Sobre la asistencia efectiva




Leí en una pared: “Ya aprenderá... déjalo un poco”
...

Al asistir, ¿cuál es la forma más efectiva?

Al consolar, ¿no es más efectivo si se otorga en empatía?
Pero sin conocer el perdón, ¿qué empatía seria aquella?
...
Alguien consolado sin reproches, ¿no estaría en mejor condición de comprender bajo la sombra de la conmiseración y el oído atento?
...
“Colocarse en alguien” tiene un efecto saludable en aquel que se ha espejado sincero en el dolor ajeno.
...
Los reproches, la intolerancia, manifestaciones probables de secuelas, antiguas heridas que no conocen el bálsamo o el ungüento de la palabra que cura, ¿no son tóxicas cuando se dejan desbocadas, irreflexivas? ¿No delatan amnesia por heridas curadas, vendadas y olvidadas por alguien que con amor asistió?
...
Nadie aprende si no fue asistido
Nadie por medios propios puede comprender la magnitud del sincero perdón si no fue perdonado
Nadie es perdonado si no admitió un error
Nadie está exento de error.
...
Así,
Para aprender la lección es mejor retribuirla, recomendarla con el ejemplo y aprovecharla cuando la circunstancia clame ayuda, es decir, ante un error hacer suya la oportunidad de conmiseración para otorgarla sincera, sentida.

Por ello,
“Aprenderá... seamos pacientes”

03.04.2019
27 Adar Bet 5779
HR

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