Sobre halagos y lisonjas



Sobre halagos y lisonjas


Leí en una pared: “No te confíes tanto en los halagos. Recuerda que el hombre acaricia al caballo solo para poder montarlo”


¿Cuándo es prudente ponerle fe a las palabras?

“Confiar tanto”, ¿difiere de “confiar poco”?


“Confiar tanto”, ¿no implica confiar? Confianza dosificada, por tanto. Pero, sea poco o mucha la confianza, ¿no es depositar esperanza firme en alguien o en algo?

Cuando se “confía” ¿no se pone “fe” en algo o alguien? Las palabras en desmedida halagadoras ¿no buscan la confianza innecesaria del objeto de halago? Entonces esto que rebosa, ¿no es lisonja?

La lisonja ¿no busca sacarle partido a su objeto de halago en detrimento de él? Por tanto es prudente detectar el falso halago.

¿Cómo distingue usted la sinceridad de un elogio de un halago desmedido?

Un vaso con agua para calmar la sed ¿tiene que rebalsar agua?

Un plato de comida para calmar el hambre ¿tiene que rebozar de contendido?

¿No se aplaca la sed y el hambre con un sorbo y un bocado?

Quien aplaca sed y hambre ofrece compensación generosa. De allí que los motivos ¿no serán acaso percibidos y correspondidos?

Los caballos, nerviosos por naturaleza necesitan un grado de confianza para ser montados. De allí las caricias y el previo forraje. ¿No es este un propósito práctico para evitar las coces dolorosas de sus patas traseras?

¿Cuándo se merecería entonces usted confianza?

Proveniente del latín "confidentia", que a su vez se deriva de "confidere", "con-" (junto, con) y "fidere" (confiar, tener fe), implica tener fe o seguridad en algo o alguien, o en uno mismo.

Derivada de la unión de la idea de fe y compañía, ¿no es entonces la resultante de tiempo y trato compartido?

¿Pueden los atractivos y apariencias fugaces brindar confianza?

La experiencia demuestra que las apariencias en el tiempo se transforman en realidades, más allá de las palabras desmedidas.

Quizás por ello,


“Si de confiar en los halagos se trata, recuerde usted que el hombre acaricia al caballo para ganarlo. La empatía y el propósito noble hacia otros segará buenas relaciones cuando mutuas sean las buenas intenciones”


13.08.25

15 de Av, 5785

HR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz