Sobre las Memorias pospuestas
“... Y cuando menos lo creas, habrás revivido un pasado que no ha muerto, pues te verás rodeada de los tuyos... Y conmigo desde una alta galería, viéndolos desde la sombra de aquel teatro de vida, contemplando el amor de una gran familia...”
El corto tránsito de una vida, ¿no es acaso oportunidad para registrar aquel caudal de instantes? Pero, ¿por qué compartirlos?
Virtud antes que nada: el sendero del sabio que aprendió con el agua lustral del sufrimiento.
Virtud ante todo: las pasiones verlas transformadas en agápicas realidades correspondidas.
Virtud por sobre todo: la justicia que obra sabiduría y que convence que el camino sólo es uno.
Los hechos de bien: la herencia mejor resguardada.
Los hechos de mal: el camino mal elegido.
El dolor revelado: previno aquel camino trillado.
La insensatez confesada, “evita, hijo mío, aquella senda terca y obstinada”.
El acopio de experiencia, para inquietar e inquirir: “¿y por qué no?”
Virtud ante todo: las pasiones verlas transformadas en agápicas realidades correspondidas.
Virtud por sobre todo: la justicia que obra sabiduría y que convence que el camino sólo es uno.
Los hechos de bien: la herencia mejor resguardada.
Los hechos de mal: el camino mal elegido.
El dolor revelado: previno aquel camino trillado.
La insensatez confesada, “evita, hijo mío, aquella senda terca y obstinada”.
El acopio de experiencia, para inquietar e inquirir: “¿y por qué no?”
Memorias... sólo acopiadas en el otoño de una vida, ¡páginas de un epílogo, hojas conclusas de un libro prologado únicamente por los deseos y elogios de afortunados progenitores, pero indexado y sellado por mujeres y hombres sabios...!
14.12.18
Shabat, 07 Tevet, 5779
HR
Shabat, 07 Tevet, 5779
HR

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