IV. A quiénes ama el arcano


 
IV. A quiénes ama el arcano

 

“Pende sobre el abismo una cuerda: un puente colgante entre la bestia y el supra – hombre. Siendo el hombre un tránsito y un ocaso a la vez, ¿no debería amarse a sí mismo como tránsito y también como aquel puente sin aspirar ser objetivo alguno?

“Los que cruzan exitosos por aquel son los que se hunden como mi sol en el ocaso… a ellos yo amo.

“Las flechas que apuntan y llegan al otro extremo con la fuerza del desprecio, sin indagar más allá de las estrellas y viven para hacer de la tierra la posesión del supra – hombre… a ellos yo amo.

“A quien aspira su propio ocaso para conocer y reconocer al supra – hombre… a ese yo amo.

“A quien ama la virtud que es la voluntad del ocaso, como flecha del anhelo… a ese yo amo.

“A quien anhela ser el espíritu de su virtud sin el aval del espíritu, y que atraviesa en aquel espíritu aquel puente… a ese yo amo.

“A quien hace de su virtud y de su fatalidad su aspiración para seguir y no seguir viviendo a la vez… a ese yo amo.

“A quien se conforma con solo una virtud y no más de una, de quien pende la fatalidad… a ese yo amo.

“A quien no espera reciprocidad de gratitud ni siente el deber de nada devolver, por ser alma pródiga, pues solo vive para dar y regalar… a ese yo amo.

“A quien siente vergüenza por la fortuna que le otorga el dado cúbico y cuestiona con las ansias de quien quiere perecer al inquirir para sí mismo: ‘¿hice acaso trampa?’ … a ese yo amo.

“A quien aspira su ocaso por considerar áurea sus propias palabras proferidas después de cada una de sus acciones… a ese yo amo.

“Al redimir al hombre del pasado para justificar al hombre del futuro, sintiendo el deseo de perecer por causa del hombre presente… a ese yo amo.

“A quien por cólera de su dios castiga a su propio dios por el amor que le tiene, pues por dicha cólera ha querido perecer… a ese yo amo.

“A quien cruza el puente debido a su alma profunda, sensible a sus heridas, siendo la causa de su anhelo por perecer tan solo una pequeña vivencia… a ese yo amo.

“A quien satisfecho de alma se olvida de sí mismo, pues todo lo que posee lo ha transformado en su ocaso… a ese yo amo.

“A quien sienta ser espíritu libre y corazón libre, y sienta tener la cabeza como las entrañas de su corazón, aquella que lo empuja a su ocaso… a ese yo amo.

“A quien llueve como goterones sobre el hombre desde espesas nubes anunciando al rayo, muriendo como heraldo en el intento… a ese yo amo.

“Véanme: ¡soy yo mismo, oh hombres humanos ese heraldo!, ¡aquel goterón desprendido de la espesa nube que os llega para anunciaros al supra – hombre!”

16.08.25

LV

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