Sobre el replanteo de amar

Sobre el replanteo de amar


Sobre el replanteo de amar


Leí en una pared: "Nunca más. Mejor sola que mal acompañada"

...

La decisión de aislarse por decepción, ¿anulará la oportunidad de volver a amar? 


En tales condiciones, quien sufrió decepción dejó de amar solo con aquel que anuló el vínculo. Pero, ¿privarse de amar? Después del incendio forestal es inevitable el resurgimiento del verdor en un renovado bosque revivido de las cenizas que abonaron aquel campo.
La fortaleza de quien se repone del fuego es ahora renovada en certeza basada en experiencia, en escuela de error, si aquella primera elección no fue pausada y meditada. La voluntad lo comprende después de un duelo: “La carga de culpa la lleva el infiel que el fuego desintegró y convirtió en carbón”. Y aquel carbón, ¿no resulta ser el nutriente de aquel renovado bosque?

Sin un objeto de amor aquella alma elegiría privarse de la dicha del dar, del compartir, de conciliar y armonizar en complemento bajo el vínculo amoroso de una unión que le significaría altruismo, bondad, cariño: cualidades que no se invocan en soledad, sino en elección acertada de mutua correspondencia, "a quien corresponda".
Sin un objeto de amor, ¿no comanda por lo general el egoísmo, la amargura y todo aquello que se concentra en el “yo primero” y el “tuvo él o ella la culpa”, en fin, la ira dañina?


La soledad constructiva, a contrario sensu, resulta en un estado temporal de preparación, la iniciación de una conciencia que es educada para el acto de amar con quien deba y al tiempo que deba.


26.10.18
HR

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