Sobre la vida que suma y comparte



Sobre la vida que suma y comparte

Leí en una pared:
“El que no suma en la vida, resta”

Vaya usted y explique:
“La supervivencia depende de sumar para uno mismo y así avanzar en la vida: laborar para abrigo y techo, alimentar al cuerpo y la autoestima con el espíritu: conseguir objetivos.
La opción de hacerlo acompañado, con el complemento de vida, es la misma suma, pero compartida.
Eclesiastés 4:9-12 nos enseña:
“Mejores son dos que uno, porque tienen buen galardón por su duro trabajo. Pues si uno de ellos cae, el otro puede levantar a su socio. Pero ¿cómo le irá al que está solo y cae cuando no hay otro que lo levante? Además, si dos se acuestan juntos, entonces ciertamente se calientan; pero ¿cómo puede mantenerse caliente uno solo? Y si alguien pudiera subyugar a uno solo, dos juntos podrían mantenerse firmes contra él. Y una cuerda triple no puede ser rota en dos pronto”.
Mucho del fracaso humano se debe a no tomar en cuenta a esa “tercera hebra”: la sabiduría divina, regalo para la “imagen y semejanza” que podría fortalecer esa resolución de supervivencia y de compartir vida para sumar en el devenir del camino bajo el vínculo perfecto del amor altruista...”

12.11.18
HR

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