Sobre el balance del sabio




Leí en una pared: “Fíjate si todo lo que estás buscando vale lo que estás perdiendo”
...

Una semilla de manzano sembrada en terreno fecundo, ¿no produce acaso un frondoso manzano?

Los frutos son abundantes, más de seiscientos en una primera cosecha, en el mejor de los casos.
...
Así mismo, cuando un espíritu incentiva generosamente dones, el fruto de su cosecha, ¿no será así de sobreabundante?
¿Cuánto busca? ¿Por qué busca usted?
...
La voluntad suele inquietarse por el balance de costos y beneficios. En el afecto, verbigracia, importa lo que uno entrega: "¿A quien doy? ¿Por qué doy?”
...
El objetivo no puede ser un hijo del azar. La motivación... ¿no se debió acaso al proyectar por afecto benévolo un fin productivo, muy ajeno a los intereses de uno mismo?
El amor devino hijos de amor
En el balance de aquella entrega, aquel dar le significó certeza por concretos resultados. 
...
Si el temor es perder algo de su propia abundancia, ¿hablaríamos aquí de pérdida?
En la amistad se puede gozar del disfrute del compartir por un sincero motivo altruista. Aquel intercambio no se cuantifica en saldos y ganancias: hay liberalidad cuando se entrega.
...
Una pérdida material “irreparable”, ¿no es por tanto motivo de sufrimiento para un espíritu que es indigente de espíritu?
...
Quizás por ello,
“Fíjese usted si todo lo que está procurando vale en la realidad lo que proyectó obtener”
...
Aquel que procura para otros bienestar descubre la consecuencia de todo dar altruista. La retribución le es tan grata

como el mismo sentir de quien siembra y con paciencia obtiene certeza de bienestar compartido por la abundancia del fruto de sus motivos y duro trabajo.

09.04.19
04 Nisan, 5779
HR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz