Sobre razones para conservar un pacto afectivo



Leí en una pared: “LA PIERDES ... Debes de ser tan insensato para provocarle lágrimas a quien te ha provocado la mejor sonrisa.
Y te preguntas "¿Por qué la estoy perdiendo?"
[...] La pierdes, cuando ella te regala el alba en su mirada y tú le haces grises sus días.
[...] La pierdes, cuando ella te busca para que la abraces y tú la usas f
ísicamente.
[...] La pierdes, porque simplemente tú no mereces a alguien como ella”.
...

¿La está perdiendo o la perdió?
¿Es tarde?

La iniciativa, ¿no la da quien más ama?
...
¿Si le demostrara que usted es quien le obsequia miradas de alba para hacer primaveras cada día?
¿Si le demostrara en caricias que es su amor y la preceptora sufrida de sus hijos?
¿Si le demostrara en actitud benévola que la merece por ser complemento y siervo atento a la vez?
Toda demostración, ¿no es prueba de actitud y tiempo?
...
Si llegara a comprender que será la única que lo asistirá durante los días de impotencia, ¿la retribuiría?
El valor de una posesión, ¿no significa reconocer cualidades por una persona o cosa apreciadas o bien consideradas?
Deténgase entonces.
...
Quizas quiera indagar si en verdad la está ganando (advierta el gerundio)
...
[...] La habrá ganado, si usted le regaló el alba de su mirada y ella le correspondió.
[...] La habrá ganado, si usted la buscó para abrazarla y ella espontánea le correspondió.
[...] La habrá ganado, si ella le demostró silenciosa y espontánea que usted la mereció.
(advierta el inmediato pasado )
...
Y se preguntará "¿por qué la gané?"
Porque mutuos se provocaron lágrimas de felicidad,
Porque mutuos se convencieron de no haberse perdido, 
Porque ambos se valoraron, 
Porque ambos reflexionaron...

                                    a tiempo”
05.04.19
29 Adar Bet, 5779
HR

Comentarios

Entradas más populares de este blog

I. Disquisiciones sobre el cusano. Sobre apetitos y deseos insaciables

Rosa de mi sueño

Acerca del convivio del excéntrico egoísta y el sensato perspicaz