Sobre la felicidad


Sobre la felicidad
 
Leí en una pared: "No te engañes. Ser feliz es ser utópico"
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Quien lo afirma, ¿es feliz?
 
Aquella sensación grata y primera, descubierta en la infancia prematura, ¿no es acaso la primera respuesta al amor altruista de los progenitores? Ellos, felices, sustentan por el amor que representa la natural supervivencia de su especie.
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Así, ¿se podría afirmar que esta es la primera escuela de generosidad para un infante?
La primera de padres a hijos durante esta primera etapa formativa.
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Descubren los hijos que fueron objeto de bienestar, idea que se acrisolará durante la edad del despertar de la conciencia: la juventud, ávida aún de recibir sustento y necesidad de estima.
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Por el buen ejemplo de sus progenitores, y alcanzada la madurez emocional, cultivarán estos hijos, en el mejor de los casos, el don de sacrificar en beneficio de otros: por aquel acto de compartir en libre albedrío se ganarán el apelativo de “generosos”.
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A partir de allí, la sensación de ser feliz (del latín "felix"), la experiencia de sentirse productivos (afirmación existencial: “soy feliz” y no la afirmación posesiva “tengo felicidad”), ¿no resultará ser para ellos una cualidad edificante de vivencia activa que se divulgará para hacerse extensa entre otras almas afines?
 
Hombres y mujeres mayores dan fe de aquel gozo que ha llegado a su plenitud cuando, al poseerla como virtud resultan ser almas generosas, altruistas, que experimentan un valor de orden espiritual, despojados de todo lo recibido en su larga o corta vida para entregarlo desinteresadamente "a quien corresponda" en heredad.
 
31.10.18
HR

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