Sobre príncipes y padres






Leí en una pared: “Para decir ‘ni una menos’ hay que dejar de criar princesas indefensas y machitos violentos”
Vaya usted y razone, a propósito:

“Las niñas son princesas y los niños príncipes en el reino de sus padres.

Sin autoestima ¿habría amor propio? Sin amor propio ¿habría interés por el prójimo y sentido de gratitud? Sin un hondo sentido de gratitud ¿habría conciencia de divinidad?
¿Cuál es entonces el rol de un principado? Quien todo lo tiene, ¿aprendió a compartir? ¿vive obsesionado por el “derecho de propiedad”? ¿aprendieron por el ejemplo? Las actitudes violentas, ¿no son acaso fruto de una escuela? La escuela del hogar ¿no es el taller de dos alfareros? ¿A qué temperatura han cocido la dócil terracota?

Honrosos o no, la obra final de esos “príncipes” de cerámica serán el trabajo eficiente de honra o el descuido lastimoso de un obrar negligente...

12.12.18
4 Tevet 5779
HR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz