el otro adyacente (cateto seno) descansarían sobre sus vértices un lado mayor llamado hipotenusa: el lado de un cuadrado mayor en magnitud, doblado, proyectado hacia afuera, que cumpliría la ley pitagórica: “dos cuadrados inscritos generan otro mayor doblado armónicamente cuyo lado es un tercero llamado hipotenusa, que es a su vez el cuadrado de la suma de los cuadrados que lo formaron, es decir un cuadrado doblado armónicamente y mayor”
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Cada hipotenusa representaría entonces el lado de un cuadrado creciente y armónico, logrado por acción circular.
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Si consigue usted ahora inscribir el primer círculo generatriz, empleando el método de tangentes de arcos, lograría inscribir al octágono de dos arcos por cuadrante.
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Dividiendo por bisectriz cada arco y multiplicando así arcos dentro de arcos, estará ante el intento de una “cuadratura de círculo infinitesimal” en inscripciones de polígonos de generatriz infinita, todas ellas aproximándose a un número infinito que tiende a cero.
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Resumamos aquí a la luz de un principio de Cusa:
“Porque infinitos serían los arcos de rectas y las tangentes a estos arcos que, a simple vista dibujarán ante sus ojos un círculo, logrando, en perpetuo viaje hacia el infinito, la percepción de ver a una sucesión de líneas rectas hacerse círculo en acción circular hacia el infinito”.
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¡Desde un cuadrado y luego un octógono, nuestro segundo cuadrado inscrito, hasta un polígono infinito que a simple vista generaría un círculo, siempre inscrito en sucesiones de arcos y tangentes de arcos.
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Haga ahora en cada punto medio de arco una recta tangente. Inscribirá al primer círculo en un polígono octágono. Siga el método de tangentes en cada punto medio cortadas por bisectrices, hacia el infinito: inscribirá al círculo en un polígono, que en el infinito se hará círculo!
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Practicada esta experiencia en una inteligencia femenina, la intención superaría enormemente al ejercicio de la razón, dejando atónito a cualquier varón.
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Así comprenderíamos porqué la mujer discreta ofrece una pizza, sin distinción alguna, en una caja cuadrada y la comparten en triángulos isósceles divididos por la mitad según la cantidad de comensales. Intuitivamente tienen el cálculo: trozos iguales generados de la mitad de cada cuadrante. Y si el amor lo permite, ¡trozos de la mitad de cada mitad por cuadratura!
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Hay en ellas un cálculo intrínseco cuando su acción circular, omni-abarcante es por amor.
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“El amor de ellas todo lo abarca, todo lo contienen, todo lo otorga y es trascendente, sin límites, infinito mientras vivan.
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“Su amor es capaz de convertir una cuadratura en un círculo de bien infinitesimal.
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“Si no se satisface usted con un trozo triangular tendría otro trozo de su propia mano, dispuesta siempre ella a satisfacer la boca de todos los objetos de su cariño.
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“Aunque usted no la llegue plenamente a comprender, disfrútela mientras la tenga alegre y viva, inscríbala tiernamente dentro de su tierno afecto en consecuencia, 

Sea ella joven o madura, pero siempre a su lado”.

18.07.2019
15 Tamuz, 5779
HR

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