Sobre la privación del amor propio
Leí en una pared: "El corazón ciego
condena... ¡maldita infancia sin amor! Críalos sin amor y cosecharás
caos".
¿Cuánto daño causa en los niños la falta
de un afecto sincero? Privar a un hijo de un entorno seguro y cariñoso, ¿no
tiene acaso consecuencias graves e impredecibles en su forma de relacionarse
con la sociedad?
…
¿No es necesario, en la delicada tarea de
sanar, el poder guiar a los padres para que bajo ningún motivo dejen de
expresar afecto a sus hijos? ¿O ayudarles a aprender cómo darlo para
devolverles el amor propio que les fue arrebatado? ¿Acaso no es indispensable
ofrecer motivos poderosos a la voluntad cansada de esos padres para que decidan
cambiar su actitud?
…
Sin un sentido equilibrado del valor
personal, que es donde nace el amor propio, la dirección de nuestras emociones
¿no queda en manos de un impulso ciego a la hora de tomar las decisiones más
importantes de la vida? ¿Y no es esto lo que provoca tantas rupturas y dolor en
los hogares heridos?
…
Esta educación de la mente y del espíritu,
¿no podría ser el remedio más acertado para corregir actitudes y llenar de
sabiduría a cualquier adulto que cargue con un pasado doloroso? Cuando se logra
esto, la emoción que antes estaba herida y confusa, ¿no empieza a ser guiada
por un pensamiento más claro y educado hacia el camino del amor propio?
…
Este proceso no se limita a ganar
habilidades para el día a día. La capacidad de pensar de forma profunda, ¿no le
otorgaría a la persona la facultad de entender y ver más allá de los hechos
pasados y de las palabras que un día le dolieron? ¿No le ayudaría a comprender
el porqué de los comportamientos, los gestos de los demás, y a controlar esos
traumas de la infancia para que sean asimilados y dominados?
…
¿No contribuiría este cambio a construir
una vida con un verdadero propósito? Quizás sea la llave para alcanzar una
madurez y una felicidad duraderas.
…
Devolver el amor propio es el camino. Como
fruto de ello, la persona que aprende a valorarse, ¿no elegirá mejor, apoyada
en una razón saludable, el rumbo y el proyecto de su propia vida?
…
Así,
“La razón consciente libera... ¡bendita
infancia con amor! Nútrelos con afecto y cosecharás felicidad y satisfacción”
Construido así el amor propio —es decir,
el corazón guiado y protegido por un pensamiento maduro—, el encuentro con una
pareja o un amigo con el que se comparta una verdadera afinidad, ¿no sería
mucho más probable, consciente y acertado?

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