Sobre los actos deshonestos



Sobre los actos deshonestos

“El ‘modus operandi’ equivocado de una acción en temas de honradez podría parecer inofensivo, inocuo, para quien ostenta poder en vista de ser un hábito:
“Si mis antecesores lo hicieron estoy en mi derecho” , “es lo que me toca por mandato imperativo: el valor de mis honorarios”.
Lo curioso es que estas acciones se inician con actos pequeños:
“Al cobrador no lo hace pobre ni a mi rico” (cuando se paga el pasaje con una moneda de 2 y el cobrador devuelve 4 de una unidad).
La actitud se alimenta del hábito. Para ser virtud deberá la razón ser educada por principios eternos. Luego, los hábitos serán virtud.
El hábito consolida esa certeza porque se funda en excelentes consecuencias y buenas costumbres, bienestar colectivo, moral sólida y respeto incondicional hacia el derecho de los demás (que es el derecho de uno mismo).
Sin embargo, hablar de cultivar hábitos inspirados en un temor reverente y saludable, educados por los principios eternos del divino Juez y Hacedor es el principio de toda sabiduría: la verdadera y mejor solución en temas de honestidad y obrar el bien, sea que se obre a vista del hombre o en la privacidad de lo secreto”.
(Ecle 12:13,14; Prov 15:3)
HR

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