Sobre el espejo perpetuo de la mirada
Leí en una pared: “Tus ojos tienen la culpa de lo que a mi me ha pasado, pues con solo una mirada el corazón me has robado”
Vaya usted y advierta:
“¡Tragedia! ¡La entrega de un corazón por una mirada ...! (“La mujer que me diste para que estuviera conmigo, ella me dio [fruto] del árbol y así es que comí”).
("Ni reyes ni comandantes llevan el cetro, sino quien sepa mandar").
("Ni reyes ni comandantes llevan el cetro, sino quien sepa mandar").
¿Puede entonces una sola mirada subyugar a la razón y doblegarla esclava? De seguro. Aquella mirada fue el pretexto para la renuencia a la voluntad asistida. Aquel espíritu sometido deberá atenerse a yugos y grilletes, « In sæcula sæculorum »...
¿No ha sido mejor la correspondencia de dos miradas que se espejan mutuas y permanentes en afecto asistido? La sabiduría de un acierto o la insensatez, ¿no nos han hablado por siglos de los frutos de una dichosa o desdichada elección?”
13.12.18
5 Tevet, 5779
HR
5 Tevet, 5779
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