Sobre espíritus perplejos
Leí en una pared: “El problema es cuando algunos puntos finales "reencarnan" en suspensivos...”
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La incertidumbre, ¿es problema? ¿Cuándo la duda es inseguridad?
Inquieto por ausencia de conocimiento está usted perplejo: va por camino inseguro, de mal.
Dudoso por falta de conocimiento solicita usted evidencias: va por camino seguro, de bien.
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Quien "reencarnó" la conclusión de un asunto y tornó de pronto en puntos suspensivos, ¿no disfrazó deshonesto la supuesta certeza que otorgó en otros confianza? ¿No es fuente de decepción? ¿Qué tipo de malestar experimenta?
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La perplejidad podría ser estímulo en alguien curioso que avanza seguro por su destino. Sin embargo, quien denota ausencia total de certeza debería convencerse que aquella jamás fue una decisión acertada. Ergo, existe un problema.
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Las decisiones y consecuentes acciones lo detienen por titubear la validez de vuestro conocimiento. No hay convencimiento para una afirmación y confianza al actuar porque al avanzar los pasos son inseguros. Así se percata que sus pasos avanzan a través de un sendero cada vez más confuso.
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Aquella indeterminación del ánimo entre dos juicios o dos decisiones, ¿no son por eso mismo fuente de malestar?
Aquella indeterminación del ánimo entre dos juicios o dos decisiones, ¿no son por eso mismo fuente de malestar?
"¿Es o no es?"
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Contrario sensu, la inquietud es estímulo antes que problema cuando el conocimiento lo ase con la mano derecha. Es guía amada, confiable y segura para quien ha visto aquel camino de muerte como el único paso hacia el conducto de la vida fecunda, sin temor a renunciar a su ferrea adherencia llamada esperanza.
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Quien dudó a mitad del camino se vió desamparado por su ignorancia y su excesiva confianza en medio del laberinto y aquella oscura espesura. Renuncia así a toda esperanza.
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Los consejeros de la infancia ya no están y aquella carencia de luz no lo ayuda (quizás la fuente del consejo no le inspira confianza). Envuelto los sentimientos en esta selva oscura aquella perplejidad se convierte en problema.
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¿No es mejor suspender voluntaria y temporalmente el juicio para darse espacio y tiempo y procurarse con humildad una idea plena basada en conocimiento alrededor de sus dudas y por qué es que duda?
¿No es mejor suspender voluntaria y temporalmente el juicio para darse espacio y tiempo y procurarse con humildad una idea plena basada en conocimiento alrededor de sus dudas y por qué es que duda?
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En temas de afecto, los sentimientos que se anteponen audaces a la razón están a la defensiva de sugerencias temperamentales y contrapuestas a ideas fuertemente atrincheradas. ¿No se asemaja a una yegua indomable aquel terco pensar? ¿Quién entonces la ha de domar?
En temas de afecto, los sentimientos que se anteponen audaces a la razón están a la defensiva de sugerencias temperamentales y contrapuestas a ideas fuertemente atrincheradas. ¿No se asemaja a una yegua indomable aquel terco pensar? ¿Quién entonces la ha de domar?
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Requiere por tanto Luz y argumentos convincentes: la invocación del amor que le signifique interés agápico, apoyado en conocimiento fundamentado y de intención pura y sincera.
Requiere por tanto Luz y argumentos convincentes: la invocación del amor que le signifique interés agápico, apoyado en conocimiento fundamentado y de intención pura y sincera.
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Algunos argumentos -sin necesidad de la dolorosa experiencia- podrían convencer a aquel confuso espíritu si quien aconseja escucha con atención y contiene la voluntad antes de abrir la boca.
Algunos argumentos -sin necesidad de la dolorosa experiencia- podrían convencer a aquel confuso espíritu si quien aconseja escucha con atención y contiene la voluntad antes de abrir la boca.
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“La lengua de los sabios hace el bien con el conocimiento”
“El corazón del justo medita para responder”
“La lengua de los sabios hace el bien con el conocimiento”
“El corazón del justo medita para responder”
(Prov 15:2, 28).
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Así,
El problema no es que alguien confuso haga que algunos puntos finales "reencarnen" en suspensivos, sino que sus indecisiones se disfrazaron de certeza.
El problema no es que alguien confuso haga que algunos puntos finales "reencarnen" en suspensivos, sino que sus indecisiones se disfrazaron de certeza.
Las palabras convincentes, ¿no brotarán acaso de un espíritu paciente y benigno, oportuno, entrenado para escuchar y comprender?
Antes de adelantar juicios o desahucio, consulte a vuestro espejo: “¿puedo ser yo aquella fuente de certeza? Yo, que pretendo enseñar, ¿me enseño a mí mismo?”
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Tarde o temprano, alguien muy querido, muy amado vendrá a vuestro auxilio.
Tarde o temprano, alguien muy querido, muy amado vendrá a vuestro auxilio.
¿No será aquel, a quien usted puso en duda alguna vez, quien mañana logre la hazaña de cambiar todas vuestras perplejidades en puntos finales?
13.06.2019
10 Sivan, 5779
HR
10 Sivan, 5779
HR

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