Sobre el lenguaje no expresado




Leí en una pared: “No le dediques mucho tiempo a alguien que te responde poco. Ya te lo está diciendo todo....Valórate. No se espera a nadie. No se mendiga amor.
Se vive.
Se sale. 
Se sigue.
Se es”.
...

Alguien que responde poco ¿Qué misterio esconde?

Quien ama ¿no concede duda y oportunidad antes que un juicio sumario?
Sin certeza ¿hablaría usted de amor?
...
Aquel amor apasionado que es medido por frecuencias, prioridades, exclusividades atemporales, ¿a qué lleva?
...
El amor apasionado es “omni-abarcante” sin duda.
La pasión juvenil reclama exclusividad, tiempo de calidad, mirada al frente, sonrisa perpetua y correspondida: abrazo sincero e iniciativa. ("Si sonrío ¡tú sonríes!")
...
Cuando algún elemento falta, sobreviene la sospecha y la suspicaz reclama: “¿Qué tienes? ¿Porqué estás así? Te conozco... algo me ocultas. Si no me respondes mejor no me llames...”
Los arrebatos juveniles son la antesala de prematura soledad.
...
El amor en tiempos de madurez no es suspicaz. Comprende el lenguaje no expresado: el gesto.
...
Los años le han concedido discernimiento para saber
El porqué del silencio
El porqué del cambio
El porqué la ausencia y el mutismo
El porqué “la mirada es otra”
El porqué las brisas de verano dejaron de ser encanto
El porqué invernal en el alma...
...
Y sabiamente,
Le coge cariñosa la mano y le brinda sonrisa y una taza.
“Ya serán mejores otras tardes.
No temas nada. Cuando quieras aquí tendrás un oído atento”
...
Por tanto,
“Dedícale prudente tiempo al ser amado, a alguien que te responda poco.
Ya te lo está diciendo todo.... escucha y mira de reojo, discreta. Valórala. No esperes agua en arrollo seco. No mendigues pasión: tórnala primero en cariño...¡avívala!
Vive.
Sal.
Persevera...

Sé arrollo perpetuo, fuente de amor...”

20.06.2019
17 Sivan, 5779
HR

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