Sobre el bien anónimo


Sobre el bien anónimo

¿Cuántos perciben el obrar bueno del Creador?

Sus ángeles pasan también desapercibidos: anónimos bienhechores asistiendo en silencio con el bien a todo hombre y mujer de buena voluntad.
Nadie los percibe ni siente que les hace falta. ¿Conoce usted acaso a alguien que aplauda un atardecer? ¿No es el aplauso una manifestación pública de regocijo y aprobación? ¿No es el aplauso, en realidad, una caricia pública al ego?
Pero aquellos dadores son felices dando y obrando lo bueno sin esperar que alguien les diga: “me haces falta”.
Solo con ojos de gratitud y fe es posible percibir aquella oculta sonrisa dirigida a mortales, lumínica, y a esa multitud de coros celestes, gozosos y dichosos por un obrar espontáneo y de vocación legítima que actúa por el imperativo de principios conductores y consecuente sabiduría (Proverbios 27:11).

Este, por tanto, representará para usted el mejor dechado en temas de generosidad.

05.11.2018
HR

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