1. De las tres metamorfosis
1. De las tres metamorfosis
“Ved al espíritu: vedlo en sus tres transformaciones. Os lo diré.
“El espíritu se convierte en camello, aquel en león, aquel en niño.
“La veneración del espíritu le demanda taras, aún las taras más angustiosas.
“Se arrodilla aquel camello para inquirir: ‘¿qué es pesado?’ arrodillado espera la carga cual héroe.
“‘¿Qué es pesado?’ ¡echad cargas para mi regocijo! Quiero dañar mi soberbia’. ‘Ved como mi tontería se burla de la sabiduría?’
“¿Será quizás que celebra ella aquella victoria al apartarse, al ascender la montaña para tentar al tentador?
“¿Será quizás que de bellotas y hierbajo del conocimiento se alimenta? Sufre su alma por amor a la verdad. Enferma por despachar a los consoladores y busca en los sordos amigos refugio para no oír los designios de su voluntad.
“¿Será quizás que, al hundirse en agua fétida de la llamada ‘verdad’ no desea apartar de sí ranas y sapos fétidos?
“¿Será quizás que, al amar a quien lo desprecia le tiende la diestra a un fantasma que asustarlo pretende?
“Corre así el camello con su pesada carga por el desierto como espíritu de carga.
***
“En la soledad del paraje más desértico le ocurre la segunda metamorfosis. En león se convierte el espíritu para conquistar su presa denominada ‘libertad’ para erigirse como Señor en su propio desierto.
“Se proclama enemigo de su señor y último dios. Reta al dragón para conseguir su victoria.
“¿Quién es aquel dragón a quien renuncia llamar ‘señor’ y ‘dios’? ‘¡Tú debes!’ se llama aquel dragón. Le responde el león: ‘¡yo quiero!’
“‘Tú debes’ le obstaculiza el paso al brillar como animal con escamas de oro, desde donde se lee en cada áurea de sus ostentosas escamas: ‘¡Tú debes!’. ‘Todos los tesoros brillan en mí’, le dice arrogante el dragón. Yo soy, todo ya está creado. Todo ‘yo quiero’ debe ser exterminado’, le dice por fin el dragón.
“Mis hermanos, ¿por qué en el desierto ha llegado a ser el espíritu un león? ¿No basta acaso la bestia de carga que a todo ha renunciado y es sumisa?
“El león no quiere valores nuevos crear, no es capaz de hacerlo. Quiere crear libertad para un renovado crear. Esto sí puede y quiere el león hacer. Quiere libertad crear y nada santo como el deber. Quiere crear con su propio poder. Esto es menester del león.
“Nuevos valores, algo que como despreciada carga contempla el camello, el que carga sumiso: ‘son cosas de ladrones y de aves de rapiña’.
“Hubo un tiempo en el que el espíritu amó el ‘tú debes’ como reliquia santa. Se hallaba condenado a buscar capricho e ilusión en lo santo. Para zafarse de aquel amor le es menester robar aquel amor: como un espíritu - león.
***
“Mis hermanos, ¿qué puede hacer el niño que el león no ha podido hasta ahora hacer? ¿Por qué ahora su metamorfosis en niño?
“Inocente, un olvido, un renovado inicio, un juguete, una rueda auto propulsada: el inicio del primer movimiento para decir el sacrosanto ‘sí’.
“Así es mis hermanos. Es menester el sacrosanto decir ‘sí’ para el juego de crear: por ello ama ahora el espíritu su voluntad. Quien se retiró del mundo ha venido a conquistar su mundo”.
“Os he hablado de las tres metamorfosis del espíritu: el espíritu convertido en camello, aquel en león, aquel en niño”.
Así habló Zaratustra. Para entonces residía en aquella ciudad llamada ‘die bunte Kuh’ (la vaca multicolor).
23.08.25
LV

Comentarios
Publicar un comentario