Sobre la temprana enseñanza
Sobre la
temprana enseñanza
Tres escenas al crepúsculo
I.
El León
Envejecido
Al miserable estado
de una cercana muerte reducido
estaba ya postrado
un viejo León, del tiempo consumido,
tanto más infeliz que lastimoso,
cuanto había vivido más dichoso,
los que cuando valiente
humildes le rendían vasallaje,
Al verlo decadente,
acuden a tratarlo con ultraje,
que como la experiencia nos enseña,
de árbol caído todos hacen leña.
Cebados a portea
lo sitiaban sangrientos y feroces.
El lobo le mordía,
tirábale el caballo fuertes coces,
luego le daba el toro una cornada
después el jabalí su centellada.
Sufrió constantemente
estos insultos, pero reparando
que hasta el asno insolente
iba a ultrajarle, falleció clamando:
“Esto es doble morir, no hay sufrimiento,
porque muero injuriado de un jumento”.
Si en su mudable vida
al hombre la fortuna ha derribado,
con mísera caída
desde donde lo había ella encumbrado
¿qué ventura en el mundo se promete
si aún de los viles llega a ser juguete?
Félix María Samaniego
II.
- Abuelito, cuando yo sea grande ¿voy a ser papá como mi
papá?
- Claro que si hijito.
- Y cuando yo sea más grande que mi papá, cuando sea como tú, abuelito, ¿voy a ser abuelito como tú?
- ¡Serás un gran abuelito...!
- Entonces, ¿tendré hijitos como mi papá?
- Creo que si hijito.
- Entonces, cuando sea como tú, abuelito, ¿mis hijitos tendrán también sus hijitos?
- Así es. Ellos serán tus nietos como tú eres mi nieto, hijito.
- “¡Mis nietos!”
- ¡Tus nietos...!
- ¿Te puedo pedir un favor, abuelito?
- Claro que si hijito.
- Cuando tenga mis nietos, ¿tú les puedes contar a ellos los cuentos de animalitos que tú me cuentas para dormir? ¿Les puedes contar a ellos “El León Envejecido” todas las noches?
- ¡Claro que sí les contaré! Con mucho gusto, mi querido nietecito (se agacha y lo abraza).
Pero, ¿sabes? Tengo una idea. Quizás ya no esté tan lúcido como ahora lo estoy. Me olvido todo y creo que me seguiré olvidando las cosas. Mejor te lo cuento a ti todos los días hasta que puedas contármelo a mí con tus propias palabras. Luego, cuando seas abuelito, tú les dirás a tus nietos: “mis nietos, mi abuelito me contaba un cuento que ahora yo les voy a contar” y ellos te mirarán a la cara mientras les hablas del “León Envejecido”. Cuando te miren a ti, me mirarán a mi como tú ahora lo haces cuando te cuento las fábulas de Samaniego. ¿Qué opinas?
- ¡Si, por favor, si! ¡Empieza a contármelo otra vez, abuelito!!
- Claro que si hijito.
- Y cuando yo sea más grande que mi papá, cuando sea como tú, abuelito, ¿voy a ser abuelito como tú?
- ¡Serás un gran abuelito...!
- Entonces, ¿tendré hijitos como mi papá?
- Creo que si hijito.
- Entonces, cuando sea como tú, abuelito, ¿mis hijitos tendrán también sus hijitos?
- Así es. Ellos serán tus nietos como tú eres mi nieto, hijito.
- “¡Mis nietos!”
- ¡Tus nietos...!
- ¿Te puedo pedir un favor, abuelito?
- Claro que si hijito.
- Cuando tenga mis nietos, ¿tú les puedes contar a ellos los cuentos de animalitos que tú me cuentas para dormir? ¿Les puedes contar a ellos “El León Envejecido” todas las noches?
- ¡Claro que sí les contaré! Con mucho gusto, mi querido nietecito (se agacha y lo abraza).
Pero, ¿sabes? Tengo una idea. Quizás ya no esté tan lúcido como ahora lo estoy. Me olvido todo y creo que me seguiré olvidando las cosas. Mejor te lo cuento a ti todos los días hasta que puedas contármelo a mí con tus propias palabras. Luego, cuando seas abuelito, tú les dirás a tus nietos: “mis nietos, mi abuelito me contaba un cuento que ahora yo les voy a contar” y ellos te mirarán a la cara mientras les hablas del “León Envejecido”. Cuando te miren a ti, me mirarán a mi como tú ahora lo haces cuando te cuento las fábulas de Samaniego. ¿Qué opinas?
- ¡Si, por favor, si! ¡Empieza a contármelo otra vez, abuelito!!
III.
La idea se preserva de boca en boca, de la boca del amor a la imaginación del objeto del amor. Luego, la idea vive, sobrevive, aunque el pensante muera. Samaniego así se inmortalizó en la boca de todos los nietos de los siglos que no vio...
¿Cuántas virtudes más se han sacrificado en el devenir de
la inmortalidad por ese vil afán de preservar la estupidez de boca en boca, de
generación tras generación?
¿De qué se nutren hoy los nietos del siglo XXI?
HR
04.10.2018


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